EL CORAZÓN DEL ÁNGEL (Angel Heart)

Película estrenada entre 1983-1986

Director: Alan Parker. 1986. EE.UU. Color

Intérpretes: Mickey Rourke (Harry Angel), Robert De Niro (Louis Cyphre), Lisa Bonet (Epiphany Proudfoot), Charlotte Rampling (Margaret Krusemark/Madame Zorah), Brownie McGhee (Toots Sweet), Stocker Fonteleiu (Ethan Krusemark/Edward Kelly), Michael Higgins (Dr. Albert Fowler)


Harry Angel, detective privado, es contratado por un bufete de abogados para realizar una investigación para uno de sus clientes, el señor Louis Cypher. Se trata de buscar a un famoso cantante de los años 30, Johnny Favourite, que desapareció durante la guerra de forma misteriosa. El detective comienza entonces a seguir un rastro salpicado de cadáveres asesinados en extrañas circunstancias, relacionadas con la magia negra y el vudú, y que implican a Harry de una manera cada vez más personal

Alan Parker dirigió El corazón del ángel en 1987. Su carrera comenzó en 1974, aunque tuvo que esperar cuatro años para tener un gran éxito con la efectista El expreso de medianoche. Vinieron otras películas, como Fama, El muro de Pink Floyd, o el Birdy que daba una de sus primeras oportunidades a Nicolas Cage. Tras el estreno de El corazón ha parido películas como Arde Mississippi, Los Commitments, Evita o Las cenizas de Ángela. También ha realizado labores de guionista en algunas de sus películas, incluida la que nos ocupa.

Una filmografía atípica, sin duda. Parece decantarse por películas con números musicales, pero distan mucho unas de otras. Su objetivo principal es delinear personajes con relación a un entorno específico, ya sea éste una escuela de música, el desencanto de la juventud dublinense, las cárceles turcas o el sureño racismo de los Estados Unidos.

Y así llegamos a El corazón del ángel. Una película estrenada en un mal momento, con mucho lenguaje metafórico, escenas de sexo duro, polémica y temas espinosos. Quizá padeció de la misma mala suerte que La escalera de Jacob, de Adrian Lyne, otro fantástico experimento. Ambas se habrían visto beneficiadas del filón actual de películas con final sorpresa, donde los personajes no saben lo que pasa hasta que un epílogo con la densidad del uranio pone a todos en su lugar. Las dos están a la altura o superan a El sexto sentido o Los otros. Menos en recaudaciones, claro.

La película de Alan Parker se beneficiaba del magnífico libro escrito por William Hj√∂rstberg (Fallen Angel, de 1978), que había reinventado unos años antes el género de los cuentos de hadas de tintes mitológicos con el guión de Legend, llevada a la pantalla por Ridley Scott. Fallen Angel es una gran novela de género fantástico, esos libros que devoras en una tarde porque no puedes esperar. El viaje de destrucción en el que se embarca el investigador privado Harry Angel es hipnótico, al igual que los personajes que se encuentra en el camino.

Alan Parker debió ver al momento las posibilidades que tenía aquella historia. Como él mismo describió, un cruce entre Fausto y una historia de detectives de Raymond Chandler. Personajes oscuros y siniestros enfrentados con todo tipo de problemas morales y sobrenaturales. Y de escenario, el Harlem y Brooklyn neoyorkinos de después de los 50, Louisiana y Nueva Orleans.

La historia comienza cuando Harry Angel, detective privado, es contratado por un bufete de abogados para realizar una investigación para uno de sus clientes, el señor Louis Cypher. Se trata de buscar a un famoso cantante de los años 30, Johnny Favourite, que desapareció durante la guerra de forma misteriosa. El detective comienza entonces a seguir un rastro salpicado de cadáveres asesinados en extrañas circunstancias. En su camino se tropieza con adivinas de familias adineradas, furtivos ritos de vudús realizados en parques, muertes imposibles de tintes satánicos, y mucho, mucho más.

