MÁS ALLÁ DEL VALLE DE LAS MUÑECAS (Beyond the Valley of the Dolls)

Película estrenada entre 1970-1971

Director: Russ Meyer. 1970. EE.UU. Color
Intérpretes: Dolly Read, Cynthia Myers, Marcia McBroom, John La Zar, Michael Blodgett, David Gurian, Edy Williams, Erica Gavin, Phyllis Davis, Harrison Page

Un trío de chicas de un grupo de rock se va a Hollywood en busca de fama. Su éxito es fácil y rápido, pero también su caída en la decadencia.



Espectaculares mujeres de opulentos senos, humor, trazas de cartoon, gradación camp, sexo y violencia como zócalo de sus rocambolescas historias y el empleo de un presuroso montaje son algunas de las características del autor de culto Russ Meyer, el Federico Fellini del “sexploitation”, nacido el 21 de marzo de 1922 en Oakland (Estados Unidos).

Russell Albion Meyer era hijo de un policía llamado William y de una enfermera de nombre Lydia, quienes ya estaban separados cuando Russell vio la luz por primera vez. A temprana edad, además de mostrar una inclinación natural por contemplar el escote de las féminas, Meyer comenzó a desarrollar una intensa afición por la fotografía y el cine, filmando en su adolescencia sus primeras películas caseras, algunas de las cuales fueron premiadas en diversos certámenes.
En la II Guerra Mundial trabajó como cámara en Europa y tras el conflicto bélico fue fotógrafo de la revista Playboy y se casó con una muchacha llamada Betty. El matrimonio resultó ser un fracaso y la pareja se divorciaría tras menos de un año de convivencia.


En los años 50 conoció a una exuberante Playmate llamada Eve Turner, con terminó casándose en el año 1952. La rubia Eve y Russ comenzarían también una asociación profesional, principada con el protagonismo de Eve en la película erótica Eve and The Handyman (1961). Posteriormente Eve sería co-productora de los títulos más famosos de su esposo.
Con anterioridad a Eve and the Handyman, su segunda película, Russ Meyer había debutado en el cine como director con The Inmoral Mr. Teas (1959), título sexploitation protagonizado por Ann Peters y Bill Teas.
Junto a su trayectoria fílmica, Meyer prosiguió su afición fotográfica, inmortalizando en instantáneas a bellezas de busto generoso como Anita Ekberg, Cleo Moore o June Wilkinson.

En los años 60 explotó con mayor ahínco la sexualidad y el pecho de sus protagonistas con títulos soft core en clave de comedia como Erotica (1961), Wild gals of the naked west (1962), Heavenly bodies (1963), Lorna (1964), Fanny Hill (1964), el clásico Faster Pussycat! Kill! Kill! (1965), Motor Psycho (1965), Mudhoney (1965), Common Law Cabin (1967), Good Morning and Goodbye! (1967), Finders Keepers, Lovers Weepers! (1968) o Vixen! (1968), convirtiendo a sus excesivas estrellas femeninas, Tura Santana, Lorna Mailand, Lori Williams, Haji o Erica Gavin, en mitos sexuales y objetos de sus divertidas y animadas fantasías eróticas.
El éxito de Vixen! (1968) le abrió las puertas de la 20Th Century Fox. Tras estrenar Cherry, Harry & Rachel (1970), película protagonizada por Linda Ashton y Larissa Ely, Russ, co-escribiendo el guión con el crítico cinematográfico Roger Ebert, dirigió Más allá del valle de las muñecas (1970), comedia sexploitation con apuntes satíricos protagonizada por Dolly Read, Cynthia Myers y Marcia McBroom que se convirtió con rapidez en un título de culto, al igual que otros filmes de Meyer como aster Pussycat! Kill! Kill! o Vixen!.

En 1969 Russ se había divorciado de Eve. A pesar de esta separación sentimental la pareja proseguiría colaborando en tareas de producción. Al año siguiente Meyer se casó con la actriz Edy Williams, por supuesto otra mujer de atractivas formas que aparecía en “Más allá del valle de las muñecas” y también en la siguiente película rodada por Russ para la Fox, “The Seven Minutes” (1972), un drama basado en una novela de Irving Wallace alejada de sus productos habituales. El filmeupuso una decepción para sus antiguos fans al ver como el cine del autor californiano ofertaba una propuesta más convencional que el director no sabía manejar con convicción y eficacia.
Así que dejó la Fox y retornó de su nuevo a su estilo con Blacksnake! (1973), un film que mezclaba sexualidad y terror con el protagonismo de la blonda Anouska Hempel, Supervixens (1975), con la impresionante Shari Eubank, la delirante Up (1976), llamada también Megavixens, con Raven de la Croix y aparición de la mítica Kitten Natividad, quien también interviene en Beneath the valley of the Ultra-Vixens (1979), un entretenido bodrio voyeurístico que puso punto y final a la carrera de Meyer como director cinematográfico.
Posteriormente podría ser visto como actor en la comedia “Amazonas en la luna” (1987). En video aparecería su última cinta, el documental Pandora Peaks (2001), basado en la figura de la bailarina de strip-tease que da título al film, poseedora de unas copiosas glándulas mamarias.
El 18 de septiembre del año 2004 Russ Meyer fallecería a la edad de 82 años.

