QIU JU, UNA MUJER CHINA (Qiu Ju da guan si)

Película estrenada entre 1990-1992

Director: Zhang Yimou. 1992. China-Hong Kong. Color

Intérpretes: Gong Li (Qiu Ju), Lei Lao Sheng, Ge Zh Jun, Liu Pei Qi, Yang Liuchun

En una población de China del Norte Qiu Ju espera el nacimiento de su primer hijos. Todo parece en orden hasta que un día su marido se pelea con el jefe de la población y resulta herido. El filme narra desde ese momento el periplo de Qiu Ju buscando que el agresor se disculpe y lograr justicia, lo que la lleva a luchar con el burocrático sistema judicial y a enfrentarse con su marido.


¿Quién no se ha sentido alguna vez superado, o incluso más aún, estafado, por la maquinaria burocrática, e impotente ante ella? Primero relléneme este impreso por triplicado;¡Siguiente! (…) Aquí tiene. No, no, pero antes tiene que efectuar el ingreso, también por triplicado;¡Siguiente! (…) Vale, ya está. No, no, pero es que esto ya ha prescrito, tiene que enviar una solicitud al Comité de Santa Rita y esperar el visto bueno y la carta de confirmación del Mariscal del Estado Mayor;¡ Siguiente! (…) Ya estoy confirmado. Vaya, ya sólo le falta el sello. Tiene que ir a la otra sucursal;¡Siguiente! (…) Ya está, sellado. Vale, ¿me da la fotocopia del DNI y las tres fotos de carné tamaño folio? Porque sino no vamos a ningún lado, como usted comprenderá ( ) (Con el rostro demacrado y ya sin ganas de matar a nadie, de puro cansancio) Tenga, las fotos y la fotocopia.

Personalmente, he de decir que “tanto”, no me ha pasado nunca, pero Qiu Ju, la protagonista de este filme de Yimou, lo sufre por todos. Toda la película se construye sobre la persistente lucha que emprende esta joven campesina contra los tribunales de media Asia, con su embarazo a cuestas, en busca no ya de justicia (de hecho, cuando finalmente se hace justicia, tampoco está contenta), sino sobre todo de una explicación y una disculpa. Y todo por una simple patada que el alcalde del pueblo le propina a su esposo en las “joyas de la familia”, que es como llama uno de los personajes a lo que guarda entre las piernas el pobre hombre.

Gong Li, también protagonista de los filmes previos del director, consiguió un excelente papel que le permitió cambiar de registro pasando del habitual rol de joven belleza china -ya fuese en la versión recatada o en la más “moderna” de Daihao meizhoubao (1989), su película más difícil de encontrar, en la que al parecer interpreta a una enfermera de nuestros días- al de una vulgar campesina, además embarazada, demostrando así una enorme versatilidad con su impecable actuación que le valió la Copa Volpi a la mejor interpretación femenina en el Festival de Venecia, premio que fue complementado con el León de plata obtenido por Yimou, que ya ganara el máximo galardón el año anterior con La Linterna Roja (1991), consolidándose así como un director a tener en cuenta puertas afuera de China.

Partiendo de un suceso nimio, Qiu Ju, con su cuñada Meizei por fiel compañera, (enviada por la familia para velar por su seguridad), termina por convertir un grano de arena en una bola de nieve de impredecibles consecuencias, que finalmente estará a punto de poner en peligro el destino de su propio hijo nonato -un posible precedente de !Vivir! (1994)-, y a la postre, tras haber pasado por los tribunales de la aldea y el condado, la agencia pública de seguridad y también las cortes, la deja más dolida en el alma que al principio.

