UN MUNDO DE FANTASÍA (Willy Wonka and the Chocolate Factory)

Director: Mel Stuart. 1971. EE.UU. Color

Intérpretes: Gene Wilder, Jack Albertson, Peter Ostrum


Charlie es un niño de familia humilde que sueña con visitar la gigantesca factoría de chocolate del extraño Willy Wonka. Animado por su abuelo, que antiguamente había trabajado para él, lo logrará gracias a uno de los cinco billetes dorados escondidos como premio entre las chocolatinas. Charlie, junto a los otros cuatro niños ganadores, entrará en la Fábrica, descubriendo un mundo increíble…




La primera adaptación de la novela de Roald Dahl no fue precisamente bien valorada por su autor, a pesar de ser el único escritor acreditado en el guión. Dirigida por Mel Stuart, un director que ha pasado con más pena que gloria por la producción cinematográfica, la película, a pesar de la inconformidad de su autor, es una verdadera joya que marcó a toda una generación. Si Roald buscaba que las personas vivieran ese estado de excitación que experimentan los niños con pasajes y momentos mágicos, la película lo consigue de lejos, a pesar de algunos momentos muy olvidables, algo normal en una película de bastante duración para ser infantil.

Gene Wilder está inconmensurable en el papel de Willy Wonka, centrando casi toda la atención del público sin recurrir a sobreactuaciones, sino más a bien a miradas cómplices con el espectador, creando un personaje con ciertas ambigüedades que a ratos roza lo tenebroso. Sus respuestas a las desapariciones de los distintos niños caprichosos son de una frialdad terrorífica, que se ven compensadas con la magia de todo su mundo reflejada en sus ojos.



Si Gene Wilder está clavado como Willy Wonka, el pequeño y rubísimo Peter Osturm no se queda atrás como Charlie. Para Charlie, Peter presenta un niño lleno de bondad, humanidad a través de sus inocentes ojos, demostrando que como actor joven era un niño plenamente carismático. De ahí que sorprenda que Peter Ostrum no haya realizado ninguna otra interpretación cinematográfica después de su estupendo papel como Charlie, viéndolo por última vez en el “así se hizo” de la película de Stuart que acompaña la recomendable edición en DVD (con el español neutro que escuchamos en su momento en nuestro país).

El resto de la película se salda con desigual fortuna. Los Oompa Loompas son lo peor de la función, siendo sus canciones retentivas, pero machaconas y aborrecibles a la vez, una misma canción con variaciones en las letras sacadas de forma más o menos fiel del texto de Roald Dahl. Su caracterización verdosa no hace más que envejecer mal conforme pasa el tiempo.

La correcta dirección artística es también muy deudora de una época bastante nefasta, como fue la época de los 70 para una imaginería visual abarrotada de pelos a lo afro o de pantalones de campana.

En cuanto a la dirección de Mel Stuart, aunque rudimentaria y típica de producción Disney de la época, aportaba momentos realmente conseguidos, como la parte donde se van descubriendo los ganadores de las tabletas doradas, con ese ritmo desenfrenado de viajes a distintas zonas del mundo.



 


El director Tim Burton realizó en 2005 un remake, protagonizado por Johnny Depp. Con muchos más medios y posibilidades cinematográficas, resultó una versión sensiblemente superior.

 


 

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