Director: Hal Ashby. 1971. EE.UU. Color
Intérpretes: Ruth Gordon, Bud Cort, Vivian Pickles, Cyril Cusack, Charles Tyner, Ellen Geer, Tom Skerritt

Esta película “de ya clásica presenta una de las parejas más insólitas de la pantalla, unos amantes cinematográficos distintos a cuantos hayan visto. Bud Cort es Harold, un joven rico y aburrido tan solo interesado en la muerte y Ruth Gordon es Maude, una anciana encantadora que tan solo ve buenas intenciones en el mundo. Hal Ashby dirige el primer guión de Colin Higgins. Una película increíblemente divertida que demuestra que el amor no tiene límites. Cat Stevens aporta una maravillosa banda sonora. Una de las escenificaciones de suicidios: la protesta de Harld contra su superficial madre es chocante.
Lo que impresiona de entrada en la película de Hal Ashby es tanto la minuciosidad como la delicadeza de la puesta en escena, la dosis exacta de un humor que nada podrá hacer tambalear
se han encontrado tan cerca de la muerte le pierden el miedo, una sola vez me topé con un brazo tatuado con un número de prisionero, ese número correspondía al signo de la barbarie de los años cuarenta en Polonia… Para mí era increíble ver tanta vitalidad en ese anciano que no me calzaba con ese número tatuado en su brazo ¿Cómo se entrega tanta vída, después de haberse empapado con la muerte? ¿Cómo vivir cuando tus pulmones respiraron las cenizas de los hornos humanos?. En realidad no lo entendía en ese momento… pero hace un tiempo creí encontrar una respuesta.
A veces parece ser que juventud es el antónimo de muerte, para Harold las ganas de vivir se apagaron, y todo lo que tenga sabor a funeral es más interesante. Por un lado para llamar la atención de una madre que prácticamente no se sorprende por nada, y un sicoanalista que tampoco hace mucho por la causa de un joven diferente. ¿Qué te llena Harold? – ¡Los funerales!…
entre tanto funeral al que el joven se “colaba”, de repente se dio cuenta que una señora también se encontraba siempre… en realidad al revés… así que poco tantos eventos fúnebres los hizo comenzar a conocerse y conversar…
Siempre me han llamado la atención las películas con títulos de parejas… será por la asociación de Romeo y Julieta, que siempre creo que las historias son grandes romances… como cuando escribimos nuestros nombres en los cuadernos en medio de un corazón, o como esos nombres tallados en los árboles… Pero no todas las historias han sido como Romeo y Julieta,
Fando y Lis o Bonnie y Clyde; Jules y Jim eran dos amigos que compartieron todo hasta la mujer; por otro lado, Fanny y Alexander fueron dos hermanos que compartieron sus alegrías y pesares en la Austria de principios del siglo XX, ¿Qué me puedo imaginar al ver en la portada del DVD a un joven y una abuela llamados Harold y Maude?. ¿Amistad, lazos familiares, compañía? cualquier cosa menos amor…. SI, amor con sus cuatro letras… amor completo. En un mundo tan con tantos prejuicios como el nuestro es imposible (y para algunos asqueroso) que un joven de veinte años se enamore de una mujer que va camino a la octava década… incluso es más entendido en una mujer que se enamore de alguien mayor (sin contar todos las habladurías que ellas tienen que aguantar). Pero cuando uno se siente pleno con otra persona, cuando dan ganas de seguir estando toda la vida con otro ¿no son síntomas de amor? ¿Qué se puede hacer al respecto? Yo creo que seguir disfrutando… ¡qué importa la edad, la raza, la religión, el sexo o la política!
Maude le tocó vivir la muerte en los campos de concentración entre tanto horror logró matar su muerte, Harold necesitaba encontrar vida como gotas de rocío en el jardín y las encuentra en la honestidad inocente de Maude. Como un cuento fantástico las vidas que se unen en la muerte, se fortalecen y se reconocen imprescindibles entre sí. Transformando esta historia tremendamente poco común. Es que la personalidad de Maude cautiva, provocando el despertar de Harold y una evolución en su magra mirada de la vida. Las dosis de amor, no importa de donde vengan, siempre son bienvenidas, Harold y Maude son dos seres humanos que han vivido gracias al placer de la muerte ajena y la vida que brota desde los poros de las personas que nos regalan su energía para que las amemos.

Increíble película en la que dos seres a cual más raro, y de edades en teoría para no tener nada en común, comparten una obsesión por la muerte: él ensayándola, y ella habiéndose ya citado en firme. Juntos vivirán momentos intensos, bellos, y de una sabiduría infinita. Esta cinta está muy avanzada a su tiempo, con un humor negro sobresaliente y poco visto, gags que van de lo macabro a la más pura inocencia, y unas actuaciones del todo correctas, aunque en el caso del chaval lo mejor para su papel es la jeta que Dios le dio, una combinación entre Camilo Sesto Chuy el muñeco diabólico, y David Meca. Una cara rarísima, vaya. A destacar también otros personajes secundarios como la madre del muchacho, pija y dominante con una extraña afición a cubrirse la cabeza con pelucas, sombreros, gorras y lo que haga falta, y el tío militar de los de la vieja usanza, manco pero con truco para saludar y una obsesión morbosa por la guerra.
Maravilla de lo absurdo…. resumiendo una más que admirable loa a la vida, una de esas escasas películas capaces de levantar el ánimo después de un día de perros y con algunos momentos inolvidables.

Película innovadora y original, por tener una banda sonora exquisita a cargo de Cat Stevens (de cuando usaba la cabeza y la boca para parír genialidades, y no las imbecilidades mayúsculas de después), por su sentido del humor del todo inteligente, y por ser una historia absolutamente atípica, extravagante y genial, con un final de lo más adecuado y sorprendente.
