Director: Hal Ashby. 1979. EE.UU. Color
Intérpretes: Peter Sellers, Shirley Maclaine, Melvyn Douglas, Jack Warden

Un idiota del que no hay constancia que exista, abandona su casa a los treinta y tantos. Con un discurso a la altura de su nivel intelectual, que es manipulado por los poderosos, llega a ser consejero del Poder y a poner en jaque al Presidente de los Estados Unidos. Finalmente está a las puertas de llegar a ser él mismo Presidente.
Cualquiera que haya leído el Anticristo de Nietzsche verá que es la Vida de Jesús lo que se parodia en esta película -para Nietzsche sería una alegoría- Al final de la película se desvela a través de un prodigio muy popular el paralelismo inequívoco entre el protagonista y “el Mesías”. La interpretaciones son sublimes. Película prácticamente perfecta.

Hal Ashby hizo de esta obra basada en el relato de Jerzy Kosinski, una más que meritoria adaptación, apoyado en la portentosa interpretación de un Sellers en el ocaso de su carrera (su penúltima cinta).
Cuentan las crónicas, que al poco de terminar su obra, Kosinski recibió un telegrama del propio Sellers diciéndole más o menos que el señor Chance (Chauncy Gardiner) ya tenía intérprete (él mismo).
Francamente portentosa y loable la interpretación de Sellers de este lánguido y pesaroso personaje a quien sin embargo la suerte no abandona en ningún momento, por medio de divertidos malentendidos que le llevarán a saborear de manera casi esperpéntica las mieles de la vida.
“…he perdido mi mando a distancia de la TV…”. Esa parece ser la única preocupación de Chance, a quien la vida le acaba de dar un serio revés cuando su valedor muere, y Chance queda absolutamente desamparado y desahuciado…
Sin embargo Eve (correcta aunque un poco sobreactuada MacLaine) le “recoge” gracias a un pequeño accidente con nuestro querido protagonista, y a partir de entonces se desencadenarán toda una suerte de deliciosos malentendidos que servirán, junto con la maestría narrativa con la que se nos cuenta esta historia para visionar en su conjunto una maravillosa y película, que a pesar de pasar prácticamente de puntillas por el panorama cinematográfico, será una obra de referencia y “de culto” para todo aquel interesado por el buen cine.
Eve y su marido, Ben, un mecenas de la política norteamericana, y en particular obsesionado con crear una fundación de ayuda a los empresarios, serán unos aliados inmejorables para que Chance se consolide o se erija de manera subrepticia como una ácida, satírica y mordaz crítica de la ductibilidad del ser humano.
Tampoco me olvido de la estupenda banda sonora de esta cinta, y en particular de una versión en modo jazz del “Así habló Zaratrusta” de Richard Strauss, a cargo de Emir Deodato.