Director: Pedro Almodóvar. 1989. España. Color
Intérpretes: Victoria Abril, Antonio Banderas, Julieta Serrano, Francisco Rabal, Loles León, Rossy de Palma

Ricky -Antonio Banderas- sueña con una actriz -Victoria Abril- con quien se acostó una sola vez. Para conseguir su amor la rapta. El cautiverio derivará en una relación, aderezada con visitas y persecuciones que enloquecen definitivamente a Ricky. Tras el éxito de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Almodóvar siguió en su línea de personajes poco corrientes -pero tremendamente vivos- con esta estupenda y peculiar historia del secuestro de una actriz por parte de un admirador de métodos contundentes. Magnífica pareja protagonista para una potente tragicomedia, llena de amor y humor, de brillante y colorista dirección.
La palaba “normal” no es la primera que nos viene a la mente cuando queremos describir a Pedro Almodóvar. Sus proyectos, firmemente enraizados en una afectada estética melodramática, provocan carcajadas en la audiencia y están protagonizados por mujeres al borde de un ataque de nervios o monjas embarazadas por travestidos con sida. Y sin embargo, ¡Átame! gira en torno a un cuerpo de imágenes que pertenecen al ámbito de la “normalidad”.
A pesar de ello, las primeras secuencias son engañosas, ya que no revelan toda la verdad. La lujosa casa que aparece en pantalla no resulta la mansión de ensueño que parece ser, sino una institución psiquiátrica . Asimismo, el joven vestido con un jersey y vaqueros que manipula la cerradura de la puerta no es un cerrajero sino un un paciente interno, desde hace ya bastante tiempo, llamado Ricky.
De forma inesperada, una orden judicial declara a Ricly curado. El joven está así a punto de ser dado de alta. Durante la despedida, la directora de la institución pregunta a Ricky por sus planes de futiuo y éste responde; “Trabajar y fundar una familia, como todo el mundo”.
Ricky resulta franco e impertérrito. Parece ser alguien que sabe lo que quiere. Una vez fuera del centro, encuentra justo lo que estaba buscando en un estudio de cine: a Maarina (Victoria Abril), una actriz que está rodando una película titulada Terror a medianoche. La joven da la impresión de ser una persona agradablle y alegre. Pero también tiene su pasado: fue una actriz porno, prostituta ocasional y yonqui. Ricky hizo el amor una vez con marina , pero ella no logra acordarse.


Ricky (Antonio Banderas), es un muchacho que se quedó huérfano a los tres años. Ha pasado toda su vida en diversos centros de reeducación de menores y hospitales psiquiátricos. El mismo día en que le proporcionan la libertad, Ricky se incorpora a la sociedad con un objetivo claro: conseguir la normalidad, tener una familia, un trabajo y una vida acomodada dentro de lo establecido. Para ello decide buscar a Marina (Victoria Abril), una actriz porno recientemente desintoxicada de las drogas con la que mantuvo una fugaz relación sexual que le dejó marcado. La busca, la encuentra y la rapta teniéndola prácticamente todo el día atada a la cama obligándola a amarlo…
Estrenada en el año 1989, ¡Átame! es para mí, una de las mejores películas que ha realizado el director Pedro Almodóvar. Esta película se convirtió con posterioridad en una de las películas más provocadoras y controvertidas de nuestro cine, que causó importantes recelos hacia la prensa norteamericana y hacia el sector de las feministas. Como siempre, las películas que vienen acompañadas por polémicas (en este caso de tipo moral y sexual) conllevan consigo grandes éxitos y triunfos para el director, los actores y el equipo en general. En fin, una película enigmática del cine español y por supuesto a tener en cuenta dentro de la obra almodovariana. Quienes la comparan al filme El coleccionista (1965, William Wyler ), diciendo que es una “vulgar” copia con menos censura ¡hombre, no! Deben pensarlo mejor, porque el parecido es realmente nulo en su forma, estilo e incluso (sobre todo) intención de los protagonistas.
La interpretación es indiscutiblemente estupenda. Protagonizada muy bien por Victoria Abril y Antonio Banderas (nominados al Goya), ¡Átame! supuso un gran punto y aparte para estos dos actores. Victoria esta como siempre desbordante y Antonio, creo que se encuentra sino en el mejor, haciendo frente a uno de sus mejores personajes. De hecho, Antonio Banderas realizó esta película en el momento en el que se estaba empezando a abrir camino en Hollywood, e indudablemente, esta interpretación le sirvió muchísimo para destacar y hacer ascender su prestigio. Antonio Banderas culminó con ¡Átame! la fantástica relación profesional y de amistad que durante los años ochenta había mantenido con Pedro Almodóvar.
El guión es estupendo, mágico, romántico y absolutamente insólito. Este trabajo narrativo, a pesar de poseer algún toque estrafalario propio del cine almodovariano, es un trabajo exclusivo de la maravillosa mente del manchego Almodóvar. Lleno de personajes sólidos, ricos y especiales, el guión de esta película es diverso, variado y abundante en emociones que inundan nuestra sensibilidad. Para disfrutar, gozar y sobretodo entender esta película con este guión, es necesario mirarlo libre de prejuicios y de etiquetas. El personaje de Antonio Banderas hizo desconcertar a mucha gente por esta razón: si lo miras a través de una realidad estricta es de una manera, pero si por el contrario, lo miras libremente y con ternura lo ves de otra muy distinta.
El resto de los actores están fenomenal. Loles León interpreta uno de sus mejores personajes (muy gracioso y simpático) y el desaparecido Francisco Rabal borda un personaje estupendo que te hace reír sin parar en varias ocasiones.
Sobresaltar el contenido erótico de la cinta, tan necesario como precioso, por medio de una larga escena de encuentro sexual entre Abril y Banderas, frecuentemente alabada por la impresionante labor interpretativa de ambos. En definitiva, una escena muy comentada que ha pasado a la historia de nuestro cine.
¡Átame! es una gran película con la que podemos ver una gran creación de Almodóvar con importantes toques de humor, entre los cuales habría que nombrar el homenaje a Jean Cocteau con el buceador que se sumerge entre las piernas de Victoria Abril. Obra insólita e inolvidable de un genio irrepetible.


En la química de la pareja se encuentra la verdadera esencia de esta película que cuenta con una de las mejores escenas eróticas jamás rodadas (que yo haya visto). Y ciertamente, el polvazo (¿cómo decirlo si no?) que “se” echan el Banderas y la Abril es memorable… Sí que lo hicieron bien, sí. Personalmente opino que Victoria Abril es, tal vez, la más creíble actriz en ese tipo de que hay en el cine. Lo vive, ¿lo hace? Bueno, eso es intrascendente para el espectador.

Esta historia de amor anclada en las entrañas. Almodóvar no pierde su universo ni un ápice, sigue con sus ascensores tricolores, la gente meando en primer plano (amén a la entrepierna de Loles León), sus números musicales metidos un poco con calzador (salvo ese último maravilloso viaje en coche), y pasión, mucha pasión; pasión que a medida que avanza la película va creciendo, hasta llegar a un final, bastante sorprendente, ¿no?
La última canción en el vehículo, “Resistiré” del Duo Dinámico”, que acaban cantando todos, es adecuada, emocionante (¿habrá alguien a quién no emocione?), arrebatadora, antológica y repetidamente copiada más o menos por muchos cineastas posteriormente, hagan memoria , comparen fechas Almodóvar va creciendo en cada nueva película que realiza. Vale.