Director: Tom Tywer. 2006. Alemania-España-Francia. Color
Intérpretes: Dustin Hoffman, Ben Whishaw, Alan Rickman, Rachel Hurd-Wood, Sara Forestier

Adaptación del famoso best-seller de Patrick Süskind, que relata la historia de un joven del siglo XVIII con un extraordinario sentido del olfato, una persona obsesionada y dominada por los olores y la sensación que éstos le producen… Jean Baptiste Grenouille nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado, y fue abandonado por su madre en la basura. La autoridad se hizo cargo del bebé, que fue de hospicio en hospicio y sentenció a su madre a la horca. El chico creció en un ambiente hostil; nadie le quería, e incluso sus compañeros intentaron asesinarle, y todo porque había algo que lo hacía diferente: no tenía olor. A cambio, Jean Baptiste poseía un olfato excepcional. A los 20 años, después de trabajar en una curtiduría, consigue trabajar para el perfumero Bandini, que le enseña a destilar esencias. Pero él quería atrapar otros olores: el olor del cristal, del cobre… y, sobre todo, el olor de ciertas mujeres.

Jean Baptiste Grenouille es, gracias a su prodigioso sentido del olfato, el mejor elaborador de perfumes de todos los tiempos. Pero es un ser grotesco, deforme y repulsivo a los ojos de las mujeres. Como venganza a tanta ofensa sufrida a causa de su aspecto físico elabora un raro perfuma que subyuga la voluntad de quien lo huele. Así, Jean Baptiste consigue el favor de las damas de la alta sociedad y el dominio de los poderosos. Existe un único problema: para conseguir la esencia elemental de la mágica fragancia se necesitan los fluidos corporales de jovencitas vírgenes, y para ella el perfumista no duda en convertirse en un obsesivo, cruel y despiadado asesino.
Puesta en escena de una de las novelas más afamadas de los últimos tiempos en el panorama internacional. El alemán Tom Tykwer, autor de la controvertida Corre, Lola, corre, (1998) se encarga de traducir a imágenes las cuidadas descripciones del alemán Patrik Süskind, quien publicara la novela homónima veinte años atrás. La coproducción entre Alemania, Francia y España posibilita que se materialice el proyecto de largometraje, que nació gemelo a la publicación de la novela y su éxito internacional.
La película fue obra casi completa del asombroso director Tom Tykwer, quien además co-escribió el screenplay (adaptación a la pantalla) y compuso toda la música de la película. Este hombre es simplemente un genio indiscutible, pues no solo es la dirección magistral, sino que toda la película -larga película- tiene un toque de calidad en cada uno de sus más mínimos detalles, desde el vestuario hasta la escenografía, desde la actuación hasta la iluminación.

Lo mejor del todo es que la película ofrece algo que pocas hacen, y es que mientras la vez, su mundo te absorbe y te olvidas de la realidad y simplemente experimentas la película en sí como si de un paseo por un sueño se tratara. Esta todo tan bien hecho, que por increíble que parezca, la película logra estimular nuestros sentidos del olfato mientras vemos la película.
En cuanto a las actuaciones, fueron excelentes. El actor principal, Ben Whishaw, que interpreta al personaje principal Jean-Baptiste Grenouille, hace un trabajo excepcional. Este es un actor que surgió de la nada en el mundo del cine (antes hacía de Hamlet en el teatro) y de verdad que es una refrescante sorpresa. Así mismo vemos a Dustin Hoffman y Alan Rickman dar unas actuaciones excelentes.
En cuanto a la cinematografía, iluminación, vestuario, música y edición, son todas del mas alto calibre. Personalmente, nominaría la película para el Oscar en todos y cada uno de estos renglones, y además en los renglones de mejor dirección, mejor adaptación a la pantalla grande, mejor guión y mejor película.

