Director: John Landis. 1980. EE.UU. Color
Intérpretes: John Belushi, Dan Aykroyd, Kathleen Freeman, Cab Calloway
Algo más que una simple película; con el ácido sabor de la irreverencia. Una de las comedias más alabadas de los años 80. Pareja protagonista realmente estupenda y banda sonora de auténtico lujo.


Un clásico de los años 80. Una película divertida y entretenida, con una banda sonora de lujo e irrepetible. A John Landis le salió redonda y demostró que la música y el cine son dos compañeros inseparables.
Apariciones estelares (impagable la presencia de James Brown) y una puesta en escena lograda.
La película se podría considerar un musical puesto que la verdadera protagonista es eso, la música.

El director John Landis fue considerado muy merecidamente el rey de la comedia durante los años 80 con películas como Desmadre a la americana, Un hombre lobo americano en Londres, Entre pillos anda el juego o esta magnífica comedia musical.
Incomprensiblemente en los 90 perdió toda su credibilidad con películas escandalosamente malas si bien se salva de la quema el remake-homenaje que hizo de esta película en Granujas a todo ritmo, película correcta, pero muy inferior a su modelo.
Todo en la película es memorable e irrepetible: banda sonora, actores, números musicales, situaciones desternillantes, persecuciones imposibles…
Los personajes creados por Dan Aykroyd y John Belushi marcaron la moda del traje con corbata, gafas de sol y sombrero así como demostraron ser los mejores comediantes de su generación, sobretodo el malogrado Belushi cuya prometedora carrera fue frustrada por una sobredosis, acabando con una de las mejores promesas de la comedia americana. Estos dos personajes, de los más recordados del cine, logran despertar la carcajada sólo con su manera de hablar, bailar, andar o su actitud lacónica. La larga lista de secundarios invitados que aparecen, tanto músicos como actores, así como las sorprendentes escenas de persecuciones (más propias de los dibujos animados) logran enriquecer aún más el espectáculo. Todos están perfectos, desde artistas como Aretha Franklyn o James Brown a actores veteranos como Charles Napier y comediantes como el gran John Candy (su muerte por enfermedad también acabó con el mejor comediante de los últimos años).
Los gags se suceden a gran velocidad y a ritmo de blues, algunos muy buenos, otros no tanto. Pero todos ellos inspirados. De la banda sonora cabe decir que es -probablemente- una de las mejores de la historia del cine.