Director: Jack Sholder. 1982. EE.UU. Color
Intérpretes: Jack Palance (Frank Hawkes), Donald Pleasence (Dr. Leo Bain), Martin Landau (Byron Sutcliff), Dwight Schultz (Dan Potter), Elizabeth Ward (Lyla Potter)

Cuatro pacientes de un estrambótico instituto para atrofiados y locos furiosos escapan en una noche de tormenta, aprovechando que la misma provoca un apagón en toda la ciudad. Una vez fuera, y que han conseguido algo de ropa, se proponen matar a su nuevo terapeuta, quien creen que ha asesinado a su antiguo psiquiatra (cuando en realidad sólo ha cubierto su vacante). El grupo inicia una previsible ola de crímenes y barbarie. Ahora el Dr. Potter y su familia tendrán que defenderse de los asesinos con sus propias fuerzas, porque están solos en la oscuridad.
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Primer trabajo del habitual en el género Jack Sholder (Hidden, Pesadilla en Elm Street 2, Wishmaster, Arachnid…), protagonizado por viejas estrellas como Pleasence, Landau y Palance, además de Dwight Schultz, antes de convertirse en Murdock en “El Equipo A” televisivo. Muy en la línea de filmes anteriores como puedan ser la Noche de Halloween (en la que también participaba Pleasence), añadiendo el mayor número de asesinos a la trama.
El aspecto más interesante de la película se centra en el acoso que la familia sufre en la casa. Remite directamente a La noche de los muertos vivientes (19, George A. Romero), con un espacio reducido dentro del cual un grupo humano sufre el cerco de seres con una voluntad trastocada, pero también a títulos que sólo tocan el terror de manera oblicua, como Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976, John Carpenter) y, por extensión, a una situación clásica de western, aunque posiblemente el título cuyo contexto sea más cercano tanto en intenciones como en resultados es Perros de paja (1971, Sam Peckinpah), donde también una familia sufre el brutal acoso de un grupo de desequilibrados (en este caso no están locos, pero casi) y el cabeza de familia debe hacer frente a la situación viéndose obligado a recurrir a la violencia.
Un interesante filme de psicópatas propio de los 80, es decir, con “gore”, humor negro y, obviamente, música rock de la época. Hay que estar atento al irónico final.