Bienvenidos al mundo de la obsesión de Russ Meyer por los pechos enormes. Pero no se lleven a engaño, el director californiano es un auténtico artesano a la altura de otros cineastas como Bergman o Pasolini, sólo que él utiliza el erotismo de una manera grotesca y divertida. Sus películas funcionan a modo de lupa, resaltando los vicios de la sociedad americana de forma despiadada y sin tapujos, lo cual le ha supuesto la antipatía y el desprecio de gran parte de la crítica y del público más conservador, así como la ferviente admiración de otros que lo aclaman y elogian sin reservas. Entre sus mayores seguidores se encuentran Francia e Inglaterra que le dedican festivales con cierta regularidad.
Russ Meyer nació en Oakland, California, en 1922. A la edad de quince años ya rodaba películas que gozaban de cierta entidad entre círculos amateur. A los veinte años, su puesto en la II Guerra Mundial le brindó la oportunidad de filmar combates y escenas bélicas, que utilizó para familiarizarse con la cámara. Al terminar la guerra, consiguió trabajo como fotógrafo en la revista Playboy, donde conoció a la que sería su mujer Eve Meyer.
Su primera película, El Inmoral Sr. Teas, le hizo ganar algún dinero que invirtió en una segunda cinta protagonizada por la propia Eve Meyer, Eve the Handyman,
que marcó definitivamente un estilo personal e irreverente.
Durante los años 1964 y 1965, Russ Meyer rodó algunos de sus mejores trabajos. Es la etapa conocida como Gótica-Blanco y Negro, en la que se incluyen títulos como Mudhoney,
Motor Psycho,
Lorna
y Faster Pussycat! Kill! Kill! (considerada ésta última una de las mejores películas de la década).
En 1970 llega la gran Más allá del valle de las muñecas, construida a partir del guión del crítico Roger Ebert y rodada en los estudios de la Fox con mayores medios que en otras ocasiones. El filme supuso la consagración de Meyer.
La película nos narra las aventuras psicodélicas de un grupo de rock femenino -Las Carrie Nations- y su manager, en su viaje a Los Angeles, la tierra prometida del éxito
y el glamour más absolutos. Las expectativas de las chicas no se ven cumplidas y en su lugar se encuentran una jungla de personajes bizarros, extravagantes y sin escrúpulos, como la ninfómana Ashley St. Ives, el abogado explotador Porter Hall o el romántico y depravado Hombre Z, algo así como un cruce entre Oscar Wilde y Charles Manson. Es éste último quien después de impresionarlas con sus bañeras de burbujas y sus fiestas punteras, las recluta para convertirlas en la mayor banda de éxito del momento. Tras el deslumbramiento inicial y los baños de multitudes, las Carrie Nations comienzan a sufrir tensiones internas. Todos los excesos (alcohol, drogas, orgías varias) se vuelven en su contra y desembocan en un final de lo más alucinógeno y surrealista en el que la sangre no cesa de correr.
Como en otras ocasiones (quizá para ganarse los favores de la censura), la película concluye con una moraleja constructora que pretende anular cualquier interpretación errónea por parte del espectador: “De la muerte ha surgido la vida. Juntos compartimos la maravilla de la vida humana, y que no quede ni sombra de duda de que todos somos hermanos. Aquellos que sólo reciben tienen que estar dispuestos a pagar el precio más alto de todos. Y si tienes amor, entonces atravesarás con paso ágil y seguro este Valle”.
La mayor parte de la película está rodada a base de primeros planos y planos medios que transmiten una enorme expresividad gracias al juego de miradas y gestos que desnudan a los personajes más aún de lo que lo hace su escasez de ropa. El montaje y esos planos cortos recuerdan de alguna manera a las viñetas del cómic por su esteticidad y su ritmo ágil. La fotografía y el colorido son puro pop-art: fuertes contrastes, tonalidades jóvenes y una intensidad fuera de los común (no hay que olvidar la experiencia de Meyer como fotógrafo). Y por supuesto, la música de las Carrie Nations y de otros grupos psicodélicos como Strawberry Alarm Clock son el marco perfecto para un guateque sideral como es éste (Jess Franco no lo habría hecho mejor, siento decirlo).
Aunque su obsesión con las mujeres y los desnudos pueda parecer a primera vista machista, nada más lejos de la realidad. La razón es simplemente que RM se siente fascinado y admira a la mujer, a la que resalta y muestra siempre poderosa en sus películas. No en vano, ha sido considerado uno de los primeros y más sinceros cineastas feministas de la historia.
En resumidas cuentas, el excelentísimo Russ Meyer y su Más allá del valle de las muñecas nos ofrecen diversión ininterrumpida durante 110 minutos impagables e irrepetibles.


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