Director: Benjamin Ross. 1999. EE.UU. Color
Intérpretes: Liev Schreiber, James Cromwell, Melanie Griffith, Brenda Blethyn, Roy Scheider, John Malkovich, Liam Cunningham, Fiona Shaw, Anastasia Hille

Llegado a Hollywood con la vitola de niño prodigio tras una espectacular carrera teatral en Nueva York, incluyendo su famosa representación radiofónica de “La guerra de los mundos”, Orson Welles se dedica a la realización de su primera película con tan sólo 24 años. Tras una cena en la mansión Hearst en la cual mantiene un altercado con el propio magnate, Randolph Hearst, Welles encuentra el tema de inspiración de su película.

Ciudadano Kane es más importante que cómo se grabó y los personajes históricos que retrata son tan excesivos y poliédricos que la pretensión de mímesis necesariamente deviene imitación. Los personajes son menores que las personalidades. Salvando esta cuestión, la película es entretenida: Se hace justicia, los buenos ganan, la libertad, que estaba amenazada, vuelve a enseñorearse del mundo, los malos quiebran, los ricos también lloran, los nazis pierden la guerra, Ciudadano Kane en todos los cines, el cine sobrevivirá. Con tanta tragedia fuera de la pantalla se agradece un rato de evasión cinematográfica que nos reconcilie con la mala conciencia de seguir existiendo. La película no es tampoco simplemente un alarde de superficialidad divertida, pues induce a que pensemos en nuestro Rosebud particular. John Malkovich mejor que todos los demás.
Decente recreación de la vida y milagros de Orson Welles cuando acometió esa enormidad cinematográfica llamada Ciudadado Kane.
Es inevitable sonrojarse tras ver a un actor como Liev Schreiber encarnar a Orson Welles, debe ser uno de los errores de casting más flagrantes de los últimos años, pero es disfrutable para todo aquél que venere esta película, ya que desvela muchas curiosidades, como el origen lascivo del nombre de Rosebud, entre otras cuestiones.
Bien, sin más, que no es poco en estos días de cine con flojos argumentos y excesivos ruidos falsos de las bandas sonoras.

A ningún amante del cine se le escapa que Ciudadano Kane (o “RKO 281″, el proyecto 281 de los estudios RKO) es una obra maestra. Una historia apasionante, repleta de hallazgos, de los que contribuyen a que el cine pueda considerarse, de verdad, el séptimo arte. Pero, ¿qué tal una película sobre cómo se rodó el mítico filme
? Esto se propone RKO 281, cuidada producción televisiva de HBO, premiada con el Globo de Oro.
En 1940 Orson Welles era lo que se conoce como un ‘Wonder Boy’. Con 24 años había conseguido brillar en magníficos montajes teatrales, además de conmocionar a Estados Unidos con su versión radiofónica de la novela “La guerra de los mundos”, de H.G. Wells. Era inevitable que Hollywood, en plena época dorada, reclamara la presencia, para dirigir una película, del que ya era calificado como genio. El filme que aquí se comenta narra la génesis y estreno de Ciudadano Kane, la historia de “un hombre que lo gana todo y pierde su alma”, inspirada en el personaje real de William Randolph Hearst, un magnate de los medios de comunicación.
El desconocido Benjamin Ross ofrece un filme esmerado. Se describen las presiones de Hearst y su convivencia con Marion Davis; la relación a veces tormentosa de Welles, con su guionista Herman Mankiewicz; el vértigo del poder, sufrido por el propio Welles; las audacias formales que impone al magnífico operador Gregg Toland; el repetido visionado de La diligencia de John Ford para aprender montaje y planificación. Se consigue la meta de insuflar dramatismo a la historia, de no quedarse en un relato casi documental.