Director: John Carpenter. 1983. EE.UU. Color
Intérpretes: Keith Gordon (Arnie Cunningham), John Stockwell (Dennis Guilder), Alexandra Paul (Leigh Cabot), Robert Prosky (Will Darnell), Harry Dean Stanton (Rudolph Junkins), Christine Belford (Regina Cunningham), Roberts Blossom (George LeBay), William Ostrander (Buddy Repperton), David Spielberg (Mr. Casey)


Arnie Cunningham es un chico no demasiado popular. Usa unas horribles gafas negras, está lleno de complejos y las chicas no le prestan demasiada atención.
Al volver un día a casa junto a su amigo Dennos, Arnie se enamora de un coche destartalado que se encuentra en venta: Christine. Pese a las advertencias de su amigo, Arnie paga por el coche 250 dólares con el propósito de repararlo.

A partir de ese momento Arnie se obsesiona por Christine. Pasa la mayor parte del tiempo arreglándolo, aislándose de sus amigos y su familia. Una vez que el coche está a punto, Arnie se convierte en una persona arrogante y egoísta. Manipulado por Christine, hará todo lo posible para evitar que nadie se entrometa entre los dos
Con el tiempo La cosa se ha convertido en una película de culto, una de las mejores películas de terror de la historia. Sin embargo, tras su estreno no tuvo el éxito esperado y la crítica estadounidense se cebó con ella. Carpenter se encontraba al borde de la depresión ya que él había apostado mucho por este remake de El enigma del otro mundo. Por ese motivo el director de Están vivos apostó sobre seguro para su siguiente película: adaptar una novela de Stephen King. Otros libros de este escritor como El resplandor o Carrie habían sido llevados a la gran pantalla con éxito por directores como Stanley Kubrick o Brian de Palma.
La relación absorbente entre un chico poco popular y un Plymouth rojo de 1958 es el punto de partida de esta adaptación (probablemente una de las más fieles) de una novela de King.
Sin llegar a la calidad de otros trabajos de Carpenter, el director sabe plasmar muy bien la relación a tres bandas, llena de celos, entre Christine, Arnie y la novia de éste. El amor hacia Arnie y el odio que se sienten Christine y Leigh se refleja en la angustiosa escena del autocine donde Leigh está a punto de morir ante la mirada (más morbosa que pasiva) de Arnie.
El cuento del patito feo, que llega a ser popular, llevarse a la chica más guapa, tener un coche impresionante y ser odiado por los matones de turno no es nuevo, pero aquí el final alegre es sustituido por uno tan trágico como previsible.
La música de los años 50, el buen hacer de los actores a pesar de las limitaciones artísticas de los mismos, ayudan a Carpenter a elaborar esta película que sin ser de lo mejor de su obra, si ofrece lo necesario para el disfrute del espectador.
Arnie, un joven tímido y apocado, descubre un viejo Plymouth Fury rojo de 1958 en una granja. El antiguo dueño la llamaba Christine. El coche está en muy mal estado, pero el joven pretende arreglarlo por sí mismo. Sin embargo, sus padres no están de acuerdo en esa compra, y tras una discusión, Arnie se ve obligado a guardar el coche en una chatarrería.
Arnie logra reparar y poner como nueva a Christine, pero su obsesión con su automóvil es casi enfermiza. Sus padres y amigos están muy preocupados por él, ya que descubren que el anterior dueño se suicidó dentro del automóvil. Arnie ha conseguido salir con la chica más guapa del instituto, pero esta descubre que el chico parece querer más a su coche que a ella, además de que el automóvil parece tener vida propia.
Adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Stephen King y dirigida por John Carpenter. Tras el fracaso de su anterior película La cosa (1982), Carpenter decidió hacer una película que salvara su carrera. Y ¿qué mejor para ello que una película de adolescentes? Sin embargo, la película no funcionó. Los mejores momentos del filme son cuando aparece Christine, ese espectacular Plymouth Fury del 58 con vida propia, uña y carne de Arnie. Ambos se vengarán de aquellos compañeros de clase que intentan hacer de la vida de Arnie un problema continuo.
Junto a las persecuciones protagonizadas por Christine, que son dignas de revisitarse, está la estupenda banda sonora compuesta por Carpenter, como suele ser habitual en su cine. Además de este score compuesto por Carpenter, el resto de la banda sonora está compuesta por la música original que sonaba en los años 50. Sin embargo, lo demás no se sale de la rutina. Queda como una obra menor dentro de su filmografía, y con una historia de Stephen King tampoco para muchos alardes.
Alguna cosa interesante más, como la leve critica a los padres por boca de Arnie: “parece que la intención de los padres es la de anular a sus hijos”. Puede ser declaración de intenciones o no de John Carpenter, pero sin duda lo es de Arnie, el chaval tímido que se convierte en un joven independiente y libre, sin más cariño que el que le profesa a su Christine, y esta a él. Una pasión obsesiva, y peligrosa, como todas las obsesiones.