Director: Ralph Bakshi. 1972. EE.UU. Color
Cinta de dibujos animados basada en el cómic de Robert Crumb

El personaje de Fritz fue creado como parte de una serie de comics que R. Crumb dibujaba junto a su hermano Charles cuando era un crío. Desde esas tempranas fechas, Crumb solía insertar elementos autobiográficos y desventuras sexuales en sus tiras. La primera historia publicada apareció en Help! #22 [enero de 1965] bajo el nombre Fritz Comes on Strong. En ella, Fritz trae a casa a una muchacha, se enreda estrepitosamente en sus ropas hasta desnudarle y logra por fin colocarse sobre ella para… ¡quitarle las pulgas! Aunque Harvey Kurtzman accedió a incluir la tira en su cómic, confesó a Crumb que ignoraba cómo iba a poder seguir publicando “sin que les arrestaran”. No sólo no les arrestaron, sino que gracias a la gran respuesta del público las aventuras de Fritz se publicaron en varias revistas como Cavalier, Fug y The People’s Comics. En 1969 obtuvo su propio título y terminó de consolidarse como uno de los más grandes iconos del cómic underground.

Por su parte, publicitada como la primera película animada de “Calificación X”, Fritz the Cat recaudó la impresionante cifra de 25 millones de dólares en 1972 [impresionante, sobre todo, si consideramos que costó sólo 1 millón hacerla]. Este debut cinematográfico del director/guionista Ralph Bakshi [quien nos deleitara también con The Lord of the Rings y Cool World, entre otras], está basado en tres historias de Fritz, un gato universitario y poeta torturado cuya alma llora por la injusticia en el mundo hasta que experimenta con las drogas y el sexo… ¡y entonces todo vuelve a estar guay! Aunque dirigido a los que experimentaron los 60′s en todo su esplendor, Fritz es esencialmente una parodia de los valores underground, exponiendo su hipocresía y el peligro que ocasionan los hippies radicales en sus revoluciones anárquicas.
Participaron en la realización más de cincuenta artistas, incluyendo a Jim Davis [quien posteriormente se hiciera famoso por su creación Garfield]. Técnicamente es una obra admirable e incluso, muy particular dentro de la filmografía de Bakshi, ya que al tomar prestados varios recursos estilísticos de Crumb [como el uso pesado de las líneas, por ejemplo] el resultado no se parece en nada a sus otras producciones. La banda sonora jazzística es una pieza maestra en sí misma e incluye a figuras como Charles Earland y Merle Saunders, cuidando el refinado gusto de Crumb por los clásicos. Polémica, innovadora, de alto voltaje erótico y crítica social, hoy en día la peli sigue considerándose como uno de los más grandes filmes de animación underground de la historia.
Sin embargo su estreno suscitó cierto malestar en el estrafalario Crumb. Bueno, para hacer honor a la verdad, le tocó los cojones a más no poder. Como dejó bien claro en el documental de Terry Zwigoff que lleva su nombre, Crumb detestó la película de principio a fin. De hecho, les puso una demanda para que quitaran su nombre de los créditos y por haber pasado de él cuando intentó detener el proyecto. La versión que da Bakshi, sin embargo, es bastante distinta. Dijo en una entrevista: “[Crumb] quería atribuirse todo el crédito. Pero por suerte el cine no funciona así”. Conociendo el ego de Crumb, uno tiende a creer que esta versión es más correcta. Lo cierto es que como represalia, en Fritz the Cat, Superstar nuestro famosísimo personaje es explotado por caricaturizaciones de Bakshi y Krantz [productor del film] hasta que, para evitar cualquier posible secuela cinematográfica, termina siendo asesinado por una avestruz hembra que le clava un picahielos en el cráneo.

