Director: Edward Zwick. 1996. EE.UU. Color
Intérpretes: Denzel Washington, Meg Ryan, Lou Diamond Phillips, Scott Glenn, Michael Moriarty, Matt Damon, Seth Gilliam, Bronson Pinchot

Después de destruir accidentalmente uno de sus propios tanques, el teniente coronel Nathan Serling vuelve a casa. La armada oculta el incidente, y asigna a Serling la misión de investigar a una piloto de helicóptero que está a punto de convertirse en la primera mujer que recibe la medalla al honor.
Le pese a quien le pese, pero es una americanada patriótica sin parangón. La historia da para ello, pero lo que la hace realmente vomitiva son las relaciones entre los mandos del ejército, las de Denzel Washington con su familia y su interés por desvelar la historia, pero lo que realmente me mata son esas miradas de denzel hacia el horizente sin venir a cuento y que son la hostia de graciosas. Cómo por ejemplo la escena del final, que risas.
En honor a la verdad se basa en una curiosa anécdota de guerra que no da para una película ni de coña, aunque asegura risas, ver a Meg Ryan con un arma en sus brazos en plan machorra es de lo más cachondo. Y ya digo, todo ese espíritu patriótico que rodea la película es un tanto fastidioso.
Recomendable a los fans de Air Force One, Pearl Harbor y otras cintas patrioteras de este tipo, y paso de verla otra vez jamás.