SWEET SWEETBACK'S BAADASSSSS SONG

Película estrenada entre 1970-1971

Director: Melvin Van Peebles. 1971. EE.UU. Color

Intérpretes: Simon Chuckster, Melvin Van Peebles, Hubert Scales, John Dullaghan


Más molesto que inspirado, el director Melvin Van Peebles realizó una pelí­cula infame. Harto del cine oficial, donde los negros eran apariciones sospechosas o, por lo menos, pintorescas; Van Peebles le mostró el dedo a los estudios con una suerte de western funky, protagonizado por el primer héroe negro del cine: el prostituto Sweetback. Dotado por naturaleza con un pene de gran tamaño, codiciado en el mundo prostibulario por su talento para proporcionar orgasmos, Sweetback no se duerme en sus laureles y distingue de qué color son los opresores y los oprimidos.

Semejante personaje no tení­a permitido el ingreso a las salas de cine. Sweet Sweetback’s Baadasssss Song
nació para ser marginal. Melvin Van Peebles la escribió, dirigió, produjo y protagonizó (¡vaya trabajo!), con tal de ahorrar presupuesto. El escaso financiamiento salió de sus bolsillos y de algunos préstamos de amigos. Cuenta la leyenda que el sacrificado Van Peebles contrajo gonorrea al filmar una escena de sexo. Alegó que se trataba de un “accidente de trabajo”, cobró el seguro y con el dinero compró más carretes de pelí­cula.


Al ser terminada, Sweet Sweetback’s Baadasssss Song no pudo encontrar otro lugar para su exhibición que las salas porno. Imagino que fue toda una frustración para la platea. Pornófilos ávidos tropiezan con un rara cinta que arranca con esta frase: “Dedicated to all the Brothers and Sisters who had enough of the Man” (“Dedicado a los hermanos y hermanas que ya han tenido suficiente del jefe”). Estelarizada por “The Black Community“. ¿Qué es eso? ¿Un complot de los negros? A continuación, para mayor confusión, tenemos una escena de sexo bastante graciosa pero que técnicamente es pornografí­a infantil. El protagonista, un huérfano de 13 años que ha sido adoptado por las prostitutas de un burdel, es iniciado a manos de una agradecida señora de la casa. Ella le dice, extasiada: “You got a sweet sweet back“. Aparecen los tí­tulos, Sweetback está suelto.

De adulto, Sweetback hace del sexo su profesión y se gana los frejoles tirando en público como espectáculo en un burdel. Su estilo es infalible, apenas necesita moverse para obsequiar orgasmos, luego del cual se pone su sombrero y se va. Un dí­a dos policí­as blancos caen en el lugar en busca de un negro a quien culpar por el asesinado de otro negro. Hablan con el dueño y este permite que Sweetback sea arrestado, convencido que lo soltarán pronto. En manos de la policí­a, Sweetback es conducido junto con un militante de los Panteras Negras a un lugar desolado. Los agentes golpean brutalmente al activista. Sweetback, que es testigo, reacciona y mata a los policias a puño limpio.



El protagonista inicia una ardua huida, corre en dirección al sur, hacia México, mientras toda la policia va tras él. Su talentoso pene le permitirá ganarse más de un favor de las damas y el respeto de hasta los Hell Angels. A lo largo del camino ya muchos han oí­do hablar de él y la leyenda crece. Bajo el implacable sol de México, Sweetback, herido y hambriento, todaví­a es un fugitivo muy duro de atrapar. Quedan todos advertidos (aparece un cartel): “Watch out – a baad assss nigger is coming to collect some dues” (“Cuidado: un negro cabrón viene a cobrar algunas deudas”).

Rápidamente la gente se pasó la voz y “Sweet Sweetback’s Baadasssss Song” fue un éxito de taquilla. Clasificada como “X”, no por ser porno en realidad, sino por inclasificable y subversiva, Van Peebles lo aprovechó comercialmente y, junto al afiche, escribió: “Rated X By An All-White Jury!” (Calificada como X por un jurado de blancos). La numerosa “comunidad de color” acudió al cine entusiasmada. Hollywood sacó la calculadora y comprobó que obtuvo ganancias por US$ 10 millones, habiéndose invertido sólo 150 mil. US$. Descubrieron que los negros también iban al cine y al dí­a siguiente fundaron un género: el Blaxploitation. Pelí­culas con temas, personajes y música, provenientes de la comunidad negra, pero aún de la manera en que hollywoodensemente se les puede entender. Muy poco tiempo después se estrena “Shaft”(1971), el primer clásico del género, sobre las aventuras de un detective negro. Sin duda el reconocimiento de “Sweetback” como un maltrecho pionero es indiscutible. Cuentan que en USA hay una sala que la sigue proyectando continuamente desde su estreno.


Sin embargo, Sweetback es de aquellas pelí­culas que valen más por su impacto que por su propia calidad. Quizá por haberse ocupado de tantas cosas al mismo tiempo, el director descuidó la iluminación, la cámara, la actuación y hasta la edición. “Sweetback” carga con infinidad de defectos técnicos pero podemos pensar que es irreverente hasta en eso. Aún así­, por momentos, la iluminación es tan mala que la visibilidad es casi cero, sobre todo en las escenas de sexo, tanto que dejan de ser explicitas simplemente porque no se pueden ver bien.

Sweetback se propuso sencillamente reivindicar a los negros a través del cine y, afortunadamente, le siguieron muchos. Pero al mismo tiempo es responsable, en parte, de los esterotipos que este cine explota. La idea de un hombre negro, seguro de sí­ mismo y algo bandolero, que sobrevive con gracia en un mundo lleno de sexo y violencia, con fondo de funk para sacudir traseros y cabelleras a lo Hendrix. Y todo parece haber comenzado con un chiste viejo, aprovechado por Van Peebles para irritar a los blancos, los negros la tienen más grande y tiran mejor.


 


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