Bakshi encogió los hombros y se pasó a la realización de Heavy Traffic, mientras que Krantz [que quería seguir sacándole jugo al asunto], se lanzó en 1974 a escribir y dirigir [bajo el pseudónimo de Robert Taylor] The Nine lives of Fritz the Cat. En este film, Fritz se imagina a sí mismo teniendo un trippie impresionante hacia un mundo mucho más soportable que el real aunque igual de peligroso, ya que termina siendo asesinado en varios de los segmentos. Sin la gran creatividad de Bakshi y el ingenio de Crumb, esta secuela resultó un fracaso total.
La relación comic-cine no viene de ayer, como ustedes saben, y, por supuesto, la animación era el principal medio a explotar por la aparente fidelidad a la viñeta que en principio ofrece. Desgraciadamente, no fue algo que consiguió Ralph Bakshi al llevar al celuloide la creación de ese genio loco que es Robert Crumb, allá por 1974.
Pero hablemos primero de Crumb, don Robert; azote de la cultura y contracultura yanki a partes iguales en los 60 (incluso en los 70 y los 80 siguió repartiendo el tío), todo un personaje con sus excéntricas pintas de beatnik pasadísimo de vueltas y una cara de desgraciado y onanista, si bien esto lo demostró en sus historias autobiográficas (slices of life lo llaman ahora, creo) y otras no tantas. Robert Crumb disparó contra todo lo que veía y sin apuntar, un enfant terrible, un poeta loco, un disparatado cronista y más cosas en esta ristra de gafapasteces. Sírvanse echar un vistazo a la portada del álbum Cheap Thrills (tremendo disco, por cierto) de la gran Janis Joplin (más exactamente de su grupo: Big Brother & The Holding Company) para comprobar el arte de Crumb.
Ralph Bakshi es todo un genio y uno de los pioneros de la animación experimentando con técnicas como la fusión de imagen real y animada. A pesar de sus buenísimas intenciones, es un poco cutre trabajando y, sobre todo, llevando las cuentas y coordinando su equipo, estas son las razones por la que su célebre adaptación animada de El Señor de los Anillos quedó en el limbo, aunque, no obstante, acercó la obra de Tolkien a muchos de los fanáticos pre-Jackson, como un servidor, pues así descubrí la famosa y machacada trilogía. A él le debemos también el largometraje Tygra, hielo y fuego; genial obra de fantasía heroica donde se dan cita en su gestación a bestias pardas como Frank Frazetta, Roy Thomas
y Gerry Conway.
Ya hablaremos de Bakshi en otro momento, pues tiene cosas bastante interesantes.
Una vez firmados los papeles y estrechadas las manos para dar luz verde a este proyecto, parece ser que ni Crumb ni Bakshi estaban contentos con su prójimo y la batalla fue épica, de las del tipo que hacen que las colecciones se cancelen, se despidan guionistas y rueden cabezas de dibujantes. Crumb se cagaba en Bakshi por sus altas pretensiones respecto a la película de su personaje, que no quería que acabara como un subproducto y, más cabreado aún, con el co-director, quien llegó a filmar una secuela que no he visto aún; todo esto puede ser perfectamente cierto. Bakshi por su parte, aducía que Crumb quería más ganancias por los derechos y tal y que se le consultara en todo momento así como dirigirlo todo de manera despótica y ególatra, lo cual también tiene pinta de ser verdad.
Así pues, la película no es ninguna maravilla ni de coña y la esencia de Crumb no aparece ni por favor, mas Bakshi, al contrario, se luce bastante, a mi parecer, con algunos de sus momentos más lisérgicos aunque a veces flote demasiado en sus delirios de grandeza y se haga pesado pero, claro, fallan muchas cosas y hay agujeros por todos lados. Curioso el experimento, sí, incluso algunas adaptaciones están hechas con pleno (bueno, a lo mejor no tanto) conocimiento del cómic pero, como adaptación de Crumb, un fracaso.
Por cierto, que aquí en España titularon la cosa como El gato caliente, vaya afán que tenemos por destruir títulos de fuera, oigan.
Termino este artículo con dos curiosidades: la primera es que la versión original cuenta con las voces de Rossetta LeNoire, la abuela de Cosas de Casa; una chorrada, sí, pero no lo podía evitar.
La segunda es que tras ver cómo habían salido estos dos engendros (contando la secuela), Crumb, ni corto ni perezoso, liquidó a su propia creación en dos viñetas (una amante despechada le abre la cabeza al pobre Fritz con un picahielos). La cosa ya había degenerado demasiado y antes de ver a su criatura más manipulada y defenestrada pues, con lo que queda en el convento me cago en todo lo que hay dentro, que habría dicho don Robert.
El gato
Fritz es el personaje más emblemático del underground. Nació de la imaginación genial de Robert Crumb en un cómic titulado “Crumb Brothers Almanac”, revista que realizaba junto a su hermano Charles, en su número 27 fechado el 15 de octubre de 1959 y reapareció en el magazine “Help!” en 1965.
Fritz aparece en un viaje alrededor del mundo y en 1969 intervino en “R. Crumb¬¥s Comic and stories”. En este año el editor Ballantine retomó dos antiguos relatos en una obra llamada simplemente Fritz the Cat, completada con el inédito Fritz the No-Good.
