LA PAREJA CHIFLADA (The Sunshine Boys)

Director: Herbert Ross. 1975. EE.UU. Color

Intérpretes: Walther Matthau (Willie Clark), George Burns (Al Lewis)
Richard Benjamin, Carol Arthur, Lee Meredith, Howard Hesseman, Fritz Feld, F. Murray Abraham, Ron Rifkin


La película narra la historia de dos ancianos actores de vodevil, conocidos antiguamente como “Lewis y Clark”, que llegaron a odiarse tanto en el pasado, que llegaron a no hablarse fuera del escenario. Cuando el sobrino de Clark intenta volverlos a reunir para una última actuación en televisión, tienen que aprender a aguantarse el uno al otro. El mayor atractivo de la obra incurre en los posibles dúos cómicos reales en los que podría estar basada.




Bajo una premisa similar a La extraña pareja, pero con dos personajes pasados de vuelta, Neil Simons se basó en su propia obra de teatro para escribir un guión de diálogos mordaces, sin llegar a la excelencia de la película de Gene Sacks.

En esta ocasión, el dúo lo forman dos viejos cómicos que llevan once años sin hablarse tras haber triunfado por los platós y escenarios de Estados Unidos durante eones. Dado que Willy Clark (Walther Matthau) sigue malviviendo en Nueva York, muy cerca de la jubilación y Al Lewis (George Burns) ha huido del mundanal ruido, no parece que se puedan volver a unir. Sin embargo, el milagro ocurre: un show sin precedentes volverá a emparejar a Clark y Lewis… Si no se matan en los ensayos.

Aunque el Oscar se lo llevó George Burns, aquí el que pincha y corta es Walter Matthau, que caracterizado de anciano suelta por esa boquita todo lo que puede herir e incordiar a sus semejantes y asombrar al espectador. No hay mucho más, pero el espectáculo merece la pena. Cada línea de diálogo parece bendecida por la inspiración y el trabajo de un magnífico guionista. Sin duda, una comedia que hoy por hoy se mantiene viva, gracias sobre todo al cúmulo de libretos estúpidos que consiguen convertirse en cine.

Ágil, divertida, chispeante, aunque los diálogos de la primera parte se hacen luego un poco repetitivos. Walter Matthau, como siempre, borda su papel de cascarrabias incorregible.

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