Directora: Chantal Ackerman. 2000. Francia-Bélgica. Color
Intérpretes: Stanislas Merhar (Simon), Sylvie Testud (Ariane), Olivia Bonamy (Andrée), Liliane Rovère (Françoise), Françoise Bertin (abuela), Aurore Clément (Léa), Vanessa Larré (Hélène), Samuel Tasinaje (Levy), Anna Mouglalis (Isabelle)

Simon (Stanislas Merhar) retiene a Ariane (Sylvie Testud) en su piso parisino. Celoso y posesivo, bajo vigilancia quiere saberlo todo acerca de ella, no deja que salga sola y la somete de manera ritual a un incesante interrogatorio para poder tener el control de sus deseos y movimientos. Ariane consigue conservar, al precio de mentiras sin fin, un espacio de libertad, tanto físico como mental. Inspirada en la novela de Marcel Proust La prisonnière, la película cuenta la historia trágica de dos amantes cuyas necesidades, aunque coinciden, son contrarias. Saber que Ariane se siente atraída por otras mujeres le atrapa en una muy proustiana espiral de deseo y tormento.




La cautiva adapta parte de “En busca del tiempo perdido de Marcel Proust”: “Albertina prisionera”. Esta película podría definirse, siguiendo una línea que alcanza prácticamente a toda la obra de la realizadora, como una íntima adaptación de la obra de Proust, pero también como una adaptación del espacio a donde transcurre la narración: París. Gracias a un manejo preciso y explícito de los escenarios reales, las calles de París, los departamentos, los paseos y el deambular de los personajes por las desérticas veredas se vuelven una extraordinaria experiencia que no hace sino remitir a aquellas calles que otrora fueran recorridas por Marcel Proust.
Es en La cautiva donde Chantal Akerman convoca por primera vez a Sylvie Testud como actriz, quien luego será también protagonista y a su vez “alter ego” de la realizadora en su última película Mañana nos mudamos.