Director: Franz Oz. 1986. EE.UU. Color
Intérpretes: Rick Moranis, Ellen Greene, Steve Martin, Vincent Gardenia, James Belushi, John Candy, Bill Murray, Miriam Margolyes, Christopher Guest

Un dependiente de floristería llamado Seymour Krelborn (Rick Moranis) descubre una misteriosa planta, que llegó del espacio exterior durante un inesperado eclipse solar. El florista llama a la planta “Audrey II”, porque está enamorado en secreto de su compañera de trabajo Audrey (Ellen Greene). De todas formas, ese día se corta el dedo y descubre que Audry II siente apetito por la sangre humana. Cuando la planta crece, el negocio prospera y en la defectuosa florería de Mr. Mushnik (Vincent Gardenia) Seymour se vuelve una celebridad local. Eventualmente, la ahora enorme Audry II le habla a Seymour, demandándole más sangre de la que Seymur le puede dar. Convence a Seymour de matar al sádico y abusivo novio dentista de Audrey, Orin Scrivello, DDS (Steve Martin). Seymour lo busca y le apunta con un revólver. Aún así, Orin, descepcionado por su previo paciente masoquista Arthur Denton (Bill Murray), decide consolarse inhalando óxido nitroso, Pero la máscara funciona mal y muere por asfixia.Seymour lleva el cuerpo de Orin a la tienda, donde estaba pasando Mr. Mushnik, y se lo da a la planta. Ésta no está conforme y le dice que descuartize el cadáver. Mr. Mushnik ve todo y sale corriendo asustado, mientras Seymour le da las partes del cuerpo a la planta. Después de una cansadora noche, Seymour descubre que dos policías le están preguntando a Audrey sobre la desaparición de Orin. Ella dice que tiene la culpa de la muerte de Orin, pero no la causó, porque siempre deseó en secreto que muriera. Esa noche Mr. Mushnik acusa a Seymour de asesinato. Seymour no dice nada, pero cuando Mr. Mushnik va a investigar, la planta carnívora lo devora.

Realmente La pequeña tienda de los horrores de Frank Oz puede parecer una “película pequeña” y sencilla, que queda muy lejos de las superproducciones a las que nos tiene acostumbrado Hollywood. Sin embargo, con muy poco, consigue mucho: entretener de principio a fin. De gran comicidad son algunas escenas: como la de Bill Murray cuando visita al dentista interpretado por Steve Martin (el cual está magnífico). Buenísimos los números musicales, que a pesar de no tener espectaculares coreografías como en otras películas del género, consiguen hacer bailar y cantar. Y lo mejor, una divertidísima (y terrorífica) planta devora-personas que en mi opinión se ha convertido en uno de los mejores “villanos” de la historia del cine. Es una pequeña película, que se ha convertido en una obra imprescindible para los amantes del cine de puro entretenimiento.

En el recuerdo siempre estará ese humor negro, negrísimo en los momentos que comparten Rick Moranis y la planta; las divertidas canciones de esta última y, especialmente, todos los momentos en los que vemos en pantalla a un sencillamente prodigioso Steve Martin de chulo dentista. íšnicamente con las escenas de su canción y el momento junto a Bill Murray la película ya merece la pena ser vista.
Esta nueva versión del filme de 1960 que se disfruta de principio a fin, y diría que supera a la original (cosa que no sucede con excesiva frecuencia). Versión del clásico de la “serie B” de ciencia ficción, La tienda de los horrores, es, sin duda, una divertida comedia y un buen musical, especialmente recomendable para quienes les guste la música negra de los 60 y 70 (no en vano, el líder de los “Four Tops” da voz a la planta alienígena y si no recuerdo mal ganó el Oscar a la mejor canción del año).

Repito y destaco, de nuevo, la escena de Bill Murray acudiendo al dentista (Steve Martin); uno de los momentos más hilarantes que yo he visto en una sala de cine, y el diseño de Aubrey, la planta del espacio y verdadera protagonista de la función. Aunque en España (y parece que también en EE.UU.) parece que pasó bastante inadvertida por las salas de cine, es una película excelente que pueden disfrutar todo tipo de aficionados.
La pequeña tienda de los horrores rodada en los estudios Pinewood de Inglaterra. La película fue producida con un presupuesto de 30 millones de dólares, en contraste con la película original de 1960, la cual, según Roger Corman, había costado solamente 30.000 dólares. Igual que la película de 1960, el musical de 1986 no tuvo un gran impacto en su salida a los cines, pero es ahora considerada una película de” culto”.