ESE OSCURO OBJETO OBJETO DEL DESEO (Cet obscur objet du désir)

Película estrenada entre 1976-1978

Director: Luis Buñuel. Francia-España. 1977. Color

Intérpretes: Fernando Rey, Carole Bouquet, Ángela Molina, Julien Bertheau, André Weber, Milena Vukotic, Bernard Musson, María Asquerino, David Rocha


Durante un viaje en tren, de Sevilla a Madrid, el otoñal caballero Mathieu cuenta a sus compañeros de vagón la historia de sus infortunios amorosos con la bailarina Conchita. A partir de su primer encuentro, Conchita juega con la obsesión de Mathieu, haciéndolo pasar del deseo a la frustración y del amor al odio más cruento. Paralelos a la historia, una serie de atentados terroristas ocurren alrededor de los personajes sin que éstos parezcan verse afectados por la violencia de tan brutales acontecimientos.

Un hombre maduro llamado Mathieu (Fernando Rey), en un viaje en tren, cuenta su historia amorosa con Conchita (Ángela Molina/Carole Bouquet), una joven española residente en París con la que inicia una extraña relación sexual que termina por obsesionar por la incapacidad de consumarla, ya que la mujer solamente parece pretender su compañía por su dinero.

La retorcida mente de Luis Buñuel para mirar con singularidad las dependencias amorosas se aprecia en esta adaptación de la novela de Pierre Louys “Le femme et le pantin” (adaptada también por Josef Von Sternberg, con Marlene Dietrich y Julien Duvivier, con Brigitte Bardot), en la cual, de manera inusitada, empleó dos actrices, Ángela Molina y Carole Bouquet, para interpretar un solo personaje, el cual arrastraba a la desazón a un extraordinario Fernando Rey, siempre con esa presencia señorial, ese porte natural lleno de elegancia.

El surrealismo y el simbolismo con el que impregna siempre el genial autor aragonés sus historias dota de mayor impacto y extrañeza a la fascinante relación que motoriza el filme, en esencia una comedia negra en donde se dan la mano la obsesión, deseo y frustración sexual, el fetichismo o el masoquismo emocional, que aleja al masoquista en su autodestrucción de todo lo que le rodea, a pesar de que la normalidad sea alterada por ruidosas bombas.

El uso de dos intérpretes para abarcar las distintas sensibilidades y procederes de un único personaje, termina evitando de manera sublime la desatención probable en la historia para compactar de manera interesante y apasionante, especialmente, y junto al tratamiento visual, narrativo y psicológico del maestro, por la soberana interpretación de Fernando Rey y el complemento físico y psicológico de una carnal y ardiente Ángela Molina y una fría y delicada Carole Bouquet.

Esta fue la última película de un cineasta irrepetible. Uno de los grandes genios de la cinematografía.

A los 77 años, Buñuel emprendió el rodaje de la que sería su última película gracias a la obstinación de sus amigos Jean-Claude Carrière y Serge Silberman. Un poco cansado, el cineasta planeaba su retiro desde 1974, cuando rodó El fantasma de la libertad (1974), pero la consolidación de la amistad surgida entre él, su guionista y su productor lo animó a aventurarse una vez más detrás de la cámara.

La adaptación de la novela de Pierre Lo√ºys, “La mujer y el pelele”, había sido un proyecto largamente acariciado por Buñuel. Historia de posesiones imposibles -que recuerda en unos momentos a La edad de oro (1930) y en otros a √âl (1952)- Ese obscuro objeto del deseo sintetiza los temas preferidos de Buñuel, al mismo tiempo que los adecua a un contexto contemporáneo que incluye, como curiosa novedad, la aparición del terrorismo en el caótico mundo de fin de siglo.

“Yo había deseado introducir en la película un clima de atentados e inseguridad, clima que todos conocíamos y en el que vivíamos en el mund”.

La cinta tuvo la particularidad de presentar a dos actrices muy distintas en el papel protagónico. “Fue por necesidad. Yo había pensado que María Schneider, la estrella de El último tango en París de Bertolucci, estaría bien en el papel. No es una belleza deslumbrante y eso convenía, porque haría más misterioso el atractivo que Fernando Rey debía sentir por ella. Creo que la muchacha está bien en las películas que interpretó, pero en la mía no nos entendíamos. Teníamos que repetir una toma tras otra, a veces tratándose de las escenas más fáciles, más simples. Finalmente tuve que decirle a Silberman: “Me he equivocado con esta chica. No me sirve para el papel”. Silberman estaba desolado y no encontrábamos la solución. Entonces se me ocurrió decir: “Podríamos emplear a dos actrices…”. Inmediatamente después de haberlo dicho, me pareció una tontería. Pero a Silberman le pareció magnífico. “No, Silberman, lo he dicho sin pensar”. “Pero me parece muy bien, lo acepto”. Así es que eso que parece tan misterioso tiene explicación.”

Sin embargo, Buñuel no pudo escoger a dos actrices más distintas entre sí que Ángela Molina y Carole Bouquet para interpretar a Conchita. La fría y serena belleza de la Bouquet contrasta con la carnalidad pasional de la Molina, haciendo de Conchita un personaje más complejo y enigmático que el original de la novela de Lo√ºys.

Fernando Rey concluyó con Ese obscuro objeto del deseo una de las más largas y fructíferas colaboraciones entre un actor y el gran director aragonés. De don Jaime a don Mathieu, Fernando Rey encarnó una interesante galería de personajes buñuelianos que, en más de una ocasión, nos permitió asomarnos al interior prohibido del más grande director de cine de habla hispana.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina