Director: Dennis Donnelly. 1978. EE.UU. Color
Intérpretes: Cameron Mitchell, Pamelyn Ferdin, Wesley Eure, Nicolas Beauvy, Tim Donnelly, Aneta Corsaut, Victoria Perry, Robert Barlett

Recién llegados a Los Angeles, Nell y Steven Barrow alquilan un apartamento en el Edificio Lusman, antiguo centro de reunión del Hollywood de los años 40 y actualmente en estado un tanto ruinoso. El nuevo propietario está reformando el bloque para devolverle su antiguo esplendor, pero no sabe que algunas cosas han de permanecer intactas: las obras han despertado un antiguo terror que vivía entre sus paredes y que conoce cada centímetro del inmueble. Uno a uno se irá encargando de los residentes. Es un asesino escondido tras la máscara de un esquiador, que acaba con sus víctimas utilizando un maletín de bricolaje al completo: martillos, llaves, taladradora, etc…

A finales de los años 79, los psicópatas campaban a sus anchas por las pantallas de cine de todo el mundo. Descubierto el filón que suponía colocar a un perturbado en el centro de una serie de crímenes brutales, todas las productoras, grandes o pequeñas, quisieron tener el suyo.
El espaldarazo definitivo a este subgénero, mil veces imitado, pero jamás igualado, lo daría en 1978 John Carpenter con La noche de Halloween.
Frente a los productos de presupuesto holgado, las películas de bajo presupuesto debían apostar por el impacto visual, razón por la que a menudo sus guiones resultaban excesivamente esquemáticos. Un buen ejemplo es esta modesta película de Dennis Donnelly, todo un “clásico menor” que apostaba por suplir el corto presupuesto con crímenes espeluznantes (en los primeros veinte minutos asistimos a una muerte por martillazos en el cráneo, otra por una taladradora y una tercera por una remachadora) y generosidad en los desnudos, con intención de llamar la atención del espectador durante los primeros compases de la acción, objetivo que en el caso de El asesino de la caja de herramientas conseguía gracias a los brutales asesinatos descritos y a la presencia de Kelly Nichols, conocida actriz “porno” que realiza una breve “performance” en la bañera antes de morir.
El asesino de la caja de herramientas, generó una importante polémica por su contenido misógino y por su violencia injustificada, excesiva -en opinión de algunos cíticos, que la descalificaron-. Todas las víctimas son mujeres jóvenes y bellas. En este dato se sustenta la teoría de Welch Everman, que no duda en asegurar que lo que muestra El asesino de la caja de herramientas es “lo profundamente instalado que se halla en nuestra cultura el miedo y el odio hacia las mujeres, particularmente las que no son “propiedad” de los hombres y por lo tanto no “ocupan su lugar”. La película existe únicamente para mostrarnos a esas mujeres siendo brutalmente asesinadas”. La época era la propicia, y la película resultó ser un éxito.
Es una extraña película centrada en los tópicos del género de asesinos de masas, que supone un ejemplo perfecto de “película de culto” singular. Sin ser una obra maestra ni abrir nuevos caminos en el género, posee una legión de fans que no cesa de aumentar, y es uno de los clásicos periódicamente repuestos en festivales especializados y sesiones de aficionados.

En 2003 Tobe Hooper (1974, La matanza de Texas) reconocido especialista de este subgénero realizó la que se llamó en España La masacre de Toolbox un “remake”
de la película -originalmente con el mismo título- de 1978. Menos audaz en brutalidades, mejor realizada, pero sin aportar nada nuevo.