Parker hizo una excelente adaptación de la novela de Hjorstberg. Era una tarea complicada, por la crudeza de algunas escenas del libro y por la densidad de la historia. Sin embargo, logró sintetizarla en casi dos horas de metraje; además, consiguió trasladar el texto a unas imágenes sepias, cargadas de pesimismo, perfectas para la mediocridad de unos personajes sin futuro.

Supo también rodearse de un fantástico elenco de actores. Le dio a Mickey Rourke el magnífico papel de Harry Angel, un cínico desarraigado que espera poco de la vida, cuya vida se tambalea al enfrentarse a circunstancias que a cualquiera volverían loco. Quizá este sea el mejor papel de Rourke, un personaje de tránsito tras su aparición como una nueva encarnación de Brando. El descenso por la espiral de pesadilla del detective está adecuadamente retratada en uno de los personajes más exigentes que le tocó interpretar.

La película no sería lo mismo sin Robert de Niro como el Sr. Cypher. No es su mejor papel, siempre es fácil dar vida a un estereotipo, pero nadie podría haberlo hecho mejor. Los planos de sus espeluznantes manos jugando con el bastón, la fuerza de su mirada, o su inolvidable forma de descascarillar un huevo, lo convierten en el personaje principal de la cinta con apenas unos minutos de pantalla. Lamentablemente está a su cargo la peor escena de la película, la única concesión al cine satánico que tiene lugar en el atropellado desenlace. Un final más neutro hubiera ayudado a la película a ponerse a una altura similar a La Semilla del Diablo de Polanski, que tuvo el acierto de no enseñar más de lo que debía.

Lisa Bonet, recuperada hace un par de años por Stephen Frears en Alta Fidelidad, auguraba un futuro de lo más prometedor en éste, su debut en el cine. Su única experiencia previa era dando vida a la descafeinada hija televisiva del cómico comediante americano Bill Cosby. Nadie la hubiera imaginado como Epiphany, una sensual sacerdotisa de vudú que se dedica a cortarle el pescuezo a cualquier gallina que se le pone a tiro. Las fortísimas escenas de sexo violento, los desnudos, y las circunstancias sexualmente incorrectas que rodeaban su personaje, la obligaron a abandonar la serie de televisión famosa por su conservadurismo. Por último, la película nos regala la corta pero intensa aparición de Charlotte Rampling como Margaret Krushmark, cuyos ojos de gacela siempre son bienvenidos.

Un simbolismo que oscila entre lo sutil y lo grotesco planea durante todo el metraje. Referencias religiosas (novicias, imágenes, iglesias), iconografías satánicas y de vudú (como la estrella de cinco puntas invertida, los amuletos, los personajes negros sin rostro) y una acertadísima elección de los ventiladores y los ascensores como augurios del ángel exterminador y del descenso al abismo. Todo cuidadosamente tejido en un montaje que sabe pasar con mano firme de un estilo pausado del más clásico melodrama, con planos cortos que reflejan el interior de los personajes, a una frenética acumulación de planos que nos saturan de pistas acerca de la trama. No os perdáis los títulos de crédito. Hasta el final.

No sería justo dejar de mencionar en este análisis la soberbia aportación de los efectos de sonido y de la música inquietante de Trevor Jones, pero en particular, del omnipresente saxo del británico Courtney Pine, que interpreta la versión instrumental del más famosos éxito del desaparecido Johnny Favourite, la canción Girl Of My Dreams.

El Corazón del Ángel es una gran película. Como película de detectives por un lado, y como thriller por otro. Reúne todos los ingredientes para impresionar a los amantes del género, pero Parker cometió la osadía de no permitirse concesiones (hasta la equivocada escena final) para llegar a un público más amplio. Eso limitó enormemente su impacto, porque no es una película agradable de ver, más por lo que sugiere que por ninguna otra razón. Está muy alejada del gore, pero sus asesinatos son inolvidables por su crudeza. Es un cruce entre Se7en y la ya mencionada película de Polanski. Estrenada hoy como película independiente y minoritaria, se hubiera convertido en un icono del cine fantástico. Al igual que hizo Demme disfrazando a un león comercial con la piel de El silencio de los corderos.