Si ya es difícil transvasar el contenido del lenguaje escrito de la novela a imágenes, lo es aún más cuando ésta trata de evocar las sensaciones generadas por el olfato, tan lejos de poder ser aprehendidas por nuestros ojos. La difícil labor del realizador consiste en llevar a cabo una “traducción”, convirtiendo un lenguaje literario que evoca olores en imágenes que exciten el olfato. Parece lógico presuponer que si lenguaje, vista y olfato tienen un punto de encuentro en nuestro cerebro debe existir la forma de convertir los olores en imágenes.
Tom Tykwer consigue crear esos puentes entre olfato y vista mediante un código que el espectador aprende muy rápidamente. Por un lado, se sirve de la sinestesia, utilizando una fotografía con colores muy contrastados que tratan de evocar olores muy fuertes; por otro, crea una serie de equivalencias visuales, empleando tomas con angulares de ojo de pez y aceleración de la secuencia, utilizadas cuando el protagonista busca con su olfato aquel aroma que le atrae, combinado con primerísimos planos filmados con teleobjetivo para mostrar, con un detallismo propio de los documentales de Nacional Geographic, la fuente del aroma encontrado , así como la nariz a la búsqueda de placeres olfativos. Esta resolución, bien ejecutada y muy efectiva no deja de resultar excesivamente simple y, por ello, la idea se agota rápidamente. Tykwer, sirviéndose del realismo, o mejor dicho, del hiperrealismo, sigue el camino de la transposición puramente figurativa, mientras que tal vez hubiera sido más inteligente no recurrir tanto a lo descriptivo y situar ese mundo de los olores en un plano más abstracto, siguiendo la senda de las obras de Greenaway.

A algunos se nos antoja el parecido de la puesta en escena con el peculiar estilo de Jean-Pierre Jeunet o, incluso, con el de Javier Fesser, deudores ambos de la estética del cómic. En cualquier caso, la cinta presenta una cuidadísima dirección de arte y un gran sentido de la espacialidad, sobre todo en las últimas secuencias (creadas por La Fura dels Baus), en las que lo teatral cobra vida a modo de gran performance catártica, que sin dejar de ser un apéndice un tanto descolgado, supone una recompensa visual por haber aguantado todo el segundo acto.
En el argumento, estructurado de manera completamente literaria (incluido el narrador que nos acompaña durante las dos horas de metraje), se prima ante todo lo visual frente a la historia. El conservadurismo de la estructura narrativa de que se sirve el argumento, propia de la novela decimonónica, contrasta bastante con la constante búsqueda de apariencia de vanguardia en lo visual.

La película viene a demostrar que el uso y abuso de recursos técnicos no trabaja en aras de la calidad del filme y en ocasiones, como es éste el caso, no logra ocultar más de media hora que estamos, para bien o para mal, ante una película convencional, donde lo narrativo no innova y el ingenio visual se agota pronto, justo cuando las imágenes impactantes han dejado de impresionarnos. A partir de entonces aguardamos impacientes un nuevo giro, una nueva aportación estética, una continuación de la senda abierta. Y todavía tenemos por delante más de una hora de película. Y es que el guión parte de una novela que es casi imposible adaptar al celuloide

Como esperaba y suponía, ayer salí con sentimientos encontrados del cine. Había visto una más que correcta película, estupendamente filmada, interpretada, ambientada, recreada…y que durante 2 horas y 20 minutos se deja ver perfectamente, siendo entretenida e interesante en todo momento. En la realización sólo se le puede poner algún pero en algunos detalles efectistas y videocliperos (muy escasos, afortunadamente), a los que el amigo Tykwer no ha querido renunciar del todo, a pesar de que debería haberlo hecho teniendo en cuenta que aquí la fuerza la tiene la fascinante y originalísima historia que creó hace 20 años el novelista Patrick Süskind.
Comentario ( 1 Comment )
la verdad me parece una pelicula muy increible, como un muchacho inocente que fue criado sin ningun cariño ni amor, pueda convertirse en un asesino. esta pelicula muestra la realidad, de los niños en el mundo huerfanos se vuelven una espina en la sociedad, mientras que los ricos señores estan comprandose cosas, y solo piensan en ellos. en lugar de ayudar a los niños que son el futuro. al final el egoismo lo pagan con la muerte de sus seres queridos. espero que los ricos bean esta pelicula. porque no solo habla de un asesino, sino de que el mundo no le enseño que era malo matar. ni nadie le enseño de DIOS.