Director: Gore Verbinski. 2002. EE.UU. Color
Intérpretes: Naomi Watts (Rachel Keller), Martin Henderson (Noah), David Dorfman (Aidan Keller), Brian Cox (Richard Morgan), Lindsay Frost (Ruth), Amber Tamblyn (Katie), Rachael Bella (Becca), Daveigh Chase (Samara Morgan), Sasha Barrese (Sarah), Joe Chrest (Doctor Scott), Shannon Cochra

Sólo parecía otra leyenda urbana… Una cinta de vídeo con imágenes pesadillescas que da lugar a una llamada telefónica en la que se predice la muerte de quien la ve exactamente siete días después. Como periodista de investigación, Rachel Keller (Naomi Watts) no daba mucha fe a la historia, hasta que cuatro adolescentes encuentran la muerte exactamente una semana después de ver un vídeo así. La curiosidad puede con ella y Rachel persiste hasta encontrar el vídeo… y verlo. Ahora sólo le quedan siete días para resolver el misterio…

Una de las peores tendencias que el Hollywood moderno ha estrenado recientemente es la compra de los derechos de exitosas películas europeas y asiáticas, pero no para distribuirlas en América, sino para rehacerlas, por lo general diluidas y “adaptadas” al gusto occidental. La más reciente víctima de este proceso es “Ringu”, la popular cinta japonesa de terror cuya adaptación norteamericana ahora se nos presenta como “El Aro”.
En ella conocemos a Rachel Keller (Naomi Watts), una curiosa reportera tras la pista de una leyenda urbana que podría o no ser cierta: aparente-mente existe un videocassette que mata en una semana a todos los que lo ven. Rachel ve el contenido de la cinta, y ciertos extraños eventos le hacen sospechar que la leyenda es verdad, con lo que tiene escasos días para investigar el origen del videocassette para tratar de evitar el terrible destino que supuestamente le espera. La aparente simplicidad del argumento es-conde una tremenda complejidad que desafortunadamente no es aprovechada por el guionista. El potencial era enorme, pues cada paso que da la protagonista arroja nuevas dudas y acentúa el suspenso, pero como comúnmente ocurre, la resolución del misterio (si es que la hay) es bastante floja y se siente más como un desesperado escape del guionista que como una lógica culminación de la historia.

A pesar de esto “El Aro” tiene bastantes puntos a su favor, entre ellos la excelente actuación de Naomi Watts en el papel protagónico y la intensa atmósfera que el director Gore Verbinski y su cinematógrafo Bojan Bazelli han logrado crear. Ciertamente la película está plagada de aquellas florituras visuales que tanto gustan a la generación MTV, lo cual abarata la cinta, pues no necesitaba de tales malabares para resultar emocionante y entretenida… pero bueno, entiendo las actuales exigencias de la mercadotecnia, así que trataré de pasarlo por alto.
En años recientes hemos visto un diluvio de películas de terror que adoptan el equivocadísimo concepto de que sobresaltos baratos equivalen a terror. Cada vez que veo a los personajes de algún bodrio brincar por culpa de un inoportuno gato (acompañado por un fuerte acento musical, des-de luego), me dan ganas de abandonar este género que tanto me gusta. “El Aro” no está exenta de esta transgresión, pero al menos mantiene igual respeto por el terror psicológico, mucho más efectivo que cualquier susto forzado. Como dije, la atmósfera tensa, las sutiles actuaciones y el creciente suspenso demuestran que el equipo creativo buscaba llegar más allá de la norma contemporánea en lo que respecta a cine de horror.
A pesar de contar con brillantes momentos de suspenso y terror, la torpe resolución de “El Aro” resultó para mí una mediana desilusión. Tal vez algunos estén dispuestos a perdonar un débil final a cambio de un fuerte desarrollo, pero para mí no fue tan fácil. Sin embargo, la puedo recomendar para todos los que, como yo, están desilusionados con el actual estado del cine fantástico. Tal vez “El Aro” no es la redención que muchos esperaban, pero sin duda es un paso en el camino correcto. Finalmente, un mensaje para Dream Works: ya ganaron su dinerito con el remake, ahora por favor distribuyan la cinta original.