Director: Wolgang Petersen. 1993. EE.UU. Color
Intérpretes: Clint Estwood, John Malkovich, Rene Russo, Dylan McDermott

Frank Horrigan (Clint Eastwood) es un agente del Servicio Secreto volcado en su trabajo. A punto de jubilarse, todavía vive obsesionado por el fallo que tuvo en su primera misión presidencial: proteger a John F. Kenedy durante su visita a Dallas en noviembre de 1963. Treinta años después, acepta una última misión que despertará en él dolorosos recuerdos: coordinar la protección del actual dirigente durante su campaña para la reelección. En esta ocasión, deberá trabajar junto a la atractiva agente Lilly Raines (Rene Russo) con la que, además, iniciará una relación sentimental. En estas circunstancias, un obsesionado psicópata, que trabajó para la CIA y conoce a la perfección todos sus secretos, Mitch Leary (John Malkovich), se pone en contacto con Frank para anunciarle su intención de matar al presidente. Entonces, el agente iniciará una angustiosa carrera contrarreloj para proteger la vida del hombre más poderoso de la tierra.


Thriller típico sobre conspiraciones para matar al presidente de Estados Unidos, esta vez protagonizado por un agente del servicio secreto en horas bajas, interpretado por Clint Eastwood, en un papel hecho a su medida: un tipo malcarado, seco, con ínfulas de salvador del mundo y en esta ocasión incluso hasta ligón. A lo que nos tiene acostumbrados.
Eastwood vuelve a demostrar por qué es uno de los mejores actores del momento, aunque ello signifique -y más en esta clase de películas que hace en las que encarna a un policía- que su personaje sea demasiado parecido al de Harry Callahan.
No obstante, Eastwood se deja acompañar por dos grandes actores como John Malkovich que compone un buen “villano” y la ahora alicaída Rene Russo, que aportan su granito de arena a la película.
Sin embargo, la película resulta entretenida, interesante y la fotografía es impresionante. Lo más flojo reside en la dirección de Petersen.