Directora: Chantal Ackerman. 1975. Bélgica-Francia. Color
Intérpretes: Xhantal Ackerman, Yves Bical, Jan Decorte, Jacques Doniol-Valcroze, Delphine Seyring, Henri Storck


Es una de las obras clave del cine feminista, por no decir una de las películas europeas más importantes de la década de los años 70. Obra maestra minimalista de la directora belga Chantal Ackerman, es una obra difícil y ello contribuye indudablemente a la marginación de la película tras tres décadas después de su estreno; no está disponible en los videoclubes y su pase en salas de “arte y ensayo” es raro. La película ofrece una visión del aburrimiento burgués tan mezquina y desolada que hace que La aventura (1960, Michelangelo Antonioni) parezca un filme de Frank Tashlin. Se trata de un documento de tres horas sobre la alienación con un grado de rigor estético insólito incluso en el cine de autor europeo de aquella época. La metódica precisión del enfoque de Ackerman derrota indiscutiblemente al espectador más sufrido.
Película agotadora, pero las compensaciones son considerables y van inexorablemente ligadas a su duración. por un lado, las tesis feministas de Ackerman se transmiten con energía como resultado de mostrar la vida de Jeanne hasta el más mínimo detalle. No basta a Ackerman con sugerir el tedio de la existencia sin sentido de su protagonista sino que, presentando explícitamente la vacua banalidad de su rutina en tiempo real, transmite el sofocante vacío que la empuja al trágico final.

La película triunfa también como estudio de interpretación.
Tal vez sea el tipo de filme que es mejor ver como teoría que como vehículo de placer. Pero la película sigue siendo, en muchos aspectos, un logro memorable para el espectador en sintonía con el austero punto de vista de Ackerman.