Director: John Singleton. 1991. EE.UU. Color
Intérpretes: Hudhail Al-Amir, Laurence Fishburne, Lloyd Avery, Cuba Gooding Jr.

Sorprendente debut del jovencísimo John Singleton -nominado al Oscar al mejor director con tan sólo 21 años- en un aclamado drama que cuenta la historia de tres amigos de la infancia que viven en un peligroso barrio de Los Angeles. Los tres deberán enfrentarse a difíciles decisiones para abrirse camino en sus vidas.


Esta película refleja una denuncia social clara, al igual que hizo posteriormente en Baby Boy (2001). Una soberbia dirección que muestra sin grandes alardes la realidad del gueto, la violencia, los problemas de los jóvenes negros para convertirse en adultos responsables e incluso para llegar a los 25 ó 30 años, ya que el 21% de los negros del barrio son asesinados, la mayoría a manos de otro negro. La vida humana no vale mucho en los guetos afroamericanos.
Excelente interpretación de Laurence Fishburne, una de las mejores de su carrera (sólo empuña su arma en situaciones de emergencia. Se enfrenta a la miseria diaria del gueto con unos sólidos principios y una filosofía social radical); sin menospreciar a un jovencísimo Cuba Gooding Jr y al rapero de NWA Ice Cube que mostraba sus raíces de la vida real en Compton, Los Angeles.

Correcto drama-protesta que tiene como objetivo denunciar cómo se vivía en los barrios marginales de Los Angeles entre los años 80 y 90 aproximadamente. John Singleton no sólo reivindica la terrible situación, es decir, asesinatos a plena luz del día, tráfico de drogas, vandalismo, pobreza… Su protesta va más allá, acusando de hipocresía y racismo a Estados Unidos, poniendo de manifiesto que al resto del país no le interesa lo que sucede en esa parte de la ciudad. Durante gran parte del metraje, la película no tiene mucha fuerza, dedicándose únicamente a la vida de unos chavales desde niños hasta que se convierten en adolescentes; es en el tramo final de la película cuando el dramatismo aflora de forma desgarradora, dejando claro lo que puede derivar una vida regida por alcohol, drogas y armas. En definitiva, una buena película con la que Singleton quizá, viendo su posterior filmografía, se colocó el listón demasiado alto.

John Singleton prescinde de explicaciones. Presenta a las personas tal como son, de manera rotunda y brutal; muestra en lo que se han convertido, pero no lo que les ha hecho ser así.