Director: James Ivory. 1986. EE.UU. Color
Intérpretes:
Helena Bonham Carter (Lucy Honey Church), Maggie Smith (Charlotte Bartlett), Julian Sands (George Emerson), Simon Callow (Reverendo Sr. Arthur Beebe), Patrick Godfrey (Reverendo Sr. Eager en una iglesia anglicana de Florencia), Judi Dench (la novelista Eleanor Lavish)

Lucy Honey Church (Helena Bonham Carter) una joven inglesa de buena familia, se encuentra en Florencia haciendo un viaje turístico, acompañada por su prima y dama de compañía, Charlotte Barlet. En la pensión donde se hospedan conocen al señor Emerson y su hijo George. Con el estilo y cuidada ambientación que caracteriza la obra de James Ivory, una adaptación de la novela de E.M. Foster que obtuvo excelentes críticas.
Aprovechando el éxito de Pasaje a La India (1984, David Lean), James Ivory emprendió una nueva adaptación de una novela de Edward Morgan Foster. Como aquélla, Una habitación con vistas es ante todo la historia de una joven que despierta al mundo y que termina por asumir sus propios anhelos más íntimos, tras engañarse tanto a sí misma como a la sociedad que la rodea.

Los planos de las estatuas que jalonan la Piazza della Signoria expresan esa turbación que Lucy empieza a sentir en su interior, preconizando tanto un sentimiento de violencia interior que padece (por ej. la llegada de Lucy a la plaza provoca en ella unos deseos contra los que lucha debido a su educación), como exterior: se produce una pelea en la plaza y se caen a continuación unas hojas al río.
Ese sentimiento tropieza con la opinión de su familia que condiciona los actos de Lucy. Lala elección de aria “O mio babbino caro” (Puccini) sugiere en efecto que una damisela debe pedir permiso a su querido papá para poderse casar. Algo que en su fuero interno Lucy no puede aceptar y que le hará experimentar un proceso hacia la madurez que le hará tomar sus propias decisiones vitales.

Para narrar dicha transformación, Ivory y su equipo dotó a la película un cierto aire de “pieza de cámara”, alambicada, cuya estructura va atrapando a unos personajes replegados sobre sí mismos y que sólo alcanzan algo de felicidad cuando se encuentra en la naturaleza: en ella Lucy y George se besan por primera vez; George y el hermano de Lucy (Freddy: Ruppert Graves) juegan desnudos en un lago de manera jovial…
Una habitación con vistas, rodada con muy poco presupuesto, se convirtió en la película más rentable de un James Ivory que aprovechó la novela de Forster para tratar uno de sus temas más queridos: la confrontación de culturas opuestas (la rígida inglesa y la alegre y apasionada italiana).










Lucy Honeychurch es una joven hermosa y apasionada bajo la apariencia de la esmerada educación de una señorita inglesa. Su espíritu inquieto la induce a emprender un viaje a Italia, en el cual la acompaña su prima Charlotte Bartlett, una mujer de mayor edad. En Florencia, se hospedan en una pensión en la cual conocen a otras personas inglesas, con las cuales hacen amistad. Entre ellos están el señor Emerson y su hijo George, dos hombres interesantes, extravagantes y espontáneos. En encuentros por la ciudad y en el campo, George se enamora inmediatamente de Lucy y hace nacer el mismo sentimiento en ella, pero Lucy, que sabe guardar mucho mejor las apariencias que George y además se siente confusa, se niega a sí misma sus sentimientos y decide ignorar al joven.
Después vuelven a Inglaterra y la vida sigue su curso mientras Lucy trata de olvidar a George y el destino y las “casualidades” entran en juego.
Abrumadora fotografía que se recrea en las vistas de Florencia, en los paisajes naturales, en los cuidados ambientes de las casas, en retratar las reacciones cotidianas de las personas y sus peculiaridades. Tremenda e impactante la escena de la pelea, magnífica y absolutamente desinhibida la escena del baño y también están llenas de poético encanto todas las escenas en las que aparecen George y Lucy. íšnica la manera elocuente de expresar el amor con miradas y gestos y utilizando sólo las palabras más imprescindibles y directas.
Elegante el recurso empleado en la transición entre las escenas, que recuerda al cine mudo. También bella música, con temas interpretados al piano para completar la atmósfera cargada de pasión.
Y, desde luego, destacable la actuación de Julian Sands como excéntrico enamorado, la de Helena Bonham Carter como jovencita que se debate entre su refinada educación y su carácter fogoso, y la de Maggie Smith como prima algo entrometida e indiscreta, pero entrañable. Los demás también son muy convincentes y Daniel Day-Lewis borda su papel de caballero elegante y estirado.
Un pintoresco melodrama romántico de época (más o menos se desarrolla a finales del siglo XIX, creo) de exquisita factura y más que agradable visionado.




Se ha achacado a James Ivory que se preocupa demasiado del preciosismo formal y por contra desinfla las tramas de las novelas que adapta.
Tal vez sea cierto, no lo sé, pero como película Una habitación con vistas me parece notable.. Siempre he admirado sus exquisitos encuadres, de una gran belleza, especialmente en las secuencias que transcurren en Florencia; toda ella transmite sensualidad, alegría y deseo de disfrutar de lo que la vida ofrece. La protagonista, educada en la moralidad y “buenas costumbres”, descubre durante su estancia en Italia todas estas sensaciones. La música de Richard Robbins es un buen complemento a las imágenes.
Es una hermosa adaptación del libro de E.M. Foster con una ambientación que parece espléndida de la sociedad inglesa de su momento, una sociedad clasista al máximo. El cine de James Ivory siempre ha despuntado por saber enseñar eso mismo. Inolvidables las escenas de Florencia. Un reparto notable, tanto de los jóvenes (Helena Bonham-Carter, Rupert Graves, Daniel Day-Lewis), como las veteranas (Maggie Smith y Judi Dench).