Director: Bruce Beresford. 1989. EE.UU. Color
Intérpretes: Jessica Tandy, Morgan Freeman, Dan Aykroyd, Patti Lupone, Esther Rolle

Miss Daisy, una profesora jubilada de 72 años, decide comprarse un coche. Su hijo, temiendo un posible caos circulatorio, contrata a un chófer negro que se convertirá, con el tiempo, en el mejor amigo de la dama.


Ganadora del Oscar a la mejor película de 1989. Una historia llena de ternura, de amistad y de cosas simples de la vida. Llena de toques e indirectas hacia la discriminación y el trato social hacia la gente de color, el filme desarrolla una peculiar relación entre dos septagenarios particulares: un negro y una judía testaruda y de difícil carácter. Por lo tanto, Bruce Beresford se dedicará a narrar simpáticas situaciones que resultan del trato diario y desde allí nos encuadra su principal discurso: nunca es tarde para cambiar de actitud frente a la vida, hacia el trato hacia los demás y que a veces es necesario recibir ayuda de nuestros semejantes. Divertida y dramática a la vez, un filme que cuenta con valiosísimas actuaciones de Jessica Tandy y Morgan Freeman.

De algunas películas se puede decir simplemente que son mágicas, sin saber muy bien qué razones dar y sin saber por qué nos producen unos sentimientos que otras, por mucho que se empeñen, no consiguen ni acercarse.
Éstas son las extrañas razones que tiene Paseando a Miss Daisy, un entrañable relato sobre cómo se desarrolla la amistad hacia alguien que en principio no se acepta, pues representa lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, pero acaba siendo una de las pocas alegrías que nos quedan.

Morgan Freeman, en otra memorable actuación, no conduce un coche, si no que su Cadillac es una máquina del tiempo que nos mostrará el viaje que quizás algún día nosotros mismos realicemos, y sería bueno tengamos a alguien como él al lado. Ver a Miss Daisy consumirse emociona, como ver al chófer llegar al mismo estadio que Miss Daisy cuando empieza la historia.
Es mayor clímax ver al chófer dando de comer amorosamente a Miss Daisy, su amiga, que un beso de la pareja protagonista de cualquier otra historia… lo de los dos ancianos si es amor verdadero.
Personalmente, a mí me pareció una maravilla de película por su correcta y notabilísima sencillez en todos sus aspectos. Que no es poco.