Director: Tobe Hooper. 1982. EE.UU. Color
Intérpretes: JoBeth Williams, Craig T. Nelson, Beatrice Straight, Dominique Dunne

Una familia americana de clase media se traslada a vivir en una nueva casa en un aparentemente idílico barrio, pero dentro de la casa comienzan a suceder cosas extrañas, fenómenos paranormales para los que no hay explicación posible…

En mi opinión, lo destacable de Poltergeist es su magnífico comienzo. No era la primera vez que el cine se interesaba por estos fenómenos parapsicológicos -recordemos Al final de la escalera (1980), por ejemplo-, pero sí es cierto que las manifestaciones con las que comienza la película están perfectamente calculadas para absorber por completo al espectador. A medida que avanza la historia, los fenómenos van evolucionando: alucinaciones, apariciones espectrales y, finalmente, estúpidas manifestaciones que no venían a cuento. Nunca entenderé por qué cojones se decantaron por esos árboles que cobran vida, por ese aparato dental que aprisiona al portador, por esa mano espectral que surge de la televisión, por ese ambiente discotequero durante la parte final… Gracias a los efectos especiales, esa parte es espectacular, pero no deja de ser tonta.

Las muertes “raras” de los actores:
- Heather O’Rourke, la famosa Carol Anne Freeling, murió en 1988, a los 11 años, de una parada cardiorrespiratoria. Estos problemas no son frecuentes en niños, pero mi vecino del pueblo sufre una enfermedad intestinal que sólo padecen veinte personas en el mundo, y no ha intervenido en ninguna película “satánica”.
- Beatrice Straight, la psicóloga a la que la familia recurre inicialmente, murió en 2001, a los 86 años, de una neumonía. Lo raro es que llegara a esa edad tan avanzada.
- La única muerte que acepto como extraña es la de Dominique Dunne, que interpreta a la hermana mayor de la familia Freeling. Poco después de finalizar el rodaje de Poltergeist, conoció en una fiesta a un chef llamado John Thomas Sweeney. Ambos iniciaron una tormentosa relación marcada por los maltratos. A las pocas semanas, ella, que apenas superaba al metro y medio de estatura, decidió romper, pero su pequeño cuello no resistió la presión de las manos del chef, que llegaba al metro ochenta y cinco. Como veis, tampoco es que apareciera desollada colgada del techo en un palacio versallesco.

Así es esta película; cuanto más tiempo pasa, mejor te parece. Es una de mis favoritas, me la he debido de ver unas cinco veces y ya me sé hasta los diálogos. Quizá por eso le veo defectos y puntos de humor que al principio no vi.
Es cierto que hay ciertas actuaciones que dejan un poco que desear; en mi opinión los otros dos hijos sobran… La niña no pinta absolutamente nada y está como de relleno que grita, y el niño sólo sabe poner los ojos como platos, pero poco más. Por lo demás, aunque es cierto que la pitonisa esa es un poco petulante al final hasta te cae bien, y luego hay papeles, como la psicóloga, o el cámara que están muy en su sitio.
Pese a ser una película del 82 no se echan a faltar grandes efectos, con lo que hay ya basta. El argumento, pese a que hoy en día ya está trillado, en los 80 fue de lo más original y como dicen muchos aquí, se ha convertido en un clásico. Tiene ese punto de no-sé-qué que hace que todo el mundo sepa qué película es y de qué va. Incluso frases sueltas como ese adorable Ya están aquí que te pone los pelillos de punta.
Por cierto, magnífica interpretación del perro, que lo hace muy bien.

Esta película ha supuesto casi desde su estreno una lucha entre críticos y comentaristas acerca de quién es el verdadero autor de la misma: su productor y guionista Steven Spielberg o su director Tobe Hooper. Lo cierto es que, en un primer visionado, la película estaría más cerca del cine de Spielberg que del autor de La Matanza de Texas. Al margen de estos aspectos la película es, sin duda, un clásico del horror contemporáneo y tiene esa capacidad que tanto se echa de menos en algunas producciones recientes del género: da miedo. Estuvo nominada al Oscar a los mejores efectos visuales.., no lo consiguió, pero Spielberg arrasó igualmente con su E.T.