Director: Aki Kaurismaki. 2002. Finlandia-Alemania-Francia. Color
Intérpretes: Markku Peltola (M), Kati Outinen (Irma), Juhani Niemel√≠¬§ (Nieminen), Kaija Pakarinen (Kaisa Nieminen), Sakari Kuosmanen (Anttila)

El finlandés Kaurism√≠¬§ki bucea en el alma a través de la vida de un amnésico, en un filme escrito en una semana y rodado en un mes.


Un cineasta a contra contracorriente. Así es como algunos intentan definir el peculiar estilo del director finlandés Aki Kaurism√≠¬§ki, una de las pocas manzanas con sabor a celuloide que podemos elegir del canasto de fruta cinematográfica sin miedo a encontrarnos un molesto gusano. Su última producción -Gran Premio del Jurado del festival de Cannes-, llegó a nuestras carteleras mexicanas en una distribución poco menos que inexistente (creo que sólo la han pasado en la Cineteca) aportando un toque de sensibilidad, sinceridad y compromiso. Un Hombre Sin Pasado, título de este filme, desnuda el alma de un entrañable personaje, amnésico tras una paliza, que busca una oportunidad en la vida.

Una buena excusa para planear como un elegante halcón por encima de nuestra angustia existencial, enarbolando un concepto visual tan personal como desconcertante para los no acostumbrados. Aki Kaurism√≠¬§ki, una “rara avis” donde las haya, vuela por encima de nuestras cabezas y transforma en fotogramas pedazos de vida, no siempre agradables.
La historia de Un Hombre Sin Pasado comienza cuando un tipo aterriza en una ciudad con la mala fortuna de topar con una cuadrilla de maleantes que le golpean brutalmente hasta dejarlo casi muerto.
El anónimo personaje resurge de sus cenizas con la memoria herida. Amnésico, sin hogar ni dinero y totalmente abandonado a su propia suerte, es acogido por una familia humilde que arropa su alma sin identidad mientras toma conciencia de la necesidad de convertirse en otra persona, quizá en su beneficio. Sin perder el humor, empapado de melancolía, una nueva realidad se abre ante los ojos de un indigente a la fuerza que descubre, preso de la inocencia, la tiranía de la civilización que le rodea.
La cinta fue escrita en una sola semana y rodada en un sólo mes, según presume su máximo responsable, un excéntrico creador que ha encontrado en el séptimo arte “un buen trabajo para un vago como yo”. El argumento cuenta, metafóricamente, cómo el pasado puede ser una carga que impide avanzar. Imagen a imagen, hay un hueco para hablar de política y religión, de la marginalidad y de los corsés del sistema.
El protagonista vive un renacimiento individual que afecta a las personas que le rodean, gracias a una palabra demasiado desgastada en los tiempos que corren: solidaridad. Junto a Nubes Pasajeras (1996), centrada en el problema del paro, Un Hombre Sin Pasado forma parte de una trilogía sobre los desheredados y sin esperanzas de la Finlandia contemporánea.



Destaca una escena que en lo personal me gustó mucho y es cuando el protagonista (previo arreglo que hace a una vieja gramola con discos de rock) invita a su casa al conjunto de la cruz roja finlandesa que jamás habían escuchado rock & roll, todos se han quedado pasmados ante tan característica música al grado de hacer su propia banda de fusión rock. Por otro lado la mayor parte del tiempo, son de imágenes austeras, frías y llenas de un vacío material pero vastas en espíritu y humanidad, como cuando Irene, comparte su alimento con el protagonista o cuando éste regala una papa que él mismo ha cosechado a su vecino “para los tiempos de escorbuto”.



Entre ambas películas, a la espera de una tercera que, presumiblemente, hablará de la gente sin amor, Aki Kaurism√≠¬§ki rodó Juha (1999), calificada como la última propuesta muda del siglo XX. Además, participó en el filme colectivo Ten Minutes Older, una iniciativa experimental que agrupó a diversos realizadores alejados de lo convencional.
Nacido en 1957, Aki fundó su productora y distribuidora, Villealfa, con su hermano Mika, antes de debutar en solitario en 1983 con una versión del clásico Crimen y Castigo. En su filmografía podemos encontrar títulos de culto como Contraté un Asesino a Sueldo (1990) o La Vida Bohemia (1992).