LA ISLA (Seom) (The Isle)

Película estrenada entre 2000

Director: Kiduk Kim. 2000. Corea del Sur. Color

Intérpretes: Jung Suh, Yoosuk Kim, Sunghee Park, Jaehyeon Jo, Hang Seon Jang


Kiduk Kim ofrece una muestra de esas pelí­culas con un argumento más o menos difuso para el público en general, pero con una belleza que supera todas las trabas para llenar por completo la atención de los espectadores. En un entorno privilegiado, un ex policí­a con tendencias suicidas inicia una destructiva relación con una marginada que subsiste vendiendo a los pescadores cebos de dí­a y su cuerpo de noche. Sus vidas destrozadas encuentran consuelo una en la otra, pero les llevan a sentir rechazo y a la vez dependencia del otro. Con unas escenas realmente terribles, con los anzuelos como protagonistas, La isla se convierte en una pelí­cula perturbadora y a la vez atractiva, gracias a la cual se puede sentir tanto alegrí­a como tristeza, o repulsión e incluso rabia. Cuanto menos, sorprendente.



La violenta poesí­a que destilan las imágenes de este inusual filme lo convierten en una joya para “gourmets” del cine. Kiduk Kim es un realizador coreano que inunda sus obras de masoquismo, violencia y colorido. La Isla se estrenó en el Festival de Cine de Venecia rodeada de polémica e incluye escenas de mutilación con anzuelos difí­ciles de digerir. Con un ritmo pausado, retrata un claustrofóbico universo acuático donde el amor puede surgir de forma peculiar. La belleza del paisaje, casas de colores sobre aguas calmas, contrasta con la desesperación de sus lacónicos protagonistas. Toda la pelí­cula está recorrida por una tensión erótica de instintos animales y aliñada con surrealismo perverso. Estas parecen ser las señas de identidad de un director pesimista y lúgubre, que fusiona la comedia romántica con el terror, el miedo a ese peligroso animal que es el ser humano.




Heejin (Jeong Seo) es una joven muda que trabaja en un lago alquilando pequeñas cabinas flotantes a aficionados de la pesca normalmente acompañados por sus amantes o prostitutas que los acompañan. De vez en cuando, la misma Heejin también ejerce la prostitución. Un dí­a, Hyunshik (Yuseok Kim), aparece por el lago y alquila una de las cabinas, pero no muestra ningún tipo de interés por la pesca. De hecho, parece que esté huyendo de algo. Heejin tampoco es la mosquita muerta que aparenta y se venga de unos pescadores que la habí­an humillada con anterioridad. Muy pronto, Heejin empieza a sentirse atraí­da por Hyunshik. Una noche, Heejin evita que éste se suicide, clavándole un anzuelo en su brazo e impidiéndole que se salte la tapa de los sesos con una pistola. No será la última vez que ambos utilicen anzuelos para salvarse o pedir ayuda. A partir de aquí­, su relación se hace más intensa, rallando en lo sadomasoquista y cuidado con cualquiera que se cruce en su camino.

Desde que se estrenó hace dos años, causando furor en los festivales de Venecia y Sundance (los organizadores del festival de cine de Londres “Flesh & Blood” tuvieron que retirar la proyección de la pelí­cula después de una queja presentada por el RSPCA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals) quien habí­a amenazado con llevar a juicio a la dirección del cine Lumií¨re si su exhibición, programada para el 22 de febrero de 2003, seguí­a adelante) La Isla ha dividido a muchos crí­ticos.



Unos la han acusado de explotativa, misógina y, tratando de escandalizar por escandalizar, comparándola con Audición (1999, Takashi Miike), otra pelí­cula de terror y sexo, que según estos crí­ticos, se disfraza de “arthouse film”.
Pero bajo mi punto de vista, el hecho de que, si a estas alturas, todaví­a se produzcan pelí­culas que provoquen este tipo de reacciones sólo puede considerarse como algo positivo y habla muy en favor La Isla (y Audición).

Las infames secuencias que giran en torno al uso de anzuelos es lo primero que se menciona de La Isla y, en verdad, son muy impactantes, tanto la escena que protagoniza Hyunshik como la de Heejin. La necesidad por cada uno tan sólo la pueden expresar con violencia y automutilación. Cuando la policí­a aparece por el lago, Hyunshik, creyendo que vienen detrás de él, se traga unos anzuelos de pesca y se sumerge en el lago a través de una trampilla, que sirve de váter, situada en el suelo de la cabina. Una vez que la policí­a se ha marchado, Heejin saca a Hyunshik del agua tirando del sedal como si de un pez se tratase. Después de quitarle los anzuelos de la garganta y ponerle un palillo en la boca para mantenérsela abierta, Heejin se pone encima de Hyunshik y empiezan a hacer el amor. ¿Absurda?, ¿efectista?, ¿extrema?, ¿explotativa?, ¿oportunista?

En la historia de la humanidad, el deseo carnal ha llevado a hombres y mujeres a cometer todo tipo de aberraciones y crí­menes. La Isla no es más que otro buen ejemplo del poder sin lí­mites de la sexualidad y en las extrañas formas en que se presenta. A continuación, y tras una violenta pelea entre los amantes, Heejin se clava los anzuelos caseros hechos por Hyushik en la vagina y se tira al lago, para luego ser rescatada por éste.


 


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