SILVER CITY

Director: John Sayles. 2004. EE.UU. Color

Intérpretes: Chris Cooper, Richard Dreyfuss, Danny Huston, Michael Murphy, Kris Kristofferson, Daryl Hannah, Thora Birch, James Gammon, Sal Lopez, Alma Delfina, Tim Roth, Mary Kay Place, Maria Bello


Ambientada en Colorado, el corazón del “Nuevo Oeste”, durante la campaña electoral para las elecciones a gobernador del Estado, Silver City es una sátira política con tintes de cine negro. El nuevo candidato, siempre enfrentado con la gramática, es el heredero de una formidable dinastía de políticos de derechas. Mientras intenta abrirse camino hasta el despacho del gobernador, aparece un misterioso cadáver que amenaza su campaña, su imperio familiar, y el apoyo de los grupos de presión que mueven los hilos. El astuto jefe de campaña del candidato contrata los servicios de un periodista experto en destapar la corrupción, convertido ahora en detective privado para investigar posibles relaciones entre el cadáver anónimo y los prominentes enemigos de la familia del aspirante, silenciándolos. Siguiendo la tradición de la novela detectivesca, la investigación empieza pareciendo rutinaria, pero las pistas acabarán conduciendo a un submundo de coloristas, pero sospechosos personajes cuyos motivos son bastante cuestionables. El investigador se topa con el estremecedor e interconectado mundo de las tertulias radiofónicas extremistas, grupos de presión, inmigración indocumentada, conglomerados mediáticos, y contaminadores del medio ambiente. Habiéndose acostumbrado con el paso de los años a aceptar pasivamente la corrupción como algo endémico, el sentido de la moralidad del detective renacerá a medida que la cadena de responsabilidades que va siguiendo, se acerca más y más a aquellos que le contrataron.





Dickie Pilager, heredero de una dinastía política, candidato a gobernador, se encuentra grabando un spot electoral, cuando aparece el cuerpo en descomposición de un hombre posiblemente asesinado.

Chuck Raven, el astuto y despiadado jefe de campaña de Dickie, se hace cargo de la situación, sacándole disimuladamente de allí y alejándole de la prensa y la policía. Chuck da instrucciones a una agencia de detectives para que investigue la posibilidad de que ese cuerpo fue plantado allí por alguno de los enemigos políticos del aspirante.

La campaña de Dickie Pilager se acelera desde el momento en que Chuck Raven transforma al candidato de dicción deficiente e hijo pródigo Dickie en una máquina de recolectar votos y dinero por todo el Estado.

El caso se asigna a Danny O’Brien, un antiguo periodista experto en desentrañar casos de corrupción que perdió un caso importante y que ahora se gana la vida como detective privado. Danny investiga posibles saboteadores de la campaña de Dickie por el sillón de gobernador. Destapa una cadena de tráfico de influencias y responsabilidades que le conduce inexorablemente a la cuasi-mítica ciudad de Silver City, donde Danny desentierra la verdad y la gente que hay detrás de la violenta muerte.


Dickie Pilager (Chris Cooper), el hijo del senador Jud Pilager (Michael Murphy), se encuentra en plena campaña para acceder al puesto de gobernador de Colorado ayudado por su jefe de campaña Chuck Raven (Richard Dreyfuss).

Cuando encuentran un cadáver presuntamente asesinado, Raven intenta vincular su muerte con los oponentes políticos de Pilager para favorecer los intereses de Dickie.

Filme dirigido por el novelista y cineasta de carácter independiente John Sayles, una avezada e interesante figura en la industria cinematográfica estadounidense, ya sea en calidad de guionista o de director, cuyos filmes están marcados por el buen trato en los textos y una apreciable creación de personajes inmersos en diferentes contextos personales, los cuales sirven o bien para centrar la historia en el clásico estudio psicológico, o para establecer comentarios sociopolíticos con tendencia a la alegoría o a la sátira, como sucede con este “thriller” político titulado Silver City.

Un gran reparto para un título plausible en su mensaje, pero no del todo satisfactorio, que se estanca en su naturaleza retórica y en la complicada mixtura entre “thriller”, drama y sátira sin encontrarse un acomodo válido en la amalgama de géneros, cuyas diferentes tramas parecen diluirse sin encontrar el punto adecuado para expresar con menor complejidad aparente y mayor intensidad la intriga y el misterio de uno, la emoción del otro y el punzamiento “sangrante” del tercero.

Al margen de esto, el elevado número de caracteres imposibilita un buen progreso de los mismos, hecho que hace sufrir el desarrollo conjunto del filme y la comunión entre tramas, que tanto beben de Roman Polanski o Robert Altman como de Frank Capra o, por supuesto, del propio John Sayles.

No obstante siempre es bueno apreciar el talento en diálogos de su autor, la habilidad interpretativa de los muchos y estupendos actores y actrices que aparecen a lo largo de este título, en especial Chris Cooper a lo George W. Bush, y poder contemplar una película con miramiento crítico contra los pérfidos contubernios políticos, a pesar de que el mismo tendría que ser mucho más incisivo y afilado, promulgando un enfoque cínico con mayor sentido de la agudeza contra muchos falsarios, ambiguos, corruptos, personajes situados al margen de la realidad general y el interés público, favorecedores de los negocios de grandes corporaciones, amiguismos repugnantes, medios sirvientes y fanáticos… que se mueven en las más altas (y bajas) putrefactas esferas del poder político.


 

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