AMANECE, QUE NO ES POCO
Director: José Luis Cuerda. 1989. España
Intérpretes: Antonio Resines, José Sazatornil, Cassen, Rafael Alonso, Pastora Vega, Guillermo Montesinos, Manuel Alexandre, Luis Ciges, Miguel Rellán, María Isbert

Padre e hijo realizan un viaje de placer en una moto con sidecar. En su recorrido encuentran un peculiar pueblo de montaña que, aparentemente, está deshabitado. Poco después descubren la razón de la soledad del pueblo… todos sus habitantes están en misa porque la liturgia es un espectáculo que nadie quiere perderse. Deciden quedarse unos días y durante su estancia observan las curiosas “costumbres” locales. La Guardia Civil vela por la ebriedad de los borrachos del pueblo dejándoles disfrutar de su licor favorito una vez al día; los delincuentes se confiesan antes de entregarse a las autoridades y en las elecciones se elige democráticamente al alcalde, al maestro, el cura…



Teodoro es un joven ingeniero español que trabaja como profesor en la Universidad de Oklahoma y regresa a España para disfrutar de un año sabático. Descubre al llegar que Jimmy, su padre, ha matado a su madre. Para compensarle la pérdida y para poder realizar viajes de placer juntos, Jimmy le ha comprado una moto con sidecar a Teodoro. Padre e hijo llegan a un remoto pueblo de la montaña. El pueblo parece vacío pero en realidad es que todos los vecinos, menos el negro Ngé Ndomo, están en misa, como cada día del año. El cura se da tal maña con la liturgia que no hay fiel que quiera perderse el espectáculo. Jimmy y Teodoro van descubriendo las peculiaridades de pueblo y de sus habitantes y tienen ocasión de participar en las elecciones generales que se celebran cada año en las que se eligen, por rigurosa votación, los cargos de alcalde, cura, maestro, puta, marimacho en período de prueba y seis adúlteras. Además de sus extraños habitantes el pueblo está ahora repleto de visitantes: un grupo de estudiantes de la Universidad norteamericana de Eaton, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso, invasores camuflados del pueblo de arriba…
Surrealista y divertidísima película, Amanece que no es poco es una pequeña obra maestra de la comedia delirante. Apenas hay guión, pero no importa; en este maravilloso pueblo que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas.