Director: James Cameron. 1994. EE.UU. Color
Intérpretes: Arnold Scwarzenegger, Jamie Lee Curtis, Tom Arnold, Bill Paxton, Charlton Heston, Tia Carrere

El agente especial Harry Tasker mantiene una doble vida. Harry habla seis idiomas, conoce y domina todas las formas de contraespionaje y trabaja como espía internacional para Omega, una agencia gubernamental ultrasecreta encargada de la neutralización del terrorismo nuclear. Por razones de seguridad nacional, Harry oculta su verdadera profesión a su mujer Helen, con la que lleva casado quince años y que empieza a aburrirse del hombre gris y rutinario que, según cree, se dedica a vender ordenadores. Harry tiene recursos y valor para salvar a su país, aunque quizá no pueda salvar su matrimonio. Pero un buen día Helen descubre la verdadera profesión de su marido y, excitada por la novedad, decide ayudarle a acabar con un comando integrista, liderado por el peligroso Aziz, que planea un sangriento atentado.

Filme que se mueve entre la acción, la aventura y la comedia, todo adornado con unos impresionantes efectos especiales. Típica superproducción de Hollywood. No es una obra de arte, pero resulta realmente entretenida. Jamie Lee Curtis está genial.


Todos sabemos que James Cameron no es Billy Wilder y que sus películas no están marcadas por la sutileza, pero no suele aburrir. Que no es poco.


Aparte de eso… Mentiras arriesagadas es divertida a rabiar. La acción es espectacular y el humor autoparódico convierte las secuencias clave en aún más divertidas, pues uno se da cuenta de que Cameron (un tío muy inteligente, sin duda) te dice a la cara “sí, es exagerado y peliculero, pero yo tampoco me tomo la historia en serio”. mientras tiroteos salerosos invaden la platea.
Y Jamie Lee Curtis (actriz cómica a veces mayúscula) demuestra lo que vale interpretando a una ama de casa reconvertida en misteriosa agente internacional. Un momento impagable de la película es la metamorfosis de Helen de ama de casa a vampiresa, incluyendo un striptease que yo personalmente considero uno de los momentos más eróticos del cine, a pesar de su orientación cómica.

Harry Tasker (Arnold Schwarzenegger) es un agente secreto pero lleva muchos años mintiendo a su esposa Helen (Jamie Lee Curtis) y a su hija Dana (Eliza Dushku) diciéndoles que trabaja como representante de ventas de una empresa de ordenadores.
Cuando sospeche que Helen le es infiel, Harry involucrará a su mujer en su trabajo, haciendole partícipe en una peligrosa intriga terrorista liderada por Salim Abu Aziz (Art Malik).

Una película “palomitera” en estado puro, hecho vivificante si se consigue un espectáculo significado por un notorio ímpetu en todos sus aspectos que logra convertir la poco creíble historia en un exultante entretenimiento.
Basado en el filme francés “Dos espías en mi cama” (1991), “Mentiras arriesgadas” desarrolla un título que mezcla acción, aventura y comedia con dirección y guión de James Cameron y protagonismo de la pareja Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis, quienes exhalan bastante química en sus apariciones conjuntas.
Asuntos como la clásica historia de espionaje con el trasfondo de una amenaza terrorista y el desapego familiar por cuestiones laborales sirven a Cameron para poner en escena un espectacular sinfín de situaciones llenas de tensión, que introducen en los momentos de excitante acción, desplegada en diversas localizaciones fotografiadas por Russell Carpenter, un agradecido humor, a veces con ínfulas de “screwball comedy”, aunque el mismo a veces se sirva de diálogos un tanto chocarreros, la violencia sea excesiva y explícita a lo largo de casi todo el filme y su último acto sea un redundante pero exuberante clímax tras clímax, intentando rizar el rizo con bastantes fantasmadas poco creíbles, mejor dicho, nada creíbles, típicamente hollywoodienses, con Arnold y los demás caracteres empleando multitud de medios de transporte, desde aviones a coches, motocicletas a furgonetas, helicópteros e incluso un caballo remolón.

En cuanto a los funcionales personajes, Schwarzenegger repite su icono reaganiano pero suavizado por los numerosos trazos de humor, un enfoque jamesbondiano y un juego de identidad a lo Marvel.
Jamie Lee Curtis pasa de ama de casa y secretaria afeada imbuida en la rutina diaria a stripteuse en ropa interior, en una escena muy recordable.
Tom Arnold aporta un enlace amistoso entre ambos, Tia Carrere luce su atractivo palmito como antagonista femenina (mujer malísima) y Bill Paxton es utilizado como carácter cómico de manera muy efectiva.