HOSTAL (Hostel)
Director. Eli Roth. 2005. EE.UU. Color
Intérpretes: Jay Hernandez (Paxton), Derek Richardson (Josh), Eythor Gudjonsson (Oli), Barbara Nedeljáková (Natalya), Jana Kaderabková (Svetlana), Jan Vlasák (Empresario alemán), Rick Hoffman (Cliente norteamericano), Jennifer Lim (Kana), Keiko Seiko (Yuki), Lubomir Bukovy (Alex), Jana Havlickova (Vala), Takashi Miike (Miike)

En este “thriller gore”, dos universitarios estadounidenses, Paxton y Josh viajan a Europa para pasar unas buenas vacaciones, en búsqueda de alguna belleza. En el camino conocen a Oli, un islandés con sus mismos intereses. Juntos terminarán en un perdido hostal de Eslovaquia, donde descubrirán que a veces las apariencias engañan.
Hostal cuenta la historia de dos aventureros compañeros de universidad norteamericanos, Paxton (Jay Hernandez) y Josh (Derek Richardson), que recorren Europa con sus mochilas ansiosos de que les quede un turbio recuerdo de su viaje con su nuevo amigo Oli (Eythor Gudjonsson), un islandés al que han conocido por el camino. Paxton y Josh son finalmente seducidos por otro viajero con lo que representa el nirvana para los mochileros norteamericanos –un albergue en un apartado pueblo eslovaco lleno de mujeres de la Europa del este tan guapas como desesperadas–. Al llegar, los dos amigos rápidamente entablan amistad con dos exóticas bellezas, Natalya (Barbara Nedeljáková) y Svetlana (Jana Kaderabková). De hecho, con demasiada facilidad… En un principio distraídos por lo bien que se lo están pasando, los dos norteamericanos se ven rápidamente inmersos en una situación cada vez más siniestra, y que, como descubrirán más tarde, es tan profunda como el más oscuro y enfermizo recoveco de la propia naturaleza humana –eso sí sobreviven–.

La película inicia con alguien en las sombras, silbando en el cuarto de tortura, esto nos muestra el futuro peligro al que deberán enfrentarse los protagonistas. Acto seguido llega el lado cómico, paseándonos por Holanda, donde las mujeres no pueden ser más sexys, dispuestas a pasarla bien.
Luego, llegarán al hostal, comenzando las misteriosas desapariciones, las torturas y la lucha de Paxton por sobrevivir.
Josh, a pesar de ser más responsable, muere. Josh, más relajado logra salvarse. Supongo que la lección es que no importa como seas, igual te pueden pasar cosas malas, así que diviértete mientras puedas.
Al final, Paxton se encuentra con quien mató a su amigo Josh y lo asesina. Aquí es interesante observar cómo a pesar de obtenerse el mismo resultado, quitarle la vida a otro ser humano, los motivos difieren. Mientras uno estuvo motivado por su sadismo, el otro buscaba venganza.
Al comenzar el filme, puede leerse la frase, inspirado en eventos reales, debido a que Roth encontró una página web tailandesa, en la cual se ofrecían unas vacaciones asesinas, con la posibilidad de torturar y matar a alguien por 10.000 dólares.
Después de ver la película, creo que hemos aprendido la importancia de no conversar con desconocidos o por lo menos no creer en todo lo que nos dicen.
Aunque al recordar las macabras escenas, sienta un escalofrío en todo el cuerpo, me interesó la historia. Sin embargo, repito, no es el tipo de película que me interesaría a ver de nuevo.
No obstante, su éxito mundial propició una rauda secuela también a cargo de Eli Roth y siempre con Tarantino como productor ejecutivo. Las víctimas ya no serán hombres sino chicas que llegan engañadas a un hotel eslovaco.
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