Director: Mike Hodges. 1971. G.B. Color
Intérpretes: Michael Caine, Ian Hendry, Britt Ekland, John Osborne, Tony Beckley


El gángster Jack Carter se dispone a averiguar el porqué del asesinato de su hermano, para a continuación vengarle inmediatamente; comienza a correr la sangre, mientras va perfilándose que todo se debió a un turbio manejo de películas pornográficas y surge como eco una guerra entre varios gángsteres que pugnan por la exclusiva de la explotación de las máquinas tragaperras.


Sepultado y olvidado para siempre el reciente remake de que fue objeto-Get Carter (2000, Stephen Kay)-, la británica Asesino implacable cobra nueva fuerza y nos recuerda que en el mundo de la ficción los gángsters y el hampa no son privativos de EE.UU. “Get Carter” es uno de los más relevantes clásicos modernos de la cinematografía británica, una película que viene a resolver uno de los más arraigados enigmas del género: ¿qué sucede cuando un asesino profesional, un asalariado del crimen, se permite la imprudencia de saltarse las reglas?

En Asesino implacable, el protagonista, Michael Caine, muestra su lado más duro, en un personaje que se define por su ansia de venganza y su impúdica falta de misericordia. Es un filme sombrío, poco complaciente, una mirada a los mecanismos menos confesables de la venganza, ambientado en unos escenarios poco usuales -la industrial Newcastle, un decorado poco habitual en el cine negro-. Un homenaje, en definitiva, al cine de género, a la obra literaria de autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Fíjense bien en qué libro está leyendo Michael Caine en el tren que le lleva a Newcastle. Efectivamente, es el “Adiós, muñeca”, de Raymond Chandler.
Un homenaje al cine de género, específicamente a la obra literaria de autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Un filme sombrío y poco complaciente, que propone una mirada diferente a los mecanismos menos confesables de la venganza. Michael Caine, sencillente espléndido.

Michael Caine es el único héroe del cine que jamás realizó un acto heroico en la pantalla. Luego de irrumpir como oficial frío y cínico, segundo de Stanley Baker en Zulú (1964), de planear el golpe genial de Un trabajo en Italia, y de mostrar la contracara de clase media de James Bond en sus tres películas de Harry Palmer -Ipcress (1965), Funeral en Berlín (1966), Un cerebro de un millón de dólares (1967) decidió protagonizar un filme de gángsteres del debutante Mike Hodges para demostrar que “los gángsteres ingleses no tienen porque ser estúpidos, cómicos, pobres diablos o auténticos gentlemen”. Caine es un bastardo frío como pocos, que viaja de Londres a la provinciana Newcastle, “en lo que se podría llamar una visita a algunos familiares, si aun estuvieran con vida”,
El hermano honesto de este asesino superprofesional teóricamente acaba de suicidarse. Las culpas familiares lo obligan a romper los códigos del hampa si quiere encontrar los asesinos de su hermano. Sin un móvil, alguien tan frío como Carter no puede empezar a masacrar gente a diestra y siniestra Luego de dos tercios de filme de diálogos lacerantes y amenazas simpáticas, Carter descubre que las películas que hacia su sobrina ahora huérfana no iban a ganar el Oscar, y que el casting de la pequeña era solo una retorcida excusa de un miserable millonario acosado por la mafia para que su difunto padre tenga ganas de liquidar al hampón productor de cine “XXX” con menores de edad. Reseñada en su momento como “equivalente fílmico de un trago de gin antes del desayuno”, luego fue incluida entre los mejores filmes ingleses de todos los tiempos. Notable por sus temibles explosiones violentas, Get Carter también impacta por las intempestivas tempestades emocionales que con dos gestos minimalistas Michael Caine logra expresar el lado más angustiante de las relaciones familiares.
Se recomienda especialmente el soundtrack acid jazz-pop- psicodélico de Roy Budd, con temas como “Love is a four letter word”. Gran disco, a la altura de una gran película.
Hubo un remake -Get Carter (2000, Stephen Kay)-, con buena música electrónica, un Mickey Rourke, un Stallone fofo y buenote, y un Michael Caine contento de pagar la cuota de su yacuzzi. Hay que ver el lado bueno.

Michael Caine protagonizó en 1970 un duro thriller titulado Get Carter, dirigido por Mike Hodges y estrenado en España como Asesino implacable. Convertido al cabo de los años en un actor legendario, Caine volvió a interpretar un papel -siquiera secundario- en una nueva versión de Get Carter (2000, Stephen Kay), sin que ni desde el punto de vista argumental, de realización e interpretación supere al interesante original.
Comentario ( 1 Comment )
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