Director: Bernardo Bertolucci. 1970. Italia. Color
Intérpretes: Giulio Brogi, Alida Valli, Pippo Campanini, Franco Giovanelli

Athos Magnani ha vuelto a su pueblito natal para investigar el asesinato de su padre, un famoso luchador contra el fascismo. A través de los testimonios de una antigua amante del gran hombre y de sus propios compañeros de lucha, Athos va desenmarañando una trama donde nada es muy sencillo y donde incluso el heroísmo de su padre va a ser puesto en tela de juicio. Pero este no es un thriller estilo Hollywood, sino una brillante reflexión sobre la historia y la muerte del padre que Bertolucci -ese maestro de las formas- filma con impresionante dominio. Basada en un cuento de Borges, “Tema del Traidor y el Héroe”.

La figura del padre, erigida como un mito y modelo a imitar, lleva a un joven a investigar las causas de la muerte de su progenitor. Sus indagaciones se adentrarán en el oscuro pasado de la lucha antifascista en un pueblo italiano. Un pasado que no es tan heroico como algunos pretenden ver.
Basado en un cuento de José Luis Borges, este desmitificador filme es una de las mejores realizaciones de la carrera de Bernardo Bertolucci. Con él confirmó las expectativas de la crítica creadas a raíz de Antes de la revolución y supuso el inicio de su etapa más interesante. Sin duda es también una de las obras más relevantes del cine italiano en la década de los 70.
El director toma a un pueblo entero como escenario para sus personajes. Un hombre llega a un pueblo fantasma habitado por viejos misteriosos y con una sola mujer de edad. Este hombre es conocido ya que es idéntico a su padre, un mártir para todos. Descubre que su padre fue asesinado y comienza a buscar al asesino mediante deducciones y ahí aparecen las acertadas vueltas de tuerca del guión. Recorriendo un pasado de entreguerras, Bertolucci nos entrega una historia de fantasmas, de descubrimientos, de vivencias únicas, de emociones inexplicables que recién al final logra apagar la pólvora caliente de ese destino que no terminaba de cerrar.
En La estrategia de la araña, Athos Magnani vuelve al pueblito de Tara para reencontrarse con el fantasma del padre, un héroe de la resistencia antifascista cuyo monumento se yergue en la plaza del lugar. Al descorrer el velo, Athos terminará entreviendo, a su pesar, que tras el héroe tal vez hubo un traidor. No debe sorprender si la línea argumental suena como un eco: La estrategia de la araña no es otra cosa que la versión Bertolucci del “Tema del traidor y del héroe”, de Borges. Unos años posteriormente, La tragedia de un hombre ridículo es su exacto reverso. El joven Giovanni es secuestrado, y su padre, un industrial parmesano, intentará reconstruir esa figura ahora fantasmal, descubriendo que el hijo podría ser miembro de un grupo de ultraizquierda. Esta vez, el padre traiciona al hijo. Ambas películas -una, de comienzos de los 70; la otra, una década posterior- jamás se habían estrenado en Argentina. Ahora, el video permite llenar los casilleros vacíos. En Bertolucci, la Historia es una pesadilla que los héroes no pueden dejar de soñar, y la línea que va de padres a hijos se quiebra trágicamente, como en El conformista, La luna
y la propia Novecento. El único remedio para esa tragedia es poner la Historia entre paréntesis, quimera a la que aspiran las parejas de Último tango en París, Refugio
para el amor y Cautivos del amor. Pero fracasan. Tarde o temprano, el mundo vuelve a imponer sus propios fantasmas.