ACOSO (Disclosure)

Director: Barry Levinson. 1994. EE.UU. Color

Intérpretes: Michael Douglas, Demi Moore, Donald Sutherland, Caroline Goodall, Roma Maffia, Dylan Baker


  

Tom (Michael Douglas), un hombre felizmente casado, es un maduro y atractivo ejecutivo de DigiCom, una empresa de tecnología punta. Tras un acuerdo de fusión con otra compañía, Tom cree que ocupará una vicepresidencia vacante, pero sorprendentemente el puesto va a parar a Meredith (Demi Moore). Aunque ésta no trabaja en DigiCom su intervención ha sido decisiva para la fusión. Antigua novia de Tom, pasará a ser su jefe, y se aprovechará de tal posición para acosarle sexualmente. Ante el rechazo de su antiguo novio, le denuncia como si ella hubiera sido la acosada.


Barry Levinson, después de algunos serios tropiezos en taquilla, se cubrió las espaldas al abordar este film. El éxito del best-seller de Michael Crichton, aureola de escándalo incluida, y la profesionalidad del director, dan como resultado un producto de impecable factura, que, desde luego, no aburre. Los aspectos técnicos del filme, sobre todo la realidad virtual, junto a la fotografía y dirección artística, dan a la historia un atractivo aspecto futurista.


Michael Douglas y Demi Moore alimentan con sus interpretaciones el morbo prefabricado que acompaña el desarrollo de la película. Quizá lo más original del filme mucho más que invertir la clásica situación de acoso de modo que la víctima sea un hombre− radique en la presentación del sexo como arma de poder en el mundo de los negocios, junto a la crítica de tal reduccionismo. Reduccionismo bastante semejante, por cierto, al de considerarlo como mero instrumento de placer o mercancía que se puede comprar y vender, una vez vaciado del amor que le da sentido. Lo que le falta a Levinson es sutileza, y así rueda una larga, demasiado larga y desagradable escena de acoso, y recurre a un crudo lenguaje a la hora de describir situaciones. En cuanto a la visión del mundo empresarial que se da, no es muy optimista. Los unos se pisotean a los otros, los amigos dejan de serlo a excepción de uno anónimo que envía mensajes por correo electrónico. Es en ese estado de cosas cuando el amor de la esposa de Tom adquiere su forma más noble.


La novela de Michael Crichton es formidable y la película. aunque más inferior, sí conserva el encanto de la obra.

Es una película hecha para entretener y a mi entender está bien rodada, con actores solventes y una interesante trama.

Ese juego morboso entre Douglas y Moore y el siempre excelente como siempre Donald Sutherland.

Al final nos queda una historia efectiva, entretenida y a mi gusto, buena.

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