Director: Agnieszka Holland. 1998-1999. EE.UU. Color
Intérpretes: Ed Harris, Anne Heche, Armin Mueller-Stahl, Ken James, Charles Haid, Barbara Sukowa

Frank Shore, un sacerdote conocido como el “asesino de milagros”, es llamado urgentemente por su obispo: una estatua de mármol de un convento de Chicago está llorando sangre. El párroco local pide considerar la santidad para Helen O’Regan, una devota mujer de pasado desconocido, que vivió en el convento hasta su defunción, y a quien la comunidad cree responsable de las milagrosas lágrimas. El Padre Frank, en plena crisis de fe, deberá pedir ayuda a la hija de Helen, Roxanne. Todo se complicará cuando empiece a sentirse atraído por ella, y eso haga tambalear aún más sus creencias.
La mejor definición que leí de la película, es que era una película sólida. Y estoy de acuerdo.
Anteriormente había visto otras películas de la directora polaca las cuales están hechas de la manera tradicional, pero contando historias muy diferentes tales como Europa Europa,
El jardín secreto o Vidas al límite, películas de temática muy diferentes y todas siguiendo el estilo clásico del cine. El tercer milagro es una película muy buena, una película crítica y profunda, que no solamente expone un tema sino que ayuda a la reflexión de un tema hoy en día en decadencia, la fe cristiana, construyendo con esto una película de temática religiosa arriesgada para días como hoy donde se lleva la violencia y el erotismo dentro de un cine sensacionalista.
Holland consigue crear una película atrayente desde el principio pero solamente con el tema del milagro sino por la solidez en la interpretación de sus personajes tan firmes en sus ideas.
Holland procede de un país católico donde la imagen del sacerdote es siempre divina y angelical, auténticos dioses podría decir y ella arriesga, siendo polaca tratando al sacerdote con un ser humano con sus debilidades y cuestiones sobre la fe en Dios, papel interpretado por Ed Harris, nos muestra a un personaje enfrentado consigo mismo por la búsqueda de Dios.
Una película profunda y a su vez seria donde nos plantea la existencia de Dios y su lectura en diferentes señales que en la vida podamos tener, temática real y a su vez profunda.
Critica a la iglesia a su vez que también la defiende, muestra dos realidades, los intereses del clero por mezclarse con la alta clase, tal como siempre hizo y sigue haciendo y llevando una vida por todo lo alto, clero que parece saberlo todo sobre la existencia del Dios y sentirse como dioses dentro de la tierra capaz de juzgar a aquellos que ellos ha definido como “pecados terrenales” y son simplemente necesidades humanas.
La película muestra este lado humano y decadente de la iglesia a su vez que muestra el lado reflexivo y de búsqueda de Dios y el cuestionarse el porqué de las cosas.
La película a su vez cuenta una interesantísima historia de un milagro el cual nos ayuda a la reflexión sobre la existencia y lectura de Dios.
Guión bien elaborado uniendo todas las piezas que han de unirse para dar sentido y lógica no solamente a la historia sino también a esa búsqueda que todo hombre ha de tener.
Agnieszka Holland realiza un gran trabajo digno de un gran directora, sin llegar a cine barato arriesgó con una película de temática religiosa, pero no de esas películas donde se mostraban a los sacerdotes como personas santas sino una humanidad real que todo ser humano tiene.