Director: Hal Hasby. 1973. EE.UU. Color
Intérpretes:
Jack Nicholson, Otis Young, Randy Quaid, Clifton James, Carol Kane, Michael Moriarty, Nancy Allen

Dos apuestos suboficiales de la marina son los elegidos para custodiar a un marinero durante el traslado de éste a la prisión naval de New Hampshire, donde cumplirá una condena de ocho años por una ofensa trivial. Durante el viaje los dos oficiales y el marinero tendrán la oportunidad de conocerse entre ellos y de compartir experiencias y situaciones que les llevarán a cuestionarse sus propios estilos de vida.



Dos suboficiales de la marina estadounidense tienen la misión de trasladar a un joven soldado a la prisión naval de Portsmouth.
Uno de los suboficiales, Buddusky (Jack Nicholson), hombre experto de agrio carácter y marcado desafío existencial, ante la inocencia y falta de culpabilidad del reo (Randy Quaid) decide proponerle a su compañero guardián (Otis Young) que demoren la llegada para hacer que el chico se lo pase bien tomando unas cervezas y conociendo el sexo.
El filme desarrolla con acierto un gélido recorrido en donde se reflejan las alegrías y miserias de la vida, señaladas por una línea fronteriza muy tenue.
Se valora el ansia de libertad y la camaradería, la apostura del individuo ante la sociedad, y su actitud ante las normas mutables y en algunos casos, injustas de la vida.
Con una triste gradación, esta “road movie” despliega una comedia de tintes dramáticos muy bien realizada por Hal Ashby, que confiere un vivo equilibrio de ternura, melancolía, desazón, sinceridad y humor, además de un competente estudio de sus personajes, ayudado por un ágil guión de Robert Towne que adapta un libro de Darryl Ponicsan (nominado al Oscar por esta película y ganador por Chinatown) y unas soberbias interpretaciones de Randy Quaid y Jack Nicholson, en una de sus mejores actuaciones.
La fotografía de Michael Chapman (quien aparece brevemente en la película como taxista) es otro punto a destacar, pues favorece con su trabajo la creación de una apenada y agridulce atmósfera.

El filme nos cuenta como dos suboficiales de la marina, viendo que el chico que llevan preso es más tonto y bueno que otra cosa, deciden alargar el largo camino a la prisión para hacer de sus últimos días en libertad los mejores de su vida. Así se desarrolla toda la historia, mostrando las cosas buenas y malas de la vida, lo que significa una buena amistad, y el hecho de escuchar conversaciones simples pero profundas, y en ocasiones humorísticas, que os harán ver que la vida son dos días y hay que aprovecharla.

Después de El regreso,
Harold y Maude, el director Hal Ashby obsequió al mundo con esta otra perla. Pese a que murió a los 59 años, y sólo quince largometrajes, ya les gustaría a muchos directores haber hecho tan excelentes películas.