PLATOON

Película estrenada entre 1983-1986

Director: Oliver Stone. 1986. ee.uu. Color

Intérpretes: Charlie Sheen (soldado Chris Taylor), Tom Berenger (sargento Bob Barnes), Willem dafoe (sargento Elias grodin), Forest Whitaker (Big Harold), Johnny Depp (soldado Gator Lerner)


La historia comienza cuando el recluta Chris Taylor (Charlie Sheen), es enviado a Vietnam. Se une a una unidad de infanterí­a y comienza su participación en la guerra. Su inocencia pronto se convierte en cinismo a medida que experimenta la dura vida de la infanterí­a en la jungla, al presenciar asesinatos y actos ilegales. Finalmente, Taylor toma parte en una venganza contra un superior, acto denominado comúnmente “fragging“, y que consistí­a en acabar con la vida de un compañero mediante una granada de mano.

La pelí­cula puede entenderse como una guerra por el alma de Taylor y el resto de la unidad. Mientras que los enemigos siguen siendo los vietnamitas, Taylor se ve envuelto en una lucha entre dos sargentos, Barnes y Elias (Tom Berenger y Willem Dafoe, respectivamente). Finalmente, Taylor toma partido por Elias, que ha asumido la contracultura ética de los años 60. Durante una batalla contra los vietnamitas, Elias es asesinado por Barnes y al final de la pelí­cula será Taylor el que acabe con Barnes.

Se alabó y criticó a la pelí­cula por su representación de la brutal violencia de la guerra. En ella se presentan muchos soldados como asesinos violentos e indiscriminados. Las misiones que cumplen nunca parecen tener sentido ni propósito en la guerra a gran escala.


Platoon es quizás ha pelí­cula que de manera más realista ha tratado la guerra del Vietnam. Muchas han sido las pelí­culas que han tratado el tema de esta guerra, y alguna realmente buena como Apocalypse Now, aunque esta última quizás se desmarca un poco de lo que es propio de una guerra para entrar más en facetas de locura y desesperación.

La pelí­cula obtuvo cuatro Oscars correspondientes al año 1986: mejor director (Oliver Stone), mejor pelí­cula, mejor montaje y mejor sonido. A la vez también obtuvieron nominaciones: Tom Berenger y Willem Dafoe al mejor actor secundario, mejor fotografí­a Robert Richardson y mejor guión original Oliver Stone.


Cuando Stone rodó la pelí­cula tení­a en mente filmar toda una trilogí­a sobre el conflicto del Vietnam, y esa idea fue llevada a la práctica con los rodajes posteriores de Nacido el cuatro de julio (1989) y Nacido el cuatro de julio (1993). En Nacido el cuatro de julio nos cuenta la historia de un soldado que acaba parapléjico en la guerra y de vuelta a su paí­s se da cuenta de que todo el sacrificio que hizo por él no tiene ningún reconocimiento de modo que termina convirtiéndose en un estandarte del movimiento antibelicista. En tercera, la más floja de la trilogí­a, se estudia el tema de las relaciones personales entabladas entre los soldados americanos y las mujeres nativas, cómo en tiempos de guerra todo es diferente a lo que sucede cuando ésta acaba.

Además de dirigir la pelí­cula, Oliver Stone confeccionó también el guión, y en este sentido hay que destacar su labor como guionista porque además de confeccionar estupendos guiones que más tarde él mismo dirigirá: Platoon (), Wall Street (), Nacido el cuatro de julio (), The Doors (), JFK (), El cielo y la tierra (), Un domingo cualquiera (),
es capaz de confeccionar guiones para otros directores como: Conan El Bárbaro () para John Milius, El precio del poder () para Brian De Palma o Evita (), para Alan Parker. Esto demuestra que el hecho de que confecciones sus propios guiones no es ninguna maní­a ni egocentrismo, ya que sus primeros éxitos en el cine fueron como guionista. Y, realmente no se le puede regatear este hecho, y se le puede considerar el más prolí­fico -y tal vez, el mejor guionista y más variado en temas que existe (vivo) en la actualidad-.

En Platoon lo que más sorprende es el enorme realismo que ha conseguido captar con la cámara, la guerra parece totalmente real, las inquietudes, los temores y la desesperación están perfectamente retratados en esta visión americana de lo que la guerra del Vietnam supuso para esas tropas americanas. En este punto la intención del director queda muy clara y la realidad vietnamita no interesa en absoluto porque pasa del tema por completo, es una visión americana de la propia América, ya no sólo de su ejército sino de toda su sociedad.