Fritz se identifica con el movimiento contracultural que alcanzó su máximo apogeo en los EE.UU. durante los últimos años 60 y primeros 70. Rebeldía, ironía y desencanto destilan por sus viñetas. Como personaje de Robert Crumb sus andanzas son una crítica y contracrítica de la época, acabando con los mitos de la sociedad y la contrasociedad hippy del momento.
Su autor Robert Crumb nació en agosto de 1943 en Filadelfia y su afición por el dibujo se remonta a su infancia. Dibuja comics junto con sus hermanos desde muy joven. A los 17 años junto con ellos publica la revista “Foo” que venden por su ciudad. Las historias son guiones de sus dos hermanosque tenían graves problemas psiquiátricos. Con 19 años empieza a trabajar dibujando postales. Tras su llegada a San Francisco en 1967 con 23 años empieza a desarrollar su estilo que le ha llevado a ser uno de los maestros del comics.
La historieta “Keep on truckin”, donde ridiculiza la forma de andar de los camellos y macarras de los barrios bajos, alcanzó tal éxito que con los personajes que Crumb dibujó en esta página se fabricaron accesorios para camiones con los dibujos, de cuyos derechos como creador no recibió ni un centavo.
También dibujó la portada del segundo disco de “Cheap Trills. The Big Brother and the Holding Company”, en el que cantaba Janis Joplin. Con la que alcanzó una enorme popularidad.
Las mujeres, el sexo, la sociedad americana y la familia son los temas principales de Crumb.
Ante el éxito de “Fritz the Cat” en 1969 Crumb vendió los derechos para su adaptación a dibujos animados. De esta forma surgió el filme Fritz the Cat, titulado en España El Gato Caliente. Dirigido por Ralph Bakshi. En ella podemos ver los efectos de la llamada cultura alternativa en Fritz, un gato descontrolado y ansioso, lanzado a las calles a buscar aventuras excitantes. Esta versión cinematográfica provocó un gran escándalo en la época que se estreno. De hecho la película fue calificada como el primer filme de animación triple XXX por la introducción del erotismo en un campo tradicionalmente inmaculado como el de los dibujos animados.
Los resultados de esta adaptación al celuloide no fue del agrado de Crumb quien declaró que la película “le avergonzaría toda su vida”. Decepcionado solicitó eliminar su nombre de los títulos de crédito y utilizando su gran capacidad crítica elaboró una historieta titulada “Fritz the Cat Superstar”, donde aparecen los principales personajes de la película y Fritz es una petulante estrella que termina asesinado por una avestruz histérica con un picador de hielo.
De esta forma Fritz muere en 1972 dejando una obra maestra del cómic de poco más de 100 páginas.
Robert Crumb nos describe esta situación: “Fritz The Cat es una de mis obras más conocida, sin duda porque se hizo una película de dibujos animados que me seguirá avergonzando durante el resto de mi vida. Debo decir, que no tuve nada que ver con la película, yo no quería que se hiciese, me parecían unos embaucadores, pero pasaron por encima de mí. Así que tiempo después maté al personaje en una historieta, hice que una avestruz hembra le clavase un pica-hielos en la cabeza”.
Desde entonces infinidad de publicaciones incompletas y piratas se fueron editando en España hasta que en 1996 la editorial La Cúpula las recopiló en un solo álbum.
El gato Fritz la obra maestra del cómic underground.
Un mito del cómic underground. El gato Fritz no sólo es el personaje que encumbró y dio fama al genio de los comics Robert Crumb, sino que probablemente sea el símbolo más representativo de unos años llenos de efervescencia y rebeldía, pero también de ironía y desencanto. Protagonista de una de las primeras películas adultas de dibujos animados, el gato Fritz es el héroe por excelencia del underground, y con esta obra se presenta por primera vez la edición oficial de sus aventuras, después de haber llegado a nuestro país a través de incompletas ediciones piratas.
Fritz nació de la mano de Robert Crumb en 1959 y reapareció en 1965 en el magazine “Help!”, muy adecuado para un gato lleno de dudas existenciales, encantado con las drogas y el sexo, pero desengañado de sí mismo. Un reflejo de muchos jóvenes que admiraron a este anti-héroe felino.

Siendo de la misma época que “Fat Freddy” su parecido es puramente ambiental. Fritz no es realmente un gato, es una crítica y contracrítica de la época, destruyendo no solo los mitos de la sociedad, sino también de la contrasociedad hippy del momento.
Aunque Fritz tuvo el honor de protagonizar la primera película de dibujos animados considerada “X” en EE.UU., Crumb se decepcionó tanto con ella que no sólo solicitó eliminar su nombre de los títulos de crédito sino que realizó un cómic en el que el gato es una petulante estrella que acaba asesinado por una avestruz con un picador de hielo (¿a quién le suena este tipo de asesinato? recordemos que la película fue realizada en 1972).

Aunque la productora aun tenía los derechos para otra película: The nine lives of Fritz the Cat, ésta no tuvo el menor éxito.

Los comics de Fritz se realizaron en muy diversas épocas, lo que produce diferentes estilos de dibujo, como podréis ver, si tenéis paciencia, en las imágenes que he insertado.
Ha sido, de nuevo, Ediciones La Cúpula quien ha tenido la brillante idea de reeditar su obra, por primera vez en un volumen completo.