Director: Stephen Frears. 2000. EE.UU. Color
Intérpretes: John Cusack, Jack Black, Joelle Carter, Iben Hjejle, Tim Robbins, Joan Cusack, Lili Taylor, Lisa Bonet, Sara Gilbert, Todd Louiso, Natasha Gregson Wagner, Catherine Zeta-Jones

Rob Gordon (John Cusack) es el propietario de una tienda de discos de Chicago a punto de quebrar y en la que solamente se comercializan discos de vinilo. Rob comparte su afición por el clásico material con sus dos empleados, Dick (Todd Louiso) y Barry (Jack Black). En la tienda Rob, Dick y Barry reflexionan sobre sus relaciones con el telón de fondo de la música que aman. Rob también quiere volver con su ex-novia Laura (Iben Hjejle), quien está saliendo con un nuevo chico.

La música es la banda sonora de nuestras vidas
Película a reivindicar desde ya. Dirigida por Stephen Frears (director también de la reciente The Queen (2006), por la que Helen Mirren ganó un Oscar a la mejor interpretación) y basada en una novela del cada vez más en boga Nick Hornby (escritor también de About a boy, adaptada al cine también llamándose en nuestras tierras Un niño grande, con un excepcional Hugh Grant).
La película, que derrocha encanto por todos sus poros, en gran medida por la excelente interpretación de John Cusack y por un reparto de secundarios simpatiquísimo (a saber: Jack Black, Joan Cusack, y Todd Louiso entre otros, además de un Tim Robbins pasado de rosca), nos introduce en lo que a primera vista parece ser una comedia romántica. Pero no, conforme avanza la película hay un elemento que se torna clave para entender porqué esta película es tan endiabladamente buena.
Y ese elemento clave no es otro que la música, y es que toda la historia gira en torno a vinilos, discos y canciones, con esas escenas impagables de elegir un top 5 de canciones según el sentimiento o la situación en que estés en ese momento (magnífico el top 5 de canciones para un funeral). Rob, el personaje de Cusack, es propietario junto a dos amigos de una tienda de discos, copada en su mayoría por vinilos y que se ha quedado estancada al cerrarse a vender la odiosa “música basura”. Efectivamente, uno de los mayores encantos es el acompañamiento musical de muchas de las escenas, canciones de las grandes de la historia de la música , tanto de un estilo como de otro, y vemos como la difícil situación de Rob evoluciona a la vez que nos cuenta sus grandes decepciones en la vida, siempre asociándolas con alguna canción o disco subconscientemente.
Así que entramos de lleno en la vida de Rob, y seremos testigos de varios sucesos claves y de algunas de las mejores escenas con la música de contexto que se han visto en un cine, sin ir más lejos, de mis favoritas es la escena en que el protagonista nos habla de “el arte de grabar una cinta” o cómo se dedica a reordenar su colección de vinilos.
Con un guión maravilloso (rompiendo las 3 dimensiones, puesto que el personaje de Cusack habla con nosotros directamente), una puesta en escena sobria pero efectiva, unas interpretaciones ajustadísimas (es imposible no simpatizar con Cusack y sus amigos perdedores) y una banda sonora que armoniza todo el conjunto, Alta Fidelidad se descubre como una de esas raras películas que no obtienen mucha atención al principio, pero que gracias a los comentarios de los que la amamos, cada vez es más reconocida. Y vaya si lo merece.

Hay película que bien valen el precio de la entrada. Esta, por ejemplo. Está en mi lista de películas que me han dejado huella de la década anterior. Alta Fidelidad y John Cusack forman parte de mi vida y me atrevería a decir que de una generación. Con pocos decorados: una tienda de discos, unos apartamentos viejos y desvencijados, un bar de barrio y poco más, el viejo Frears nos ofrece una impecable exposición de unos treintañeros abocados a una vida rutinaria y con pocas ilusiones. Unos tipos de los nuevos tiempos con los mismos problemas que los de los viejos (vamos, las relaciones con el sexo contrario). Es fácil sentirse identificado con esta gente, ya que todos hemos vivido situaciones similares a las de los protagonistas. Buenas interpretaciones, excelente dirección, modélico guión (la novela en que se basa es soberbia), gran sentido del humor y esa pizca de romance que no empalaga. O sea, todo perfecto. Y es que cuando hay talento, todo es más fácil. No como en el cine español, donde el mayor logro de los artistas, reside en la ligereza con la que cubren los impresos para solicitar las subvenciones del estado.

Razones para ver esta película
- Porque el personaje de John Cusack es un personaje con el que te puedes identificar. El típico friki que hace listas de todo y que todas sus novias acaban dejándolo por otro y que está estancado en la vida. Además no es el único con el que se puede identificar. Los amigos de Cusack son los típicos amigos “frikis” que uno se puede encontrar: Jack Black, el típico friki que con sus comentarios inoportunos y su poco respeto al gusto de los demás es alguien con el que te puedes encontrar a menudo y Todd Louiso, ese tipo inseguro y tímido que acabará encontrando a la mujer de su vida. También con Tim Robbins, el típico modernillo que está con tu ex y que intenta arreglar sus problemas contigo hablando mientras que tú lo único que piensas es en darle una soberana paliza. Y también con Iben Hjejle, la típica ex confundida que no sabe lo que quiere. Un día una cosa, al siguiente otra. A identificarte con los personajes contribuye las grandes interpretaciones de los actores. Hasta Catherine Zeta-Jones en su breve papel está muy bien y por no hablar de Jack Black, la sorpresa de la película. Pero el peso de la película lo lleva John Cusack, que está soberbio.
- Porque el guión es formidable. No he leído la novela de Nick Hornby y no sé si estará bien adaptado, pero yo opino que el guión es muy bueno. Las situaciones que se dan en él son muy buenas, irónicas y graciosas y además está llevada con buena mano por Stephen Frears, un – Por supuesto en cualquier crítica de esta película no hay que olvidar mencionar la banda sonora. Es extraordinaria. Todas y cada una de las canciones son muy buenas y la elección de todas las canciones de la película son acertadísimas.
- Otra vez tengo que mencionar el guión. Los diálogos que se dan en él son impresionantemente increíbles, todos son buenos, coherentes y muy graciosos y están bien integrados en la películas. Y las escenas, es que son estupendas, y hacen de ella un producto muy entretenido.
- Porque la comedia es un género, últimamente, de capa caída. Salvo honrosas excepciones cómo Mejor… imposible, Full Monty, todas las de Woody Allen y algunas más, es un género que últimamente sólo da películas como Torrente (la primera es graciosa, pero sus dos secuelas….), American Pie o Scary Movie y muchas de ese tipo que lo único que hacen es bajar el nivel. Por eso, da gusto encontrarse con una película de estas características que te haga gracia y que sea inteligente y no humor absurdo.