Director: Oliver Stone. 1994. EE.UU. Color
Intérpretes: Woody Harrelson, Juliette Lewis, Tom Sizemore, Rodney Dangerfield

Stone “destroza” una (aparentemente interesante) historia de Tarantino sobre unos “serial killers”, con vocación de estrellas, que son estimulados en su sanguinoliento periplo por la televisión en directo y el “prime time”. Con la excusa de denuciar la violencia imperante en nuestra sociedad y la bajeza de los medios de comunicación ante cualquier noticia con morbo, el director crea una película que vomita sin cesar imágenes violentas y efectistas. Su gran mérito no es que apenas tenga hilo argumental -una pareja de criminales que deja un reguero de cadáveres mientras les filman-, ni que la cascada de planos y experimentos de montaje, ópticos y de cámara provoque mareos… lo increíble es que se fuera del prestigioso Festival Internacional de Venecia con el Gran Premio del Jurado debajo del brazo. Al mismísimo Tarantino -que repudia su autoría- le pareció deplorable.

Esta película me recuerda las andanzas de la pareja que eran Bonnie y Clyde. La forma en que esta pareja de asesinos va matando gentes en “asesinos natos” es despreciable desde el punto de vista que están incapacitados para amar verdaderamente al prójimo. Se quiere evidenciar mucho el impulso que la televisión le da a la violencia y que esto sea tan condenable como la violencia misma. Es como si Oliver Stone quisiera encontrar el castigo divino para toda esta cadena de muerte pero sin saber cómo. Y la pregunta es ¿cómo o quien será el justiciero? Le falta un mejor final a este filme, para que no nos quede el sabor de estar viendo un documental.
El indio piel roja trata de curar a la pareja mediante sus medios de chamán, y parecía que nos daba la pauta para que esta historia tuviera un mejor rumbo; pero al final sólo sirvió para justificar al par de asesinos y decirnos que como el lobo, el escorpión, y la víbora de cascabel son asesinos naturales.

Entiendo a los que no les gusta esta película, pero lo que no entiendo es a los que les gustó Abierto hasta el amanacer o Pulp Fiction mismo, y sin embargo que esta no les guste. Creo que es cuestión de prejuicios, si el escritor de la historia, Quentin, le hubiera dado el visto bueno, y cambiamos a Juliette Lewis y a Woody Harrelson por Uma Thurman y John Travolta -por ejemplo- (que a mi juicio no hay por qué…), otro gallo cantaría, estoy seguro. Personalmente no tenía demasiadas ganas de toparme con Woody Harrelson, pero no me defraudó. Tom Sizemore (al que Juliette Lewis le rompió “accidentalmente” la nariz contra una pared en una escena que lo requería) está muy acertado. Fantástica película sobre lo violenta y enferma que está esta sociedad: una pareja de psicópatas asesinos que disfrutan matando y detrás todos los medios y medio mundo idolatrándolos como si fueran estrellas de rock.
¿Película rara? Pues sí. ¿Podría darse el caso de lo que ocurre en ella? Seguro. Tal vez por eso, personalmente, a mí me gustó tanto.
Altamente recomendada para gente que le guste este tipo de películas, duras y atrevidas. Eso sí, que la miren sin prejuicios.
Cuándo están en la cárcel, haciéndole la entrevista (última media hora más o menos) crees que se ha acabado toda la acción, pero no; pues queda todavía lo mejor.
Visualmente la película es toda una sensación, parecida a una brillante luz demoníaca en un concierto de rock de finales de la década de 1960. La cinta se rodó en película de color de 35 mm., blanco y nefro, 8 mm. y vídeo, y a velocidades diferentes. Resulta brutal.