Director: Frank Darabont. 1999. EE.EE. Color
Intérpretes: Tom Hanks, Michael Clarke Duncan, David Morse

En el sur de los Estados Unidos, en plena Depresión, Paul Edgecomb es un vigilante penitenciario a cargo de la Milla Verde, un pasillo que separa las celdas de los reclusos condenados a la silla eléctrica. Esperando su ejecución está John Coffey, un gigantesco negro acusado de asesinar brutalmente a dos hermanas de nueve años. Tras una personalidad ingenua, Coffey esconde un don sobrenatural prodigioso. A medida que transcurre la historia, Paul Edgecomb aprende que los milagros ocurren… incluso en los lugares más insospechados.

Qué decir de este excelente trabajo, a mi particularmente me parece una de las mejores adaptaciones al cine de un trabajo literario (en este caso no novela), que llega a convencer a todos, crítica, público, e incluso, al autor del relato Stephen King, que se mostró muy satisfecho con el resultado.
Creo personalmente que el éxito de esta película, aparte de la estupenda factura técnica, se debe a la fuerza del guión y la composición de los personajes, teniendo en cuenta que todo trascurre en “el corredor de la muerte” es muy meritorio exprimir de los personajes todos los sentimientos que se despliegan a lo largo del metraje, la humanización de los que, van a ser, en definitiva, asesinados (como ellos lo son) y la relación que tienen entre ellos, unos carceleros extraordinariamente sensibles y comprensivos (bueno menos el bicho perro enano), y como se edulcora las situaciones de un modo natural (azúcar glassé) sobre todo un sistema restrictivo y anticuado, sobre una institución siempre polémica, como es la pena de muerte, resulta en conjunto una sensible forma de narrar una historia (perfectamente hilada por otra parte).

Destacar a un Tom Hanks muy sobrio y metido en el papel, alejado de histrionismos y con papel bastante diferente a los que hasta ahora había interpretado, también al entrañable M.C. Duncan, un papel que le marcará de por vida y por supuesto todos los actores de reparto que están simplemente magníficos
Pocas veces una película de tres horas de duración consigue un resultado ameno. “La milla verde” es una de esas raras excepciones, en la que se combinan multitud de géneros: Drama, terror, fantasía, romanticismo y ternura, intriga… Quizás sea culpa de un director extraordinario para narrar historias carcelarias como Frank Darabont (Cadena perpetua), de un actor tan versátil como Tom Hanks, de un descubrimiento como Michael Clarke Duncan y de un reparto en el que sobresalen tanto los noveles como los veteranos.
Podría decirse que Frank Darabont es un director especializado en películas carcelarias pero no sería del todo cierto porque si bien Cadena Perpetua es un film claramente sobre prisiones y penas máximas como su nombre indica La Milla Verde es una obra donde lo carcelario es casi pura anécdota. Debo reconocer que el crimen y el castigo tienen su importancia y que condicionan la película pero yo me inclinaría más a incluirla dentro del género fantástico y además todo seguidor de Stephen King sabe que sus obras se mueven entre la irrealidad y el terror y que exploran dimensiones desconocidas.
Dicho esto, debo también decir que, Cadena Perpetua es formidable (!qué grandísimo actor es Morgan Freeman!) pero que La Milla Verde no me ha decepcionado en absoluto si bien, a diferencia de Cadena Perpetua, donde el final es casi lo mejor de la película, aquí el final, probablemente lo más flojo, pero
A pesar de su larga duración la cinta no se nos hace larga en ningún momento. Y al finalizar es muy pero que muy fácil que se tenga que enjugar alguna que otra lágrima. Este final, seguro que para algunos espectadores resultará apropiado y para otros demasiadosensiblero. Pero lo que sí es seguro es que la película no pasará desapercibida para nadie.