EL DECAMERÓN (Il Decameron)
Director: Pier Paolo Pasolini. 1971. Italia-Francia-Alemania Occidental. B/N
Intérpretes: Franco Citti, Ninetto Davoli, Jovan Jovanovic, Vincenzo Amato


El Decamerón es una película basada en “El Decameron” de Giovanni Boccaccio. Pasolini recrea con su brillante estilo los cuentos eróticos y divertidos de esta obra universal. La película empieza con el cuento de Andreuccio da Perugia que se deja convencer por unos ladrones de expoliar el cadáver de un arzobispo, para quitarle un rubí. Otros cinco de los nueve cuentos están dedicados a temas licensiosos. Por ejemplo el de Masetto da Lamporecchio, un hortelano que se finge sordomudo y tonto para entrar en el servicio de las monjas de un convento y experimentar con ellas las delicias del lecho compartido.

El Decameron, que con Los cuentos de Canterbury y Las mil y una noches compone la “Trilogía de la vida”, se basa en nueve cuentos de Giovanni Boccaccio. Con esta película, Pasolini se proponía expresamente recuperar el lado jocoso y natural de la sexualidad, abatiendo los tabúes que suele llevar aparejados. También por este motivo, trasladó la acción de la Florencia de Boccaccio a Nápoles, con su clima laico y su dialecto inmutado en el tiempo. Dos de los episodios hacen de guía a los otros siete: el de Ciappelletto, hombre libertino e inmoral que al borde de la muerte pasa por santo, y el del alumno de Giotto, interpretado por el propio Pasolini. El alumno de Giotto sueña con el infierno y el paraíso en forma de pinturas del siglo XIV.
La película empieza con el cuento de Andreuccio da Perugia, llegado a Nápoles para comprar unos caballos. En un turbio callejón, una muchacha que se hace pasar por su hermana le roba y termina echándolo en un pozo negro. Andreuccio se deja convencer por unos ladrones de expoliar el cadáver de un arzobispo, para quitarle un rubí que lo compensa del robo que ha sufrido. Otros cinco de los nueve cuentos están dedicados a temas licenciosos. Por ejemplo el de Masetto da Lamporecchio, un hortelano que se finge sordomudo y mentecato para entrar al servicio de las monjas de un convento y experimentar con ellas las delicias del lecho compartido. En el episodio de Peronella, ésta obliga a su marido a limpiar esmeradamente el interior de una tinaja y, mientras el hombre se afana en su labor, ella se entretiene con un joven amante. En otro cuento, la joven Caterina aguarda a su enamorado para cuidar de su “ruiseñor”. En el penúltimo episodio, el cura Gianni, con el pretexto de un encanto, posee a Gemmata ante los ojos del estúpido marido. En el último, Tingoccio convence a su amigo Meuccio de que acaba de volver del más allá para asegurarle que hacer el amor en el paraíso no es pecado.


Divertida, amena, mordaz y polémica. Por suerte, Pasolini cuando dirigió esta película, no estaba tan desmadrado como en su último trabajo. Temí que fuese otra oda al pene como 120 días de Sodoma.
Todas las historias que se cuentan en El Decamerón tienen dos temas fundamentales: el sexo y la imperante y equivocada idea de la religión. Durante toda la película se pone de manifiesto que el maestro es un genio en el arte de la sátira y la ambientación, el decorado describe a la perfección el final de la Edad Media.
La película es una caricatura. Los actores, son bastante feos, pero hay que reconocer que tienen mucha gracia.
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