Director: Cameron Crowe. 2000. EE.UU. Color
Intérpretes: Billy Crudup (Russell Hammond), Frances McDormand (Elaine Miller), Kate Hudson (Penny Lane), Jason Lee (Jeff Bebe), Patrick Fugit (William Miller), Zooey Deschanel (Anita Miller), Anna Paquin (Polexia Aphrodesia), Philip Seymour Hoffman (Lester Bangs)

Inspirado en sus propias vivencias cuando era un jovencísimo reportero de rock, el director Cameron Crowe dirige y escribe (y su mujer -Nancy Wilson- compone la música) esta historia de William (Patrick Fugit), un adolescente que se empeña en escribir sobre el mundo de la música desde dentro. Gracias a un encargo de la revista Rolling Stone podrá seguir la gira del grupo Stillwater, lo que le dará también la ocasión de enamorarse de una preciosa groupie de la banda, Penny Lane (Kate Hudson).

Los esfuerzos de mercadotecnia (bastante magros, por cierto) que tratan de publicitar la película Casi famosos, pretenden mostrarla como una alocada comedia de rock, tal vez en la misma línea que Detroit Rock City (1999) o I Wanna Hold Your Hand (1978). Esto es una pena, pues en realidad pertenece al género comúnmente nombrado “coming of age”, es decir, aquél donde la historia narra el crecimiento emocional adquirido por el protagonista durante el duro período de transición entre la niñez y la edad adulta. Y si bien dicho género está plagado de basura por ser frecuentemente usado como excusa para comedias sexuales de poca monta, también contiene joyas como Some Kind of Wonderful (1987), Las cenizas de Angela (1999) y a partir de ahora, Casi famosos.

Esta película se desarrolla en 1973 y sigue a William Miller, un inteligente y tímido adolescente, quien consigue casi por azar que la prestigiada revista de rock Rolling Stone le asigne la elaboración de un reportaje sobre Stillwater, un grupo musical en ascenso. Miller, entonces, se integra a la gira de la banda, y con ellos recorre el sureste de los Estados Unidos, recibiendo duras lecciones sobre la naturaleza del impulso creativo, el concepto de la celebridad y la vida en general.
En el proceso William presencia lo mejor y lo peor del mundillo que rodea al rock: la honesta preocupación por la música, la adoración de los fans, las luchas internas de poder, el desprecio por las mujeres y el creciente aislamiento en que caen los músicos al rodearse de hipócritas que sólo buscan beneficio económico. Su acompañante en este recorrido es Penny Lane, una “groupie” del guitarrista, que toma muy en serio su labor de musa pero que es a la vez extremadamente cínica e inocente. William se empieza a enamorar de Penny, pero ella, sabiendo que ese estilo de vida es tan inestable, lo mantiene alejado románticamente, aunque cerca como amigo.
Pero el romance no es el tema central de la cinta, aunque esté muy bien llevado. El nudo narrativo es la exploración que hace William de ese mundo y su interpretación basada en los firmes fundamentos que su madre ha sabido inculcarle. Adicionalmente al desarrollo de la historia, la película propone un análisis sobre la comercialización del rock. Como varios personajes señalan, esa época representó el momento en el que el rock, símbolo de rebeldía para varias generaciones, perdió honestidad y se convirtió en un oficio más, a merced de la mercadotecnia y las obtusas compañías disqueras, que ponen mayor importancia en las utilidades que en la intención artística de los músicos.
Casi famosos es una de esas raras películas con personajes precisos y creíbles, que tiene el beneficio de haber encontrado a los actores perfectos para representarlos. Patrick Fugit como William es muy expresivo y transmite a la vez inocencia y sabiduría. Su evolución se da en forma natural y no forzada, lo que permite una plena identificación con la audiencia, pues sus reacciones son consistentes y creíbles. Kate Hudson (la hija de Goldie Hawn) se presenta como un auténtico descubrimiento; su actuación es extraordinaria, y respeta la ambigüedad de su personaje hasta el final.
Aunque tengan papeles secundarios, Frances McDormand y Philip Seymour Hoffman se roban todas las escenas en las que aparecen; McDormand es la madre de William, y sus fieros diálogos y actitud la hacen a la vez temible y simpática; Hoffman, por su parte, hace el papel de Lester Bangs, el finado crítico de rock que fue editor de la revista Creem. Aquí funciona como el mentor de William, y sus cínicos pero honestos diálogos son los más brillantes de la película. Sus comentarios engloban el mensaje entero de la cinta, y logran iluminar a pesar de su pesimismo. El resto de los actores también realiza excelente trabajo, desde el ególatra cantante de Stillwater, interpretado por Jason Lee, hasta el pretencioso editor de Rolling Stone, encarnado por Terry Chen.
Mucho se ha mencionado el hecho de que Casi famosos es un poco autobiográfica, pues el director Cameron Crowe fue realmente escritor para Rolling Stone en su adolescencia. No sé qué tanto sea cierto y qué no… y no es importante. El caso es que se trata de una formidable película, llena de humor, romance y emotividad, sin caer en las trampas de esos particulares estilos. Y, aunque se desarrolla en un ambiente musical, su intención es mucho más amplia: un examen de la humanidad en sus mejores y peores momentos, destilado en una sencilla historia con personajes complejos y una perfecta resolución. Sumamente recomendable.