Director: Brian De Palma. 1986. EE.UU. Color
Intérpretes: Kevin Costner, Robert de Niro, Sean Connery, Andy Garcia

Chicago años 30. Basada en hechos reales, narra la historia del idealista agente de federal Elliot Ness y su implacable persecución del gángster Al Capone, el famoso mafioso que asesinaba, extorsionaba y comerciaba ilegalmente con alcohol en plena ley seca, siempre a su antojo, sin que nadie encontrara el modo de detenerle.

El cine negro de los últimos años nos ha dejado obras maestras de la calidad de El padrino (y sus secuelas), Uno de los nuestros, Scarface,
Chinatown y… Los Intocables de Elliot Ness.
Esta es una película dirigida magistralmente por Brian De Palma, con muy buenas interpretaciones, emocionantes momentos (atención a la secuencia de la escalinata) y una sobrecogedora banda sonora firmada por Envió Morriones.

Película estupenda, que, estética y plásticamente es un placer para los sentidos, es una total puesta al día del cine del hampa, de los buenos incorruptibles y de los malos sin compasión, el cine dónde como en los westerns tenemos a un héroe que tiene que luchar contra toda una ciudad corrupta, así planteado no tiene nada de novedoso recordándonos a muchas películas del hampa o a los seriales “pulpa ficción”, pero el mérito de la cinta y lo que hace que perdure es su agilidad narrativa, una banda sonora maravillosa, un reparto de lujo y un director que es todo un estudioso en cuanto a cine se refiere.
Y no es nuevo que De Palma imite a grandes clásicos, pero lo hace de una manera elegante ya que siempre homenajea a los grandes pensadores de la historia del cine, como hoy en día hace Pixar con sus películas o Tarantino y aquí se supera en una historia de buenos y malos, de los incorruptibles contra los corruptos.
La película da lo que se espera de ella en todo momento, acción bien dosificada (muy violenta), un poco de drama y una ambientación de primer orden en el que no se descuida ni un solo detalle, es lo que podíamos llamar cine comercial de calidad, un entretenimiento que con los años va adquiriendo el título de clásico gracias a la simpatía o antipatía que desprenden sus personajes ya que son o muy buenos o maléficamente malos (y es que parecen sacados de un cómic) y la acción es llevada al límite, pero al espectador eso le da igual, ya que se digiere este producto con tanta facilidad que pasa en un respiro contemplando escenas inolvidables como la del tiroteo de la escalera o Robert De Miro interpretando al gánster Al Capone.
En definitiva una película que no intenta engañar a nadie y da al público (sobre todo al masculino) lo que quiere ver, pero realizado con muchas ganas y entusiasmo por un equipo que viendo el resultado final de la cinta deben estar satisfechos.