Angel Heart es la esperada continuación de City Hunter. Sin embargo, no se puede considerar una segunda parte como tal, pues este manga es según palabras del autor, se desarrolla en un mundo paralelo al de City Hunter. De modo, se mantienen casi todos los personajes del manga anteriormente nombrado, pero con unos cuantos años más, y malas experiencias de por medio, lo que hace la historia mucho más seria que su predecesora.

El Corazón del Ángel es una metáfora formada por otras metáforas. Esto no es demasiado habitual en un género por lo general tan realista como el cine negro, aunque es una de las bases del buen fantástico. Esta película fagocita lo mejor de los dos mundos, permitiendo esa metáfora y realizando la radiografía social que es característica del policíaco.


Así nos encontramos esta historia:Años 50. Harry Angel (Mickey Rourke) es un detective al que contrata Louis Cyphre (Robert De Niro) (“un fanático religioso” según las palabras del propio Harry) para encontrar a una persona que ha perdido la memoria. Una búsqueda casi imposible que lleva a Harry a codearse con todos los estratos sociales del sur de los EE.UU.: New Orleans y sus clubs de Jazz, su discriminación racial, sus ciudadanos de 1¬™ y de 2¬™, y sus religiones sincréticas. Aquí arranca el “fantastique” y la historia comienza a llenarse del elemento mágico. Harry entra de lleno en la metáfora y esa búsqueda imposible se convierte en un descenso a los infiernos. La escenografía que lo remarca es realmente fascinante: viejos ventiladores se ponen en marcha, y metálicos y ruidosos montacargas nos llevan con el protagonista a las profundidades.

Harry viene de la moderna y gélida NY City. Abrigo, americana, chaleco, camisa, y camiseta interior. Lo primero que ha de hacer al avanzar en su investigación es quitarse toda esa ropa que le sobra por el calor (objetivo y subjetivo). Los otros personajes, que ya están en ese averno de asesinatos rituales y lluvias sangrientas, ya van vestidos con la mínima ropa posible.
En ese sentido, todos los personajes encajan en sus respectivos mundos salvo el señor Cyphre (un De Niro que según cuentan imitaba a Scorsese), aparición misteriosa, sardónica, teatral y terrorífica que parece controlar toda la acción y saber, no sólo lo que está pasando, sino saberlo realmente todo.

Así, con la sensación de ser manipulado que tienen la mayoría de detectives de ficción, Harry se mueve en continua búsqueda y a la vez huída de esa escurridiza verdad. Para describirnos todo ello, el director nos evita en todo momento ese recurso tan habitual como es la voz en “off”. Es el corazón de Harry es lo que guía la acción, a veces lo escuchamos. A veces se para. Harry no es una buena persona, pero es la mejor que su mundo puede dar. ¿Puede el corazón de un ángel redimirnos? ¿Puede un corazón humano, confuso y aturdido salvarse del infierno?

Normalmente la gente suele hablar de las grandes interpretaciones. Pues bien. Nos encontramos ante una película, en la que todos brillan con gran intensidad. En primer lugar, nos encontramos con Mickey Rourke, un actor, cuya única película que me ha convencido, ha sido justamente esta.

Luego está el magnífico De Niro, que -aunque ha hecho trabajos que no le merecían-, aquí está magnífico. Con un guión original, basado a su vez en una novela francesa, Alan Parker
dirige una historia llena de reveses, en la que un detective llamado Harry Angel es contratado por un individuo un tanto especial, interpretado por De Niro, para que localice a un músico amigo suyo, de nombre Jonnhy.

A partir de ese momento se suceden las muertes, desapariciones, lo paranormal empieza a tomar forma, en una película increíble y buena.

Sin duda amigos, la gran recomendación del año 1986, se llama El corazón del ángel.


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