Director: Jan De Bont. 1994. EE.UU. Color
Intérpretes: Keanu Reeves, Sandra Bullock, Dennis Hopper

Jack Traven (Keanu Reeves) es reconocido como uno de los más valientes y eficaces policías, en la ciudad de Los Angeles. Sin embargo, deberá utilizar sus capacidades al máximo para enfrentar una amenaza que pondrá en peligro a cientos de personas. Ante el secuestro a distancia de un autobús de pasajeros por parte del psicópata Howard Payne (Dennis Hopper) Traven deberá desactivar la bomba instalada en el vehículo sin que se detenga o disminuya de cierta velocidad, a riesgo de que el artefacto entre en explosión. Lo auxilia en su difícil tentativa la joven pasajera Annie Porter
(Sandra Bullock) y su compañero de cien batallas, el Detective Harold ‘Harry’ Temple (Jeff Daniels).

Poca química muestran en pantalla Bullock y Reeves, él muy serio y formal (o simplemente inexpresivo, como siempre), y ella pícara y aventurada, se esfuerza como puede. Ambos exponiendo en ciernes, las cualidades ¿carismáticas? que los convertirían en estrellas consentidas de los espectadores gracias a éste, y a posteriores títulos.Destacaría el impactante prólogo de la cinta, donde Traven y Temple resuelven un caso en un moderno edificio, luchando en un ascensor en movimiento. La larga y vertiginosa secuencia en el autobús de pasajeros que culmina en un aeropuerto, en donde Jan De Bont evoca muy bien los mejores momentos de cintas inolvidables como Mad Max (1979) o The Road Warrior (1981) de George Miller.

El desenlace a bordo de un tren subterráneo sin frenos y a toda marcha, es por demás sobresaliente. Es una película de argumento simple que, sin embargo, siempre se muestra intensa y en cada visionado ofrece momentos de esparcimiento al espectador.
Hay que ver esta película para comparar que distancia hay entre esta buena y fresca cinta, y su desafortunada secuela Speed 2: Cruise Control (1997) (que no se salva ni con la actuación “granguiñolesca” de Willem Dafoe, ni tampoco la reaparición de la guapa Sandra Bullock).