La odisea de Qiu Ju es un soberbio preludio a lo que años más tarde se convertiría en otra de las grandes obras de Yimou, Ni uno menos (1999), en varios sentidos, aunque entre ambas rodase varias películas más incluyendo la considerada por muchos su mejor filme, la citada !Vivir!. En primer lugar, tras las primeras obras del director chino, en cuyas historias podíamos encontrar algunos detalles que se enmarcan en una especie de realismo mágico cinematográfico, aquí se opta por un riguroso verismo que no deja cabida a ningún elemento mínimamente fantástico o irreal, y en busca de esa representación de la realidad tal cual, el director de El camino a casa (1999) trabajó con cámaras ocultas para rodar gran parte de la película, en la que, salvo los cuatro personajes principales, se contó con actores no profesionales, casi siempre los propios habitantes de las localizaciones del rodaje, que no sabían que estaban siendo grabados. Del mismo modo, en el aspecto visual destaca una sobriedad y un comedimiento en el manejo del color desconocidos hasta entonces en su obra, junto con un absoluto predominio de los planos medios, que permiten contemplar más eficazmente los retazos de realidad buscados, al abarcar simultáneamente a un gran número de personas enfrascados en sus ocupaciones habituales en torno a la protagonista de la historia.

También como ocurriera más adelante en Ni uno menos se muestra el fuerte contraste entre lo rural y lo urbano, apenas tratado en los primeros filmes del director, siendo el personaje principal en ambos casos una mujer (niña en aquella) de pueblo, que se enfrenta a la enormidad de la ciudad, al diferente estilo de vida, a sus peligros, y en definitiva, necesitada de una adaptación que no tiene con lo que se ve debilitada (siendo ya de por sí un personaje débil, bien sea por el embarazo de una o por la inocente infancia de la otra) frente al entorno hostil en el que se debe desenvolver. Además el dramatismo se acentúa pues, cual personajes de Kafka (fundamentalmente los protagonistas de “El castillo” y “El proceso”), van superando continuos retos obteniendo cada vez a cambio una piedra el doble de grande en su camino. Tanto la burocracia y sus frecuentes sinsentidos como la sensación de impotencia a la que me refería antes las unen íntimamente con los K’s del autor checo. Lo que decía Camus sobre el K. de “El castillo” es aquí perfectamente aplicable: Cada capítulo es un fracaso. Y también una vuelta a empezar. No se trata de lógica, sino de perseverancia. En la amplitud de esa terquedad se encuentra lo trágico de la obra; Aunque el desenlace de Qiu Ju no es precisamente feliz, si es cierto que podría haber sido mucho más trágico, siendo quizá donde estriba la mayor diferencia con la obra del escritor, algo que en Ni uno menos quedó todavía más contrastado, a pesar de que en contrapunto la indefensión del individuo ante el sistema quedaba todavía mejor reflejada, a través de un personaje más solitario (pues al menos Qiu Ju tiene el apoyo de su cuñada) y desamparado. Por otro lado, habría que sumar a aquella un ritmo cinematográfico del que quizá carezca Qiu Ju, que se convierte así en una historia más monótona, y no por ello carente de interés, pues por esto mismo es a la vez más opresora. En definitiva, ambas películas se complementan a la perfección y componen un insólito díptico de lo más interesante dentro de la filmografía de Yimou.

Resulta, cuando menos, curioso el hecho de que mientras que los anteriores trabajos de Yimou habían tenido problemas con la censura en su país, por las, por veladas que estas pudiesen ser, críticas al régimen comunista, Qiu Ju, una mujer china, no tuvo ningún tipo de impedimento para su distribución. ¿Era todo tan obvio esta vez (una importante crítica, nada camuflada, al sistema judicial) como para no ser tomado en serio? ¿Se lo tomaron como una exageración, lo suficientemente alejada de la realidad como para que el público se diese cuenta de que así no eran las cosas, sino solamente una ficción? Esto último no deja de ser cierto, aunque quizá la crítica se puede entender de una forma mucho más amplia, contra la sinrazón de cualquier clase de burocracia en cualquier parte del mundo, contra la insignificancia a la que somos sometidos los individuos por los estados (y las multinacionales que los manejan), quizá no, no lo sé. También puede ser que vieran una oportunidad de oro para promocionar la industria (palabra tan terrible como certera) del cine chino, o simplemente se dieron cuenta de que el arte no debe ser coartado de ninguna forma. No, no creo que fuera eso último, demasiado bonito para ser cierto.


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