Director: Steven Spielberg. 1985. EE.UU. Color
Intérpretes: Danny Glover, Whoopi Goldberg, Margaret Avery, Aprah Winfrey

La historia se centra en la vida de Celie, una joven muchacha de color, a principios del siglo XIX. Celie tiene 14 años y está embarazada de su propio padre, un hombre indeseable, despótico y cruel. Así continúa la difícil existencia Celie durante 30 años más.

El problema, señor Spielberg, es que cuando lo has conquistado absolutamente todo en el cine comercial, y deseas hacer una película exclusivamente “adulta” para llevarte la gloria en la noche de los Oscar, es que venga otro director de prestigio con otro drama sentimental que sea mejor que el tuyo. Spielberg realizó un correctísimo “melodramón” que reivindicaba estatuillas a golpe de lagrimal, y obtuvo nada menos que 11 nominaciones, pero Memorias de África -que tenía a gente blanca y, sobre todo, una magnífica historia de amor- se llevó 7, y dejó a Spielberg en blanco… y negro, que es cómo filmaría, consagrándose en Hollywood, La lista de Schindler (1993) que obtuvo “sus” 7 Oscars Y tengo que decir que competía con otras tres cintas de menor calidad y una excepcional: Lo que queda del día (1993, Mike Nichols) que, absurdamente, ¡no obtuvo ninguna estatuilla! Comprendo que las opiniones son libres pero qué “mosqueantes” son ciertas decisiones ¡Liam Neeson mejor que Anthony Hopkins! Increíble.

Una historia especial para agradar a la Academia de Hollywood, la típica aventura sentimental y lacrimógena de superación de dificultades que por lo general se premia con Oscars.
Bueno, pues Spielberg protagonizaría uno de los grandes fracasos de la historia de los premios, ya que de las 11 nominaciones no obtuvo ninguna estatuilla.
Pero eso es anécdota, esta película basada en una novela de Alice Walker, es una cruda historia sobre la vejación, el “uso esclavizante” de la mujer, el maltrato y el abuso físico, la discriminación, la soledad y la separación de los seres queridos, pero sobre todas las cosas es un relato de supervivencia a un contexto hostilizado por el racismo y la hipocresía de la sociedad, sobre el triunfo del amor y de la sangre a través de una conducta perseverante que no baja los brazos.
Un filme que celebra el hecho de poder seguir estando vivo, de mantener presente los lazos de sangre aunque sea distantes, de revelar al mundo una parte de la historia afroamericana que es desconocida por muchos. Que habla sobre personas, sobre el amor, la comprensión y el crecimiento personal a pesar de las dificultades, sobre crisis emocionales.

Pero Spielberg adopta el recurso de mostrar mucha sensiblería (¿Cómo siempre)?, por tanto el filme nunca deja su tono irregular y en ningún momento alcanza a identificar con grandes momentos.
Sólo puede verse como un correcto melodrama de época, con bonita fotografía, maquillaje, ambientación y partitura. Lo cual junto a un impecable diseño de arte, hacen de este filme una delicia visual fácilmente disfrutable. Fíjense que técnicamente es formidable.
Buenas actuaciones, de las que se destaca sin dudas Whoopi Goldberg, brindando una sólida actuación. No obstante no se quedan atrás Danny Glover como el despiadado “dueño” de Celie, Oprah Winfrey como la ruda y orgullosa mujer que luchará por sus ideales a través de la fuerza y Margaret Avery como la superficial cantante de color que ayudará a Celie en sus tormentos.
Pero sigo dudando si esta película “seria” de Spielberg no fue sólo pensada para ser premiada, lo cual no sería de extrañar. Pero Falló.
En fin, una alternativa que no se aleja de la sensiblería (estamos con Spielberg, recuerden) más convencional, pero que no obstante constituye una muy aceptable opción para reflexionar sobre una sentimental narración plagada de injusticias y de una reconfortante redención final.
Años después, El director creyó descubrir “la sopa de ajo” y con todos los medios del mundo rodó la notable La lista de Schindler (1993) Steven Spielberg fue ampliamente recompensado, pero ¿realmente la dirigió él? ¿En qué medida? No soy el único que ha mencionado esta opinión. Pero soy totalmente consciente de que -según mi criterio- hay un puñado de cineastas que me interesan mucho más que Spielberg y su obra, y eso supongo que debe notarse en este comentario.