Director: Wim Wenders. 1977. RFA-Francia. Color
Intérpretes: Dennis Hopper, Bruno Ganz, Lisa Kreuzer, Gérard Blain, Nicholas Ray, Samuel Fuller, Peter Lilienthal, Daniel Schmid

Jonathan Zimmermann (Bruno Ganz), un fabricante de marcos para cuadros, padece una gravísima enfermedad. El marchante americano Tom Ripley (Dennis Hopper) lo sabe y pretende aprovecharse de ello. Ripley le presenta a un gángster quien ofrecerá mucho dinero a Zimmermann a cambio de convertirlo en un asesino a sueldo. En un principio se niega pero, convencido de que su enfermedad es fatal y pensando en el futuro de su mujer y su hijo una vez él ya no esté, acabará aceptando el trato.

Oscuro y melancólico drama de Wim Wenders, que contado en clave de thriller. La trama, quizá algo falta de ritmo e intensidad, es un tanto inverosímil, pues trata sobre un grave enfermo que de la noche a la mañana es capaz de asesinar por dinero, saliendo airoso de sus crímenes a pesar de la existencia de guardaespaldas o cámaras de seguridad. Este pseudo-criminal amateur está interpretado por Bruno Ganz, que estuvo sensacional en El hundimiento, pero que aquí no termina de convencer. El otro protagonista, Dennis Hopper, se funde en la colección de retazos inconexos que resulta este filme, no dejando nunca claro de qué lado está, lo que supone confusión y no suspense, quedando muy lejos de lo que Hitchcock hacía de este tipo de personajes. Wenders debería haber limitado esta historia a un drama de situación, ya que adolece del pulso narrativo que toda buena intriga debe poseer.
No obstante, la película convirtió a Wim Wenders en director estrella de los espectadores modernos de todo el mundo. Este cineasta alemán admiró a muchos al hacer una versión personal, y europea, de de una novela de Highsmith y de un género, la serie negra, que creíamos exclusivamente americano.
