Director: Mike Newell. 1994. G.B. Color
Intérpretes: Hugh Grant (Charles), James Fleet (Tom), Simon Callow Gareth), John Hannah (Matthew), Kristin Scott Thomas (Fiona), David Bower (David), Charlotte Coleman (Scarlett), Andie MacDowell (Carrie)

Comedia romántica. Charles y su grupo de amigos, todos ellos solteros y sin compromiso, han llegado a una edad en la que sus conocidos han decidido ir contrayendo matrimonio. En una de las ceremonias, a la que todos han sido invitados, Charles conoce a Carrie, una joven americana de la que se enamora inmediatamente, pero tras pasar la noche juntos, la pareja no vuelve a verse. Tendrán que esperar a la siguiente boda, en la que Carrie le presenta a su prometido.

Debo comentar que si bien la película es entretenida, no tiene mucho tacto para provocar la carcajada ni se pone tan edulcorada como para terminar siendo romántica por excelencia.
Es un híbrido bien construido, donde las situaciones que se van planteando nos van manteniendo atentos al desarrollo, no mucho más que ello. Desde allí que me parece una exageración las dos nominaciones que este filme posee a los premios Oscars como mejor película y guión.
La película no me pareció que tenga ningún valor agregado de lo que ya se ha visto en otros filmes del género, es más, creo que le faltó mucha más picardía en sus circunstancias como para alegrar el panorama.
Es que el filme no termina de definirse, queda en la chatura de una comedia romántica sin más que algún que otro gag entretenido.
En lo que a mí respecta, los personajes no lograron identificarme con su situación de vida, me pareció demasiado liviano el tenor de las relaciones que van siguiendo a la pareja principal, no hay mucho de afectivo que se exponga.
Desde ese parámetro, la película no funciona muy bien como cinta romántica. Y desde la comicidad, allí se le puede reconocer cierto mérito, nada excepcional, pero sí en una medida aceptable y pasable como para pasar un rato divertido y listo, paremos de enumerar virtudes.
Hugh Grant en un papel convincente, que contagia simpatía y nos adentra en el mundo del soltero que parecería que no encontrará nunca la mujer de su vida y las oportunidades que se le presentan se diluyen sin más. Una interpretación creíble y a la altura de las circunstancias.
Por otra parte tenemos a Andie MacDowell, quien demuestra ser una persona libertina, que vive su vida intensamente desde lo pasional y frenético de sus relaciones. Nada especial que resaltar en esta actuación, sólo que el escaso carisma de la actriz no juega a su favor y por ello flaquea la química de pareja de protagonistas.
No obstante, para ser sincero, creo que para ser considerado un filme de referencia, le faltan muchos argumentos con qué demostrarlo. Para mi gusto, se queda en una aceptable historia que irradia simpatía y nos sumerge en el mundillo de las idas y vueltas sentimentales, claro que el tópico está tratado muy superficialmente para mi gusto.

No hay nadie en el mundo que haga tan bien de Hugh Grant como Hugh Grant. En Cuatro bodas y un funeral se inventó todo un personaje, patentado, tan solvente como divertido. Que Hugh se enamore de Andie MacDowell es completamente normal; que rechace una proposición de noviazgo de Kristin Scott Thomas, ya no.