Director: Martin Brest. 1992. EE.UU. Color
Intérpretes: Al Pacino, Chris O’Donnell, Gabrielle Anwar, James Rebhorn, Philip Seymour Hoffman, Richard Venture, Bradley Whitford

Readaptación de la película de Perfume de mujer (1974, Dino Risi) que narra la historia de la relación entre un oficial del ejército retirado que sufre de ceguera y un joven que le sirve de lazarillo en la gran ciudad. Oscar al mejor actor a Al Pacino.

Bonita, convencional, comercial, previsible
Como decía Warhol todo el mundo tiene cinco minutos de gloria y Martin Brest no se había visto en otra similar al estar nominado al ¡mejor director! por un remake convencional como Esencia de mujer, que para más “inri” estuvo nominada a mejor película (cuando Maridos y mujeres o Malcom X se quedaron fuera).
Al Pacino lo hace bien -Clint Eastwood en Sin perdón está mejor-, pero ser ciego y conducir Ferraris, bailar tangos y ligarte mujeres hace que la gente lo flipe. A mí su personaje me resulta un tanto antipático y cargante, completamente alejado del sentido de la película de Dino Risi.

El chaval Chris O’Donnell -actor que nunca me convence- con sus problemas en plan “comida de cabeza” no me interesan, ya que no es otra cosa que El club de los poetas muertos versión chapuzera sobre las “gamberradas” en un colegio pijo. Pero Martin Brest no es Peter Weir para transmitir credibilidad. ¿Qué diferencia existe entre los finales de Esencia de mujer y el patético discurso de Gladiador? Ninguno.

Es de ese tipo de películas que cierran redondo, donde los discursos son muy bonitos y buscan el aplauso y la emoción final. Un tipo que es alcohólico, mujeriego, militarista, hedonista, sibarita, impertinente, materialista, inculto, faltón, pero no… el “tío mola”. Resuelve los “problemones” del niño “pobre” en el colegio de ricos que viste trajes caros y cena elegantemente
En Perfume de mujer Dino Risi lo hace en poco más de hora y media, Brest necesita 150 minutos, pero claro, necesita tiempo para sus “gags” a lo Eddy Murphy.
Después Martin Brest se hundiría en cintas mediocres… por algo será. Realmente creo que quien haya visto El perfume de mujer italiano, verá cómo una historia mediterránea y auténtica se convierte en la historia de “La Cenicienta”.
Además alguién que ha perdido la vista hace sólo cinco años no desarrolla sus otros sentidos tan rápidamente como los ciegos de nacimiento que se sentirán unos inútiles, al lado de este “rambo” invidente. Una película tan comercial y previsible como bonita y atrayente.