Uno de los temas más interesantes quedan patentes desde un principio, ¿quiénes van a la guerra de Vietnam?. Pues los pobres, los que no tienen nada y que deben luchar por defender el modo de vida americano para que los que tienen dinero en el paí­s puedan seguir disfrutando de su comodidad y seguir explotando a los que una vez vengan de la guerra sigan sin tener nada. ¿Es irónico verdad?, los que más tienen que perder no pelean sus batallas, mandan a otros en su lugar.

Nada más que llegan los nuevos reclutas al Vietnam (por cierto magnifico plano en el que vemos como se abre la puerta del avión para dejar en tierra a los soldados) se percatan de lo que se van a encontrar más adelante, desmoralización, miedo, locura y un sinfí­n de problemas que desembocan en lo que en muchas ocasiones en el cine se habí­a dejado de lado, las drogas. La enorme cantidad de drogas que podí­an consumir los soldados para olvidar y alejarse de la realidad no habí­an sido reflejados en el cine, y la verdad es que fue una forma de evasión muy común durante esa guerra, hasta ese punto se ha recreado la pelí­cula, consiguiendo como comenté antes un alto grado de realismo y de fidelidad en torno a unos acontecimientos que otras veces no han sido mencionados.

Algo de verdad curioso es que el propio Oliver Stone participó en la guerra del Vietnam y en parte sus experiencias son las que muestra en la pelí­cula a través de Chalie Sheen.


Si en Apocalypse Now (1979, F.F. Coppola) podemos ver la mejor secuencia jamás filmada sobre un ataque de helicópteros también debemos estar de acuerdo en que la secuencia de Platoon con los helicópteros disparando en cámara lenta sobre los que están acabando con Elí­as es sensacional y no queda demasiado alejada de la que aparece en la pelí­cula de Coppola.

Para aportar una variante diferente a la puramente militar, Stone nos incluye un enfrentamiento entre dos sargentos dentro del mismo pelotón, Elí­as y Barnes, el primero de ellos el más honesto y compañero de sus compañeros, mientras que el segundo mucho más agresivo y violento a la vez de injusto. Esta lí­nea argumental paralela a la propia guerra que se desarrolla a su alrededor nos dan una idea lo que puede suceder cuando hay tantas clases de personas tan diferentes dentro de un mismo grupo, no diferentes en el color de piel sino en la manera de pensar.


Otro aspecto interesante es la diferencia que encontramos entre los soldados cuando son novatos respecto a lo que vemos cuando ya son veteranos, y un claro ejemplo es el de Charlie Sheen, parece un blandengue cuando llega al Vietnam, se desmaya, tiene miedo, etc., pero cuando está acabando la pelí­cula ha cambiado drásticamente, ya no es tan asustadizo, pelea sus propias batallas, asume su responsabilidad y sobre todo se ha desinhibido de la estricta moral con la que llegó (las formas son importantes) y termina haciendo lo mejor que puede hacer (destruir a Barnes) sin importarle lo que ha hecho, tení­a que hacerlo y lo hizo. Ese cambio que experimenta queda perfectamente reflejado en una frase promocional que acompaña al cartel de la pelí­cula: “La primera ví­ctima de la guerra es la inocencia”.

En la iniciación de un soldado, llega un momento en que el corazón late con fuerza, fluye la adrenalina y los dedos ansí­an disparar: cualquien buen chico está a un paso de la masacre de My Lai” (un oficial americano en Vietnam).

“Llevamos tanto tiempo jodiendo a los demás qure ya toca que nos jodan a nosotros” espeta un un soldado en el filme.

La pelí­cula supuso el espaldarazo definitivo en la carrera varios de los actores principales (casi todos los actores eran noveles o con muy poca experiencia) como en el caso de Charlie Sheen, Tom Berenger (vení­a de la televisión) y Willem Dafoe, además de suponer un magní­fico comienza para actores como Johnny Depp y Forest Whitaker.

En cuanto al director Oliver Stone está claro que el éxito de la pelí­cula lo catapultó prácticamente hasta la cima de su profesión, pudiendo entonces elegir proyectos más personales sin problemas de financiación. Stone parte limita su radio de acción a lo que sabe y ha vivido. Así­. añade una dimensión social a la pelí­cula, con su crí­tica del uso de los pobres, los incultos y los negros como carne de cañón. (más adelante, su carrera tocarí­a cualquier tema polí­tico o social e incluso de aventuras).

Otro punto clave es la banda sonora, que se reduce prácticamente por completo al fabuloso Adagio de Barber. El resto son diversas canciones de la época que no ayudan a construir el estado emocional de la pelí­cula cosa que si sucede con el Adagio. Evidentemente no es un tema original, pero opino que cuando algo ya compuesto cumple a la perfección con los requisitos de la pelí­cula es una pérdida de tiempo componer algo original, siempre se deberí­a utilizar lo idóneo para cada pelí­cula independientemente de dónde o cuándo